miércoles, 28 de abril de 2021

CONFLICTIVIDAD ESCOLAR


Un gran volumen de conductas contra la convivencia escolar, consideradas graves, son debidas a un número muy reducido de alumnos.

Se observa que estos alumnos en su inmensa mayoría han repetido alguna vez, predominando los matriculados en ESO, principalmente en primero y segundo. Muchos tienen suspensas hasta dos, o tres materias, de dos cursos inferiores. La mayoría han recibido una atención educativa inadecuada, y algunos son de incorporación tardía en el Sistema educativo; bastantes poseen problemas emocionales y psicológicos no tratados adecuadamente, y es frecuente que procedan de entornos deprimidos económica y culturalmente, o de minorías étnicas no integradas.

Estos alumnos, debido a un fracaso escolar continuado, no encuentran atractivo el Colegio o IES, pues saben que lo que hagan no servirá para nada. Ocurre con frecuencia que la sensibilidad cultural, y científica, que se les quiere transmitir es ajena a las aspiraciones existentes en su contexto de pertenencia. Se les ofrece una educación en la cual han de reproducir pautas comunes, sin sentido aparente para ellos, enfocada además hacia estudios superiores, y estructurada muchas veces, aunque las formas digan lo contrario, según un itinerario oculto repleto de listones selectivos que superar.

Este tipo de alumnado, cuando alcanza la pubertad, y más en la adolescencia, muestra rechazo hacia el estudio y una disrupción continuada de la actividad docente. Con el tiempo abandonan su formación académica.

La respuesta hacia este alumnado no ha de ser sólo sancionadora, sino preferentemente educativa, tutorial, y psicopedagógica, o si es necesario con la intervención de los servicios sociales y fiscalía sobre las familias. No hay que expulsar del Centro a estos alumnos, pues se agravaría más el problema, sino que se ha de trabajar con ellos en grupos reducidos, o de forma individual, para mejorar sus carencias académicas, mediante planes personales de recuperación sobre conocimientos no adquiridos, haciendo que el alumno progrese, abordando los problemas de tipo psicosocial, o de dificultad de aprendizaje, trabajando con ellos profesores, especialistas, orientadores y, si es necesario, servicios externos. La actuación de los educadores, y asistentes sociales, es importante.

Cuando la atención a la diversidad es deficiente, e incluso inexistente, es cuando surgen este tipo de alumnos, fracaso y mayor conflictividad escolar.


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