domingo, 16 de febrero de 2020

EL COLOR DE VICTORIA MÁRQUEZ


CUANDO EL COLOR PESA

Autora: Victoria Márquez. Lugar: Galería Benedito. Fecha: Hasta el 5 de marzo.

Explora Victoria Márquez el color, su volumen y presencia en el cuadro, mostrando formas presentidas, espesura fluctuantes que juegan con el azar en la formación de imágenes insinuadas, más es el influjo del color quien genera las presencias imaginadas.
Es una pintura organizada según trazos rotundos, intensos, de pasión contenida, expuestos como figuración que quiere ser sólida, mas se pierde en los espacios neblinosos de tonalidades, de poderoso arraigo en la mirada, distribuidas según su gravedad, resultando una estructura organizada de acuerdo al efecto de la paleta aplicada, para expresar un trabajo de gran peso cromático.
El resultado es agradable, tranquilo en su colorido, que cae en cascada hacia la parte inferior de la pieza, cuya sensación produce dinamismo interno en la obra, fulgor tímido que se desvanece, para dejar un poso de visualización espesa.
Victoria Márquez construye una creación plástica de sólida conformación, agradable a la mirada, alejada de etereidades inconsistentes, dejándose arrebatar por la impresión que sus formas sugerentes inducen.
El conjunto expuesto es de contemplación agradable, armónico en su estructura de tonos, y de buena calidad comercial.



















sábado, 8 de febrero de 2020

M.T. ARTERO VIOLA Y SU GEOMETRÍA ESPACIAL

GEOMETRÍA, COLOR Y FANTASÍA

Autora. María Teresa Artero Viola. Título: Geometría espacial. Lugar: Galería Alfareros. Fecha: Hasta el 12 de febrero.

Las diversas tonalidades, plasmadas en las piezas, organizan un entramado sensitivo que involucran al espectador en sus flujos oscilantes, siempre acompasados, según un ritmo armónico modulado y contenido, de acuerdo al orden de la estructura cromática introducida por la autora en cada una de las obras expuestas.
María Teresa Artero Viola nos propone un trabajo plástico de gran formalidad estética, enmarcado en los movimientos clásicos de las vanguardias artísticas del primer tercio del siglo veinte, mas la autora le confiere un toque personal, en el que contrapone el color con la geometría, en un choque desigual, pues las finas líneas nada pueden ante una marejada espesa de colores, intensos, pesados o ardientes, siempre en ebullición, consiguiendo crear una estado tensional que da fuerza y carácter a cada composición. El color desborda los límites, diluyendo sus formas, prevaleciendo sobre su rigidez. Convierte su trabajo abstracto en una interpretación de la percepción del entorno real, sometido al desequilibrio que predomina en la interpretación de toda imagen visualizada.
M.T. Artero Viola nos describe la transformación de la comprensión aparente de la realidad captada, pues explica que la mirada es seducida por el espíritu del color, pese a que se presenta reducida como entidad geométrica. Las formas son condensadas en una expresión de líneas y ángulos, impregnadas de colores, los cuales en su conjunción definen la esencia de su contenido. Y es esa esencia quien predomina al final en el recuerdo, en la idea última albergada en la memoria. Juega con el lenguaje cromático, de su impronta en el subconsciente. El desarrollo de los sentimientos inducidos marcan los accidentes topográficos, originados por las diferencias de las etereidades cromáticas que rompen la superficie, supuesta en el blanco del cuadro, para simular valles, según la gravidez del tono, o elevaciones, cuando su ligereza le empuja a la fuga.
Logra la artista comunicar esta naturaleza. de interpretación psicológica del entorno, mediante un conjunto de piezas de interesante construcción intelectual.
Desde el punto de vista estético alcanza elaborar un trabajo pictórico de bella contemplación, que seduce y atrapa. Parecen construcciones sencillas, pero en sí encierran un proceso de acabado mágico, ante cuya contemplación el espectador encontrará siempre historias distintas, espacios extraordinarios donde internarse, explorando la existencia de los sueños que presiente se esconden en su interior.










































lunes, 3 de febrero de 2020

HOMENAJE A PEPE ARRABAL


FANTASÍA TRAS LA GEOMETRÍA

Autor: Pepe Arrabal. Título: Plástica Mística. Lugar: Galería Arrabal y Cía. Fecha: Hasta el 27 de febrero.

Pepe Arrabal fue un gran dinamizador cultural de la plástica granadina, pero además un artista original, cuya obra posee una fuerte impronta personal de gran interés estético. Destaca en sus producciones artísticas la aventura por descubrir nuevas espacios de exploración sensitiva. Aparentemente simulaba su obra rigidez geométrica, que combinada con un colorido intenso recordaba mandalas tibetanos, creaciones mágicas que quieren trascender la realidad. Y eso era su obra tras la aparente frialdad de líneas y juegos de colores, sus piezas se introducían en el cosmos de la fantasía, de la ensoñación, de la libertad ofrecida por los espacios etéreos donde la imaginación construye, de forma caprichosa, las ensoñaciones que el momento sugiere. Su trabajo plástico era fruto del trabajo constante, absorto el autor, cuya conclusión escapa del orden racional, pues ha sido sometido por el esfuerzo del tedio, siendo liberado el subconsciente, la imaginación sin ataduras lógicas. Solo la mirada del espectador es capaz, gracias a su sensibilidad, de abrir la puerta de la aparente geometría para adentrarse en el campo cromático, de valles de colorido grávido o montañas de tonos livianos, deslizándose en el reino de fantasía. Su obra es solo apta para espíritus no sujetos a la norma, cuyas miradas salvan de la rutina los instantes vividos.
Excelente muestra, que recuerda a este creador plástico y expresa el concepto que sustenta Arrabal y Cía.













lunes, 27 de enero de 2020

JOSÉ BASTO EXPONE EN LA GALERÍA BENEDITO

LA LUZ QUE LLENA EL ESPÍRITU

Autor: José Basto. Lugar: Galería Benedito. Fecha: Hasta el 30 de enero.

Las piezas expuestas siguen el estilo a la que nos tiene acostumbrados José Basto, artista prolífico, cuya identidad pictórica la tiene ya consolidada, pues ha alcanzado la suficiente experiencia en sus expresiones plásticas que así lo justifica.
En la obra expuesta surgen impresiones que recuerdan a Hopper, mas se imponen las características de su modo pictórico, donde prevalece en su contemplación un sentimiento romántico, melancólico, quizá misterioso por las incógnitas que supone tras el horizonte o del ambiente silencioso y estático, pero prevalece el costumbrismo entendido como arraigo ante el paisaje, canto a su esplendor, grandiosidad, sometido siempre a la fuerza de la luz, muy bien equilibrada para que signifique luminosidad que llena el espíritu, más que aquella que arrasa y ciega.
José Basto vuelve a reiterar su técnica, acertada y depurada, el dominio del color, siempre con tonos elegantes y evocadores, en su producción artística. Gusta e induce a la reflexión, superando modas y tendencias. Su calidad así lo avala.





martes, 21 de enero de 2020

LA CHANCA. UN BARRIO EN IMÁGENES


LA LUZ DE LA CHANCA

Título: La Chanca. Un barrio en imágenes. Lugar: Museo de Arte Doña Pakyta. Organizada por la Fundación de Arte Ibáñez Consentino. Hasta el 31 de enero.

La Chanca resalta cuando la luz descansa en sus espacios, bajo el azul profundo de la bóveda celeste, surgiendo destellos que someten la mirada hasta la postración, como decía Valente, refulgiendo por sí misma, tras cuyo esplendor encierra historias y misterios, pasado doliente de pobreza y tradiciones, como las nuevas realidades que su prometedor futuro sugiere.
La Chanca aparece en el arte anclada en el sueño de los tiempos, mostrando la dureza de la existencia, la faz auténtica de sus gentes, el contraste de su duro transcurrir cuando la miseria y la escasez recorrían sus calles, tal como lo describía Goytisolo. Pero la Chanca es más que todo eso, no es el espejismo luminoso del poeta gallego, como tampoco la descarnada realidad estética, descrita en el realismo social del autor de Campos de Níjar. La Chanca es alegría de vivir, ilusión marcada por el profundo grito de un cante jondo, que rompe la pesadez del ambiente, alterando el silbo de los vientos, para hacer visible el duende que anida en todos sus moradores, la persistencia del ansia por sobreponerse en la aridez del entorno, de comulgar con el azul de su mar, de penetrar en las soledades de los campos batidos por las olas de luz, la fuerza que quiere triunfar sobre el vacío, tras un futuro más pródigo.
Literatos y pintores supieron captar su esencia, siendo plasmada en sus obras. Así lo refleja el movimiento indaliano, auténtico fenómeno cultural que zarandeó la siesta eterna que sumía a esta provincia.
Jesús de Perceval, su guía, percibió este barrio de la capital almeriense como un lugar de vida, un gran teatro de representación continua, casi idealizado, sumido en una pátina tenue que lo extraía del ritmo de las horas, casi estilizado. En sus fotografías mostraba su realidad social, elevándola a composición de estudio. Pérez Siquier fue más descarnado, impersonal, y descriptivo, dejando que las imágenes espontáneas cuenten por sí solas su historia.
Cantón Checa pintó una Chanca de luminosidad cegadora, apariencia sólida, en figuras pastosas. Luis Cañadas la percibió más nítida, delimitando sus formas, plasmándola sobre un sustrato geométrico, en un ambiente diáfano, alegre y puro. Miguel Martínez captó la luz atrapada en sus azoteas y paredes encaladas, la rudeza de su aspecto, la poesía del abandono, que su visualización producía. Todos añadieron un aspecto de este barrio, que no nace de él sino que está conservado, pues surge de la historia de los tiempos, lo reproduce y amplifica.



 Miguel Martínez Gomez



 Carmen Pinteño



 MiguelCantón Checa



Jesús de Perceval



Jesús de Perceval






Carlos Pérez Siquier 



Carlos Pérez Siquier 



Luis Cañadas Fernández



Miguel Cantón Checa

  

 Luis Cañadas Fernández





jueves, 16 de enero de 2020

EXPONE JUAN DÍAZ EN LA GALERÍA KREISLER


LAS TRANSICIONES DE JUAN DÍAZ

Autor: Juan Díaz. Título: Transitando. Fecha: Hasta el 21 de enero. Lugar: Galeria Kreisler, Madrid.

Rompe el pintor el tiempo cuando se interna en la imagen, extraída de la realidad para congelarla en el cuadro. Es un paisaje evocador de sueños plácidos, transcurrir de la existencia silenciosa, satisfecha con el yo, aspirando la fuerza del ambiente.
Juan Díaz pasea por estancias en las que explora en la tranquilidad de los momentos presos de la emoción sensitiva, sumidos en el pálpito de los ecos del universo, recuerdo del origen de lo creado. Esta impresión es conseguida gracias a las imágenes sugeridas por el artista, expuestas con exactitud de ideas descriptivas, que consiguen sustraer sentimientos románticos. En esta ocasión el autor supera el aspecto de su obra, para expresar algo más de lo que ésta representa en su configuración estética, pues logra proponer piezas de imagen abstracta, detalles extraídos de la realidad, sugerentes en su visualización, propuestos como bandas horizontales, cuyo conjunto está roto por manchas que identifica arquitecturas en el horizonte, o sujetos que deambulan absorbidos por el entorno. También sobrepasa la rigidez de las formas que acotan la geometría del papel, desbordando el color más allá del cuadro, expansión cromática de la obra hacia el exterior, para inundar el entorno donde se encuentra el espectador, consiguiendo su inclusión en el conjunto todo.
Los tonos usados poseen un equilibrio entre la gravidez y la ligereza del color, marcados por una elegancia visual.
Juan Díaz posee un estilo que supera toda consideración crítica, pues es ajeno a modos emergentes, centrando su trabajo plástico en la llamada pintura auténtica, basada su maestría en el uso de colores, fuerza compositiva y originalidad de los resultados obtenidos, reflejados en cada una de sus acuarelas.