TODO
TIEMPO PASADO
Presenta
la galería madrileña Blanca Berlín una sugerente instalación, en
la que participa un amplio número de autores, proponiendo la
fotografía centrada en el pasado próximo a nuestros días,
mostrando la niñez como centro del relato que sustenta el engarce
del conjunto expuesto, siendo la idea siempre presente el pasado
recordado desde el futuro, contemplando la inocencia, vida sencilla,
lugares impregnados de vivencias y sus moradores que fluyen fugaces,
sintiendo su rastro en las cicatrices que el tiempo, y abandono,
deposita en el paisaje de sus existencias. Si no, el vacío lleno de
presentimientos de vidas pasadas, o la fantasía de lugares
transformados por la magia de la imaginación.
Todo
cabe en esta muestra, obras digitales soberbias, instantáneas que
trascienden la frialdad del instrumento fotográfico, cosas, por
llamarlas de alguna manera, que quieren ser arte, pero que ayudan al
todo expuesto, pues potencian el sentimiento nostálgico, la
percepción, en algunas composiciones, de la magia del ambiente, de
lo imprevisto que acecha, el genio oculto tras la realidad.
Esta
propuesta plástica, organizada dentro del programa PHotoEspaña2025,
es un intento de rescatar la mirada del pasado, aquella nacida de la
ilusión, envuelta en un mundo de fantasía, ajeno a la sencillez del
entorno, el deseo de aquellos mayores de ser más felices, prosperar,
expresado
muy bien en la obra de Xavier
Miserachs. Es
visto
todo como un periodo sustentado en las mágicas nubes de la
inocencia, nostalgia de una vida que alcanzaba la felicidad ajena a
los placeres materiales, aunque se añoraran en el futuro imaginado,
esa
es la mirada de los niños retratados por Pérez Siquier o Cristóbal
Hara.
Se resume muy bien el
tiempo pasado
en las composiciones de Bohnchang Koo, en cuya fotografía el blanco
habitáculo vacío acoge
el pasado bullicioso de gentes y objetos, el presente sin
nada,
la fugacidad de la existencia consciente. Otro tanto igual nos dice
José
María de Orbe y su “Butaca roja”.
El
arte en su expresión más simple, pero soberbia, captado por la
mirada oportuna del artista, es expresado por Ramón
Masats
y
su “Tomelloso”. Soledad Córdoba
transforma
el espacio, y la composición oportuna, en aparición extraordinaria,
preludio a lo sobrenatural.
Consigue
esta exposición, de título “Ésta
es mi casa detenida en el tiempo…”, narrar de forma
precisa las sensaciones aquí expuestas, no dejando indiferente al
espectador. Estará abierta al público hasta el 25 de julio de
2025.
Andrea Wood
Carlos Pérez Siquier
Cristóbal Hara
Cristóbal Hara
Eugeni Forcano
Castro Prieto
Xavier Miserachs
Bohnchang Koo