sábado, 30 de julio de 2011

Artículo sobre Joan Hernandez Pijuan en Ideal. 25 de junio de 2011. Página 64.

Para poder ver en PDF el recorte de Prensa de la crítica a la exposición de J.H.Pijuan entrar en Ideal digital, ahí están mis últimas críticas, o enlazar en google con:

Las facultades de Medicina y Salud necesitarán más de 40 millones ...


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25 Jun 2011 – que mueven su producción ar- tística. Más no puede decirse de este gran creador. LAS. IMÁGENES. ESCRITAS DE. J. H. PIJUAN. CRÍTICA/ARTE ...

FOLLOW ME


Autor: Wan Quingsong. Título: Follow me. Lugar: Centro Cultural Caja Granada. Fecha: Hasta el 4 de septiembre.

Wan Quingsong utiliza la fotografía como soporte para explicar su desconcierto, concluido en crítica, ante el desarraigo cultural experimentado por la sociedad china. Para ello compone montajes ricos en sugerencias de poderosa comprensión, que de forma iconográfica relatan su visión del cambio social que observa, preguntándose sobre el destino final del trayecto iniciado.

Sus representaciones están aderezadas con elementos culturales del arte plástico occidental, para expresar el paraíso prometido por la senda del consumo que aguarda. Esta propuesta posee una expresión clara, incisiva, ácida e impactante, que enseña el grado de confusión existente al contemplar la evolución cultural de su país. Desprenden las piezas expuestas efluvios narcotizantes de un futuro gozoso, bajo el dictado de los dioses ancestrales, que rompe la armonía del orden establecido en el cosmos de las ideas y creencias, para prometer sexo, dinero, poder…perdiéndose el concepto confuciano del deber, paciencia y serenidad ante una vida que es siempre así. Igualmente resalta la deriva ideológica del maoísmo.

Este artista es directo en el mensaje, rico en sugerencias y profundo en la idea trasmitida, pues al utilizar símbolos comunes de una sociedad global, en la que todos estamos envueltos, lo convierte en un lenguaje universal que trasciende hacia los arcanos últimos de los mitos eternos.

Wan Quingsong sabe comunicar con nitidez, en escenarios de composición equilibrada y elegante, la idea central que sustenta su obra, reproduciendo la luminosidad, el esplendor y deseo que subyuga el espíritu de una sociedad adormecida. Tras visitar la exposición, nadie sale indiferente.

LA MIRADA PERDIDA II

                                                    EN UN LUGAR DEL CUARTO OSCURO
                                                          
                                                        Galería Elvira. Mayo 1995  (Granada)

Navegar  por los mares del clasicismo convierte  a  los osados  pintores que lo hacen en auténticos atlantes de  la  tradición.

Terrible peso aplastante, generador de  incertidumbres, sólo  asequible   para   aquellos   artistas   con   bagaje   suficiente para intentarlo.

 Es  difícil, pero en el Arte todo reto se convierte  en  apetecible,  a  más dificultad, mayor deseo por  conquistar  cotas permitidas exclusivamente a unos pocos.

 Así Pepe Martín en sus bodegones, camina   por    esta  senda.  En  ellos  se   percibe  nítidamente  una  impronta personal,  comunicándonos  las  intenciones  generales  del autor al realizar la composición.

 El estudio de ésta desprende la obsesión de Pepe Martín por  el  tiempo que pasa. La vulnerabilidad de  la  materia viva  se  ve  reflejada  en las  frutas  picadas,  rugosas, aisladas en un desván presas del olvido.

 El polvo  de  las garrafas, o que se percibe en  las  cosas,  expresa  el exilio en la memoria de quien allí  las  puso.  Cuerdas  y  objetos varios transmiten su  tiempo  de procedencia;  las  hojas  secas,   la  mazorca  desgranada, refuerzan el mensaje.

 Es  por  lo  que   convierten  el  cuadro en  auténtica  reflexión  metafísica. Evoca aquello que fue, y en la mente del  espectador  esta idea suscita recuerdos dichosos,  que son los más añorados.

 Paz,   olvido   y   nostalgia,  constituyen   variables fundamentales de su ecuación pictórica.

 En  los bodegones de Pepe Martín el tiempo  transcurre, irradiando su dictado en los objetos que posee.

En  el  momento  preciso de abrir la  puerta  de  algún cuarto  olvidado  una  cálida  luz  penetra en  las  cosas,  descubriéndolas  a   la   mirada;   es   como   la   visión  introspectiva  que  nos hacemos alguna vez  rememorando  el  pasado.

Pepe Martín, en su obra expuesta en la Galería de  Arte   Elvira,  muestra  el  otro lado de  la  naturaleza  humana,  aquella  que  vive  inquieta por saberse oprimida  bajo  la  temporalidad de la existencia.


  
                                                              NOSTALGIA Y PASION

                                            Galería Arte Directo. Junio 1995 ( Granada)         


En  la  galería Arte Directo expone  su   obra   Víctor Martín ( Guadix, 1957)

 Los  cuadros colgados muestran  el alto nivel pictórico de  este  autor  y  la   consolidación  madurativa  de  sus  creaciones.

 Utilizando   el   óleo   como   técnica  compositiva, y partiendo  desde  perspectivas clásicas, aborda  las  ideas que  presiden  su actividad vital; éstas son  las  espuelas que le motivan en la elaboración artística.

 Usando  el efecto plástico desprendido en sus  cuadros, produce  en  el   espectador   sentimientos  de  nostalgia, expresando  en ellos la antigüedad del recuerdo, el  tiempo que  pasa  y  todo  lo   cubre,  oscureciendo  la  memoria; conseguido esto  gracias  al  cromatismo  portado  en  las piezas expuestas.

 Trenes  y  tranvías  son   las  imágenes  ligadas a  su infancia,  evocan el idílico estado en el cual era visto el  mundo  con mirada inocente.  El tren representaba aventura, tierras  lejanas,  el  transcurrir del tiempo que  su  paso  suscitaba.

 La  mujer,  figura cargada de  sensualidad y  deseo, y modelo  de  belleza,  cristalización real  de ésta, es otro motivo de representación frecuente en la obra de Víctor. La pasión  cabalga en estos cuadros, desde lo m s hondo de sus  recuerdos.  Los  colores  usados  aquí  desprenden  calor y placidez,  diciéndonos  que  en medio de  la  turbulencia y vorágine  de  la  cruel realidad siempre  está   ella,  como refugio de las adversidades acechantes.

 El  ciprés,  en  el  cuadro  del  mismo  nombre,  surge  destacado  de su entorno, avisándonos del temor que anida en el artista;  ciprés recortado en una atmósfera  quebrada y dura.

El  contorno de las formas se diluye en el  fondo  del color,  resultando un conjunto generador de sensaciones que quiere transmitir. Igual  que   la  calidad asociada a  ésta.

  


                                                                 CAMPOS DE CRONOS

                                                         Galería Arte Directo. Octubre 1995 

Fuerza  generadora  posee Granada en la  producción  de jóvenes  talentos  artísticos.  Y María José  Casado  es  un ejemplo.

En su primera exposición individual, en la galería Arte Directo,  muestra  un  gran ímpetu  creativo,  impreso  con fuerza e inteligencia, originalidad y dominio cromático.

El  tiempo, las huellas que el transcurrir produce,  es el  eje  en  torno  al  cual gira  su  obra.  Un  universo  misterioso,  dominado  por  la fuerza del dios  Cronos,  se    refleja  en  sus  cuadros; serenos unas  veces,  llenos  de misterio  y de susurrantes acechos, envueltos con el  velo de lo ignoto, otras.

Consciente o no, consigue plasmar el ritmo temporal  en las  piezas  colgadas,  en las cuales la  forma  surge  del color,  representando  un  mundo   personal,  fruto  de  un intrincado  camino  que le descubre  paisajes  fantásticos, llenos  de vigorosa inspiración poética; su mano  transmite a  la  mirada  aquellas  imágenes  que  viven  en  nuestros subconscientes,  evocadoras  de sensaciones que  fluyen  en los  sentimientos; y  aquí   radica   su   chispazo  vital, provocan.

Estos cuadros muestran el potencial creativo que  posee y  promete  desarrollar en el futuro.  M.J.  Casado,  busca sin cesar, tratando de alcanzar  la fórmula propia que defina su producción pictórica.

 Esperemos  que pronto encuentre la plenitud  madurativa que la exploración, trabajo y el tiempo dotan.


  

              LA REALIDAD TRASPASADA

Palacio de la Madraza. Octubre 1995 ( Granada) 

 El  pintor  levantino José‚ María Fiblá, expuso en el palacio  de  la   Madraza, durante el mes de Noviembre,  un conjunto  de obras dispares en procedencia y temática. Esto no  importa, porque la mano maestra del pintor deja impresa su huella de forma patente.

 Salvo  algún que otro cuadro, producto de la  búsqueda   hacia  nuevas  formas de expresión, el resto  del  conjunto muestra una homogeneidad estilística.

 Este  artista  ha  conseguido destilar  su  pintura  en  trazos  tenues,  suaves,  muchas  veces  discontinuos y gruesos,  dispuestos de tal forma que consigue el  efecto tal y como lo había forjado en sus pensamientos.

 Mucho  tiempo  de  estudio y trabajo,  duras  horas  de  reflexión  en  la  soledad  del taller, son  las  que  este artista  ha pasado tras la fórmula que le permita  sublimar  las  formas, descomponiéndolas,  traspasando la  opacidad  matérica  hasta  obtener  la esencia  verdadera.  Espíritus capturados   por   su   mano   iniciática,   que   expresa  magistralmente con los pinceles.

Manchas  esparcidas  con  fortuna  aparente,  pero  con resultados  de antemano deseados, crean formas aquí y allí, todas  unidas en un conjunto singular por el medio  natural que  los  acuna,  resaltando  la simbiosis  entre  todo  lo creado.  Utilizando  colores   ocres,  rojizos,  verdosos y  marrones, preferentemente.

En  sus cuadros aparece siempre una vaporosa  atmósfera que  intenta  cubrir lo visible, actuando  como  obstáculo, que  es  lo  que la apariencia dicta a los  sentidos,  para descubrir la verdadera esencia de las cosas.
       
Arte  maestro y purificado, producto de la  experiencia que  la  exploración  dota, y de la  perfección   alcanzada  por Fiblá.

lunes, 25 de julio de 2011

GRANADA O LA CIUDAD ALQUÍMICA


Si nos fijamos en el mapa de Granada capital, se observa que al unir con líneas la torre de la iglesia de San Miguel Bajo, La Torre de la Vela y la Capilla Real de la Catedral aparece un triángulo equilátero perfecto.

San Miguel Bajo está situado en el Albaycín, solar antiguo, cuyo origen se pierde en el conocimiento de los tiempos, asentada sobre restos de edificaciones romanas e incluso más antiguas,  su nombre representa el símbolo de la luz plateada, Plata del alquimista, sierva de la Luna, heredera de la época de la diosa madre; en esta iglesia la simbología es rica, la fuente de su fachada, la cueva y el dragón vencido por San Miguel, representan lo húmedo y fértil, la tradición neolítica  mediterránea.

La torre de la Vela está situada en la Alhambra, monte rojo, áureo cárdeno, espejo del oro, imagen del Sol. Solar de pueblos nómadas, adoradores de la luz, masculinidad impregnada en el astro rey. Herederos de la tradición de la edad de los metales, donde la transmutación de  los minerales no era realizada por la madre tierra sino por el hombre, titán prometeico sublevado al dictado de los genios o dioses telúricos. En las ruinas de la Alhambra se encuentran restos de fortificaciones que se esconden en la noche de los tiempos. Antes que los cartagineses, los pueblos iberos ocuparon su solar, como posteriormente también los romanos, godos y árabes, usaron este emplazamiento como fortaleza vigilante de la nueva conquista.

La Capilla Real de la Catedral, está edificada sobre  los cimientos de la torre Turpiana de épocas prerromanas, la cual era considerada ombligo de la Tierra, y comunicación con el Averno donde el dios Plutón el gran transmutador y los genios telúricos obran sin cesar en sus fraguas de metalúrgicos. Constituye esta torre el tercer punto del triángulo, representando la oscuridad, cárcel, tal y como se llama una de las calles que da a la Catedral, espacio hermético, obra inconclusa, siendo la imagen del mercurio, elemento transmutador, que encierra los metales sencillos en su seno, apartándolos de las miradas, para renacer entre sus espumas como una Venus radiante, oro puro, perfección de la creación, terminación de toda la obra. En la Catedral están enterrados los Reyes Católicos, descansando y dormidos, cerrando el triángulo,  esperando la hora que sea necesario su despertar. De acuerdo al mito del rey dormido, aguardando la edad de oro. Verdaderos Al Gorr de las leyendas góticas altomedievales. Este mito ha llegado hasta nuestros días. Existe otro mito que afirma la existencia del rey del mundo, eternamente longevo, en la ciudad de los inmortales, el Sangrilab de las leyendas hindúes. Habita en las entrañas del planeta, y por conductos subterráneos se conecta con las grandes urbes de la tierra, Roma, Jerusalén, Constantinopla, Toledo, Granada... Por eso en una ciudad esperan al Mesías, en otras al rey cristiano del Tajo, o simplemente duermen aguardando el fin de los tiempos, la gran conflagración vislumbrada por Orígenes, donde restaurarán la nueva edad de oro, dando comienzo a un nuevo kaliyuga. Son trasmutadores de los tiempos, acelerando su declive para que la noche transcurra fugaz, y pronto las plomizas nubes del horizonte se tornen en gloriosas igniciones doradas, mutando de plomo a oro.  Mientras, en las frías y agónicas horas de la noche se intenta desvelar el rastro del Amado, percibir el rumor de su verbo generador, aspirar el embriagador aroma que su halo produce, en éxtasis contemplativo.

Todas estas explicaciones definen la importancia del tercer punto. El triángulo es el símbolo de la propiedad constructora de la Naturaleza, otorgada a Salomón. Es el símbolo alquímico transplantado a un lugar. Hay entornos que acumulan tanta fuerza que influye en sus habitantes. El triángulo la canaliza.

En el centro del Triángulo se encuentra la cuesta de San Gregorio, cuya iglesia, allí mismo situada, está repleta de símbolos de la orden de Santiago, vemos pues que aparecen las huellas de órdenes militares, herederas de aquellas fundadas en Jerusalén. ¿ Guardianes de qué?

Hay leyendas que afirman que el tesoro de Salomón está en Granada depositado. El río Darro, Dauro o de Oro, atraviesa la figura triangular. Por avatares de la historia, piensan que  el tesoro de D. Rodrigo, para los que no lo saben tesoro del Templo de Salomón (arrebatado por el emperador Tito y posesión del Imperio hasta su usurpación por Alarico, ajuar de la monarquía visigoda) descansa en este lugar, capricho del destino. Cerca de esa calle está la cuesta de la Cava, otro lugar que se supone está escondido dicho tesoro.  No es importante el tesoro en sí, sino el poder de transmutación que su influencia conlleva. Más se podría decir de todo eso.

A Eslava Galán le entregué un artículo que publiqué en Crónica de Granada, infelizmente desaparecido,  sobre este asunto en 1995, en el Centro Cultural Gran Capitán, se llamaba "El Triángulo de Salomón". Según este escritor jiennense se hallaba el tesoro de este rey en Jaén, otra ciudad con fuertes adherencias alquímicas (más tarde en su libro “La lápida templaria”  incluye en la figura de Pío Expósito, el cual entregaba en Granada, al protagonista, información sobre el tesoro de Salomón.)

Gran número de ciudades guardan configuraciones arquitectónicas con el fin de regular la fuerza telúrica existente en su entorno. ¿Para qué? Son muchas las explicaciones, algunas están en este artículo y otras las puede deducir el lector.

LA MIRADA PERDIDA. I

SE RESCATAN EN ESTA SERIE AQUELLAS EXPOSICIONES DE LAS CUALES HICE CRÍTICA, APARECIENDO EN LOS DIARIOS CRÓNICA DE GRANADA, MAGAZINE DE ARTE DADÁ, LA PROVINCIA DE GRANAD E IDEAL. RECOGEN LAS EXPOSICIONES CELEBRADAS EN GRANADA DESDE 1995 HASTA 1998. MUESTRA CÓMO ERA EL ARTE AL FINAL DEL SIGLO XX EN NUESTRA CIUDAD.

Existía una gran ebullición cultural, sobre todo en el mundo plástico, donde se experimentaba, y daba oportunidades de expresión pictórica en las numerosas galerias existenyes y que ahora están cerradas, casi todas. Galerías como Dadá, Arte Director, El Buen gobierno, Laberinto, Xauen, Elvira, Ascensión Morillas, Plaza d ela Marina La General, Trinunfo La General, Contemporánea, Jesús Puerto llegaron a coexistir, y todavía persisten Ceferino Navarro, Cartel y Sandunga. Los viernes solía ser el día de las presentaciones, siendo estas Salas lugar de encuentro, intercambio y creación de proyectos. Era frecuente ver a los artistas pasearse por estos espacios, tan difícil hoy. Moscoso, Bazam, Xaverio, Pedro Jiménez, Pepe del Ojo, Gerardo Rosales, Mari Tere Martín Vivaldi, María José de Córdoba, Pilar Marín, Amesa, Pepe Carmona, Padial, Pepe Martín, Juan Vida, Lagares, ... tantos que  me perdería en los renglones.


            TRAS LAS HUELLAS DE PROMETEO

 Primavera 1995. Galería Dadá.

Lo difícil  en  arte  es  ser original. La  búsqueda  de nuevas  formas de expresión parece imposible, están vedadas a los mortales. Sólo queda el camino de la  reelaboración, persiguiendo  nuevos  contrastes  que  den  marchamo de originalidad a la obra.

No es criticable esto sino loable y merecedor de toda  admiración.  La perfección exige recorrer una senda infinita en  pos del ideal, la belleza pura aparece como recompensa inaprensible,  está ahí, pero  nunca  es  satisfecho su dominio.

Frente a este arte evocador, existen otros artistas que buscan  nuevas  vías, conscientes  de  su  dificultad.  Han  optado  por  la vía revulsiva, exploradora de los arcanos que encierra  la  intimidad humana, así como su entorno.

Estos seres prometeicos asaltan el Olimpo intentando   hacerse con  el  botín  más preciado: el  sentido  de  la  existencia,  la luz que ayude  avanzar  por  caminos transgresores, pero que encierran en sí el nuevo concepto  de la belleza.

Y Amesa, María Antonia Mesa ( Guadix, 1951), es una de   ellos. Exploradora  del mundo íntimo, recorre en sus obras  un intrincado sendero en busca de la luz. Deambula, imagina, siempre tras  la huella de su " amado ", de aquello con cuyo contacto sentir  la plenitud de la existencia.

Para ello escruta símbolos y sueños, dejando en esta  peregrinación  a través de la oscuridad,  pistas,  mensajes y  claves para quienes osen seguirla. Al final del trayecto percibe  la  luz,   alegría embriagadora del espíritu, describiendo un mundo onírico,  intemporal y estático, donde sólo  importa la atmósfera aérea  que  lo envuelve todo; es su oro alquímico.

Aunque nos dice, que su conquista no es plena, lo  vislumbra, y tímidamente se atreve a pasar de lleno a él.

La obra de Amesa está  marcada por la geometría, por los  colores telúricos que sustituyen a las formas, y la fuerza  descargada  en  sus trazos, huellas de la  batalla  librada  contra la cotidianeidad para traspasar sus fronteras.

En la Galería de Arte Dadá  podremos descubrir lo último  en pintura, a través de la obra singular de Amesa.



                                                    LAS ACUARELAS DE J.CARMONA

                                        José Carmona en la Galería Elvira. Mayo de 1995

Contemplar las acuarelas de J.Carmona es ser  inundados por  el torrente colorista contenido en ellas, consiguiendo producir un estado de  ánimo en el   espectador,   sereno y empapado de belleza. La comunión con las imágenes recreadas         en su obra es fácil, sólo hay que desearla.

En  ‚éstas  la  luz   lo   invade  todo,  como  potentes  superficies  emanadoras  de claridades  sólidas aparecen los  cuadros  de  este pintor; plenos de  vigor  cromático,        portadores  de alegría. Una corriente vital recorre toda la obra,  mostrando   rotundos   los   paisajes  y  edificios  pintados.

Con  técnica  depurada y trazos sutiles,  J.Carmona  va recorriendo  en  sus  acuarelas   una   serie  de  imágenes evocadoras  de  sentimientos líricos,  románticos a  veces, reflexivos  otras.  Dejando  en el poso  del  recuerdo  una  sensación  de  quietud  y armonía íntima, que  integran  al espectador  en  la  imagen evocada. Posee  la  cualidad  de saber  plasmar aquello que nos dice algo. La sensibilidad de su  mirada capta la belleza circundante, aunque sea lo  más humilde  y  cotidiano.   Todas   sus   composiciones  están  presididas  por la luz cegadora que impresiona la  memoria; tal  es su fuerza, que la realidad parece desvanecerse para dar  cabida  a un mundo cristalino, a punto de cruzar  los umbrales  de la irrealidad. A veces el exceso transforma la esencia.
  
Las  acuarelas  que nos muestra en la Galería  de  Arte  Elvira constituyen  un  cántico al mundo que  nos  rodea,  especialmente  de  aquellos lugares testigos de  una época ajena al ritmo trepidante que soportamos.



CUANDO LA REALIDAD ES CAPTADA

                                                    Hángel. Galería Elvira.  Mayo de 1995.

Por  la  luz conocemos  el universo que nos acoge,  sus rayos recortan las siluetas dándole forma en nuestros ojos. 

Esta  es la idea central que recorre la obra de Hangel.  Una  luminosidad apacible, procedente de un lugar que por no ser  claramente  intuido  es por ello misterioso, y un  ambiente  silente, gracias a los fondos oscuros donde se recortan las figuras, crean una atmósfera serena, cálida y acogedora.

El  realismo  de  sus   cuadros,  toma  fuerza  con  la asociación  de impresiones que consigue transmitir; utiliza  la  luz  para hacer resaltar el color, que bulle  inflamado hasta  absorber  el  dibujo, produciendo  la  solidez  como  efecto.  Así   aparecen   sus   retratos   grávidos,   casi  asequibles al tacto de quien los contempla.

 La  conjunción entre luz y volumen dotan a sus obras de profundidad, espacio inabarcable que se supone está   ahí, tras la penumbra.

Hángel  (  Miguel  Ángel  López  Montero,  Motril, 1956) demuestra  con los cuadros expuestos en la Galería de  Arte   Elvira  el alto nivel pictórico que posee; debido a la fina  sensibilidad   y   agudeza    perceptiva   con    que  está dotado, consigue  reflejar  en sus retratos  los  destellos  espirituales  desprendidos  por los personajes  que  pinta,  otorgándoles vida propia.

En su obra no cabe detalle superfluo, pues todos forman parte  de una estructura compositiva concisa, confiriéndole  sobriedad y elegancia.