ANDERS
ZORN. RECORRER EL MUNDO, RECORDAR LA TIERRA
Exposición:
“Anders
Zorn. Recorrer el Mundo, recordar la tierra”, Sala Recoletos,
Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23, 28004.
Madrid)
Hasta el 17 de mayo de 2026.
Anders Leonard Zorn ( Mora, Suecia,
1860-1920) fue el pintor más famoso, en su tiempo, de Suecia.
Trabajó los diferentes estilos y técnicas de la representación
plástica, siendo considerado como uno de los artistas mejor valorado
por la alta sociedad, de finales del XIX y primeras décadas del XX.
En sus acuarelas, óleos o grabados, plasmó paisajes de su país
natal, retratos de personajes de la política, nobleza y burguesía
internacional. También recogió en sus lienzos escenas campesinas,
alejados de la artificiosidad y lujo, para mostrar la vida de las
personas comunes, así como imágenes exóticas plasmadas en sus
viajes por el extranjero, recogiendo entre ellas retratos y lugares
de España.
Sus obras sobre el entorno natural
sueco describen estampas de la vida cotidiana, donde el agua aparece
impresa con frecuencia, alcanzando en su plasmación una gran
perfección, de tal forma que se le llamó el pintor del agua. Una de
las piezas que más me ha gustado, de esa época, es la acuarela
titulada “ Placer de verano”, 1886, en la que la superficie
acuosa es pintada con absoluto realismo, dejando impresa en ella la
fuerza de la fascinación del momento rememorado, el juego de
reflejos producido por el cielo monótono del Norte, que los rizos
acuosos rompen, alterando la serenidad imperante en la escena,
integrándola en el flujo temporal.
Sus retratos le dieron gran fama
internacional, sabiendo trasladar a su obra la personalidad íntima
del retratado, que acompañado por la estancia, enseres y utensilios
que informan de sus actividades y gustos, marca en sus miradas la
intención que ha motivado el pose del personaje, y con el cromatismo
incorporado en la pieza, cálido, acogedor, intimista, gris,
brillante, da fuerza a la intención del pintor para definir la
esencia del cuadro.
Los desnudos, la libertad de cuerpo en
una sociedad puritana, fue otro de sus motivos pictóricos, en los
que mostraba el esplendor de la existencia, en su momento de lozanía.
Recogió en su trabajo plástico la
vida del pueblo llano, en las luminosas jornadas estivales,
celebrando la recogida de la cosecha, o sus quehaceres y labores en
la penumbra de los días oscuros. Oscuridad que simula el rincón
velado en el que la sociedad oficial lo tenía relegado. Al igual que
los pintores itinerantes rusos de su época, Anders Zorn elevó el
mundo del campesinado sueco a motivo artístico, queriendo expresar
el alma verdadera que define a un pueblo, su auténtica realidad.
A. Zorn trabajaba con economía
cromática, desplazándose, en su trayectoria plástica, desde un
dibujo sostenido en la pureza de las líneas, disueltas en el color,
hacia la plenitud de la mancha, efecto visual que inducía la emoción
querida transmitir en la impresión de la imagen, el dinamismo que
ésta poseía, el tránsito fugaz del tiempo.
La Fundación Mapfre acierta con esta
exposición, difundiendo la obra de una de las figuras que han
enriquecido la Pintura contemporánea.
























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