martes, 2 de agosto de 2022

KENOPSIAS. HUELLAS DEL SILENCIO

 

EL VACÍO VENCIÓ AL TIEMPO FELIZ

La pintora sugiere espacios silentes, vacíos, estancias que recuerdan a viviendas antiguas hace tiempo sin ser habitadas, lugar de abandono y olvido. En ese escenario surge la curiosidad, el misterio, la evocación del recuerdo, latente en sus paredes y rincones..
Marisa Álvarez Aguilar, Córdoba 1973, profesora en la Escuela de Arte de Granada, tiene en su currículo una relación artística con Almería, tierra donde ha expuesto en varias ocasiones. En la actualidad puede ser contemplada parte de su propuesta “Kenopsias. Huellas del silencio” en la galería almeriense Acanto, lugar en el que tuve un encuentro con la obra de esta artista, cuya intensidad visual me llamó la atención, la profundidad del relato contenido, en el que se percibe una lírica sencilla e intimista, así como la calidad plástica de las piezas expuestas.
Marisa Álvarez Aguilar explora en sus piezas las estancias deshabitadas, las huellas de los antiguos moradores, el flujo infinito del silencio, exponiendo una metafísica del vacío, en el cual la mirada se difumina, navega y vuelve de nuevo a su inicio, iluminando la esencia de la realidad.
En esta representación espacial la artista utiliza la luz para definir las dimensiones, convirtiéndola en instrumento develador del pulso tranquilo de las horas, que transcurre por los espacios, rebota, y esparce, hasta confundirse en las paredes, techo y suelo. En este encuentro es cuando aparece el resplandor del universo invisible que ocupa las habitaciones, cubiertas de luz, que camufla la realidad del tiempo eterno, encerrado en una danza que se repite sin fin. Muestra la pintora este relato de forma sobria, con limpieza visual, sobre una estructura geométrica, en la cual la claridad y el latido oculto de la estancia llenan de contenido la comprensión de la obra, haciendo cómplice al espectador de la escena propuesta. Las creaciones de Marisa Álvarez Aguilar generan pensamientos diferentes cada vez que se observan, encontrando la mirada motivos antes no percibidos, nuevos enigmas, o historias no pensadas. La persona y el cuadro recrean un diálogo distinto en cada contemplación, encontrándose en la nada, sumida en una reflexión continua, donde la nostalgia de los tiempos de plenitud eran triunfantes, pero el vacío lo suplantó con su presencia.
Evocación en la mirada, emoción ante la revelación, libertad de pensamiento, destellos del pasado, afloran en la memoria del espectador, trasmitiendo las composiciones de esta autora fuerza contemplativa, belleza y serenidad en el recuerdo.






sábado, 23 de julio de 2022

OBRA DEL FOTÓGRAFO ALMERIENSE PÉREZ SIQUIER

 

CARLOS PÉREZ SIQUIER

Con motivo del festival PhotoEspaña 2022, se expone en las galerías madrileñas Blanca Berlín, hasta el 30 de julio, y en la Sala Recoletos de la Fundación Mapfre, hasta el 28 de agosto, la obra de Carlos Pérez Siquier.
En las piezas expuestas se muestra el recorrido que siguió este creador plástico, desde el un realismo social descarnado, preciso, captando lo que el entorno le ofrecía, penetrando hacia lo más íntimo de la cultura popular almeriense, traspasando la anécdota del gesto y aspecto, para describir la dureza del medio, olvido y abandono secular de esta tierra, hacia instantáneas llenas de color, luz y fantasía.
Aunque nunca dejó el tema de la Chanca, evolucionó hacia la claridad luminosa, plasmando el cambio de la ciudad, el turismo, siempre con el mar y el cielo almeriense como compañeros permanentes. En esta serie se refleja una abstracción hacia el detalle, siendo, este trabajo plástico de Pérez Siquier, una superación de la imagen de la técnica visual, transformándola en expresión que busca el encuentro con lo inesperado, sorpresa, reflexión, o simple evasión estética. La líneas, atrapadas en una geometría impuesta, el color que le da pulso, o las formas naturales azarosas, todo envuelto en el imperio de la luz, se entremezclan y configuran un proceso armónico impreso que reconstruyen la escena escogida.
Carlos Pérez Siquier detiene la mirada en los rincones olvidados, en los aspectos intrascendentes, abriendo las puertas del subconsciente hacia los campos de la lógica. Los espacios de la razón buscan la fuga hacia la composición que rompe la rutina visual, desequilibra la mirada, convirtiendo la instantánea en expresión artística extraída de la técnica fotográfica, pues es la intuición del autor quien dirige el resultado final, no al contrario, cuando es la escena quien señala lo que ha de ser plasmado, sin acumular imágenes ni perspectivas originales como sedimento.
Pérez Siquier cristaliza la escena en una realidad nueva, diferente, desafiante, que penetra en la comprensión profunda de la imagen. Surgen iridiscencias imprevistas, sugestivas, que llevan la atención hacia campos imaginarios, los cuales aderezan la composición. No se limita este creador plástico en plasmar el entorno atrapado por el signo extraordinario del momento sensitivo inesperado, aparición reveladora, sino que la observa, extrae y transforma en una posibilidad real liberada por el observador, que burla el control de la mirada racional cotidiana.
Carlos Pérez Siquier supera la técnica para convertirla en arte inteligente.
























martes, 12 de julio de 2022

MING YI CHOU EN MECA MEDITERRÁNEO


ENTRE LA RAZÓN Y EL AZAR

El pintor taiwanés Ming Yi Chou propone una senda hacia el encuentro con el color, entendido éste como rastro de la luz en su recorrido por el espectro de frecuencias, energía que vibran de acuerdo a un son acompasado, sometido a las reglas de los ritmos armónicos. Basado en esta teoría física el pintor desarrolla la base de su trabajo plástico, trascendiendo la mera apariencia percibida para adentrarse en el universo invisible que se abre en la danza cromática. En ese encuentro se rompe la estructura y construcciones sometidas a las fórmulas, para convertirse en una revelación intuitiva, donde la mirada penetra a través de las espesuras de colores, dejándose llevar por los flujos de luz hacia aquello que presiente. Esto es lo que da forma y alma a la obra de arte, pues sin este elemento de paso fugaz, en el instante de la mirada, se convierte en expresión pasajera, que se devalúa con la observación repetida.
Ming Yi Chou muestra un conjunto de piezas en las que busca la esencia de la visualización sorprendida, cuando al mirar un cuadro su colorido seduce, surgiendo la fantasía, la emoción, y, como no, la sorpresa. Pero este diálogo no es ocasional, sino que es voluble, ya que por la incidencia de la luz, sobre la obra, se producen nuevas perspectivas que atraen la atención, estableciendo un diálogo sin fin, respondiendo a los diferentes estados sensitivos y situaciones de cada encuentro. Las piezas de este creador plástico poseen diferentes estructuras cromáticas, que inducen a la curiosidad a través de su entramados, en otras se genera tensión por la discontinuidad reflejada, o el trazo que deshace la homogeneidad visual del espacio, estableciendo en algunas el contraste radical entre el fondo y la claridad que se supone hay tras él, o pueden que sean puntos de fuga, donde la mirada rompe la racionalidad y se interna en los vericuetos de lo intangible.
La obra de Ming Yi Chou está sustentada en un trabajo de exploración del lenguaje del color. En su elaboración olvida el pintor el sentido de construcción ordenada, dejándose llevar por el arrebato ante la fuerza de su influjo, que lo envuelve y extrae de la realidad dictando su propio desarrollo. Es así como el azar del subconsciente muestra su cara, y si a esto le añadimos un sentido estético del equilibrio cromático, se concluye en composiciones de excelente factura artística.
Esta exposición, titulada Color, comisariada por Fernando Barrionuevo, permanecerá abierta hasta el día 28 de julio en la galería Meca Mediterráneo.











domingo, 10 de julio de 2022

SOBRE LA OBRA DE LUIS FEITO

 
OTRA MIRADA SOBRE LUIS FEITO

Autor: Luis Feito. Título: Obra sobre papel. Lugar: Galería Ansorena, Madrid. Fecha: Hasta el 15 de julio.

Intensidad cromática, pasión, insatisfacción permanente, búsqueda y arrebato, son impresiones que se desprenden al observar la obra de Luis Feito (1929-2021) Este pintor estaba sometido al influjo del color, a la pregunta permanente del significado de su trazo en el lienzo. Su proceso creativo constituía un camino tortuoso, en el que el artista exploraba todos los recovecos del espacio sensitivo creado por el trazo cromático, o el peso que impone la estructura geométrica en el plano. Convirtió su pintura en una reflexión metafísica sobre qué significado final posee la presencia del color sobre el blanco, qué relación y diálogo se establece entre los colores, y cuál es la influencia del espectador sobre su esencia.
Luis Feito se sumía en esa aventura plástica, sufría, gozaba, y ganaba conocimiento, mas siempre las preguntas se agrandaban, profundizando en el sentido estético de sus producciones.
Jugaba el pintor con trazos, colores, fuerzas impresas en cada uno de ellos, figuras incorporadas, oportuna o transgresoramente, rompiendo el planteamiento inicial del artista, pues el inicio de cada pieza estaba pensado, llegando a un punto sin fin, camino cortado por la nada. No por ello significaba fracaso, pues Luis Feito acumulaba experiencia, vislumbrando el sentido del color, la energía luminosa organizada en el cuadro, expresada por el pintor con un lenguaje personal, encriptado en una simbología plástica, con la cual describe la realidad interior reflejada en la mundo inconsciente que nos rodea.
Luis Feito es una referencia poderosa en la vanguardia plástica española del siglo XX.