jueves, 10 de noviembre de 2016

OBRA DE LOS 90 DE VALENTÍN ALBARDÍAZ

LA INERCIA DE LA LUZ

Autor: Valentín Albardíaz. Título: Obra de los años 90. Lugar: Galería de Arte Ruiz Linares. Fecha: Hasta el 10 de noviembre.

La luz es explorada en la obra de Valentín Albardíaz. Unas veces el pintor se aproxima a su magia, reflejándola cristalizada en su expresión rítmica, ordenada, mostrando los colores que la conforman, tal como lo hizo en su muestra del Hotel Ladrón de Agua, hace unos años. También abordó las claridades luminosas cuando expuso en la Galería Ruiz Linares, hace más de un año, poco antes de fallecer. En esta propuesta el autor diseccionaba el albor de las radiaciones, desentrañando la sustancia básica de las gamas que la componen.
En la actual instalación se ofrece al visitante la obra elaborada en los noventa, donde la luz se convierte en el contenido central de la elaboración plástica. Es presentada como fluido palpable, compuesta de varias densidades, que al ser sometida al movimiento agitado por el artista se descompone en sus colores básicos, surgiendo gamas mezcladas, según el peso del color, quedando los más sólidos retardados, y sumidos en el cuerpo alegre de las tonalidades ligeras, agazapados en el conjunto, emergiendo como resultado una creación vibrante, armoniosa, de linealidad discontinua, mutación perezosa, de trazos perdidos, chispeante, trasfondo elegante y palpitar propio.
Valentín Albardíaz logró introducirse en el seno de la luz, describir sus rugosidades, los accidentes de su topografía, signos que se evidencia al contactar con la materia, cuando la dota de apariencia visible. Narra la esencia de la existencia, el ruido radiante del transcurrir luminoso. El trabajo de este malogrado pintor alcanzó cotas de seriedad compositiva, madurez en la construcción del cuadro, y calidad en su expresión cromática. Consiguió construir universos evanescentes, sobre los cuales podían desarrollarse las formas reales, el discurso de la vida. Las composiciones ofrecidas en esta Galería poseen una sólida estructuración del color, que posibilita un equilibrado lenguaje narrativo, que nos trasmite la impronta de su espíritu.
 
 

 

 

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lunes, 7 de noviembre de 2016

IDENTIDAD Y VESTIGIO DE MARINA NÚÑEZ

LA SOLEDAD Y EL INFIERNO

Autor: Marina Núñez. Título: Identidad y vestigio. Lugar: Palacio de la Madraza. Fecha: Hasta el 16 de diciembre.

Es un universo agobiante, espeso, sometido a la desestructuración del yo, inmerso en un paisaje de hermosa contemplación fantástica y duro transcurrir en su interior. Árido, llameante, sumido en el infinito vacío, sólo ocupado por la luz de la destrucción. Este espacio se confunde con otras dimensiones de singularidades geométricas, bañadas en la luz, que otorga o disuelve la existencia.
Marina Núñez construye una propuesta de intensa sugestión visual, estructurada en la Sala con limpieza racional, oportunidad en su contemplación, contextualización del entorno integrado en la obra. La inteligencia compositiva de la artista se aúna con la claridad de ideas expositivas de Concha Hermano, originando una instalación con ritmo propio, sostenida sobre un discurso sólido que da pulso al conjunto expuesto.
La infografía, los diseños digitales, plasmados en papel o tela, el montaje luminoso y las proyecciones, portan la narración de la artista, realizada con una dicción suelta, centrada en el cosmos interior existente ante la máscara social portada por cada persona. Tras ella surge una realidad caótica, inmersa en campos sin esperanza alguna, o presa de la soledad, del vacío interior, que anega el tiempo consciente. La persona pierde su singularidad, se repite sin cesar, en definitiva, la uniformidad de la sociedad forma la masa. En este mundo siniestro nada se escapa a la conciencia social, al gran ente que controla el conjunto, a quien todo lo ve, es imposible escapar del común establecido como norma de conducta vital.
Identidad y vestigio es un proyecto estético de interesante contemplación, impactante, organizado para impulsar la reflexión del espectador. Marina Núñez ofrece un trabajo de elaboración exacta, libre de elementos innecesarios, o reiterativos, pulcro en el lenguaje usado, pues está dirigido hacia la definición exacta del relato que mueve la obra, comprendido con facilidad, sin necesidad de alambiques intelectuales innecesarios. Es una propuesta excelente y hábil resolución compositiva.