EL GABINETE DEL ARTIFICIO
Obra de Alejandro Gorafe en el Centro
Cultural Gran Capitán, c/ Gran Capitán 22, Granada.
Se exhibe en el Centro Cultural Gran
Capitán, “Alejandro Gorafe. El gabinete del artificio”, hasta el
2 de mayo de 2026, instalación en la que se muestra cuarenta y seis
obras, elegidas de toda su trayectoria artística.
Alejandro
García del Saz (1962-2024) fue un creador plástico de gran
imaginación estética, el cual profundizó en las posibilidades de
las formas comprendidas, más allá de la percepción común,
mostrando otros aspectos que su presencia ofrece, desvelando su
imagen a los ojos cegados por la lógica racional de la mirada.
Incidió
en la comprensión de la figura última de los objetos,
descomponiendo sus partes para recomponerlas en expresiones
fantásticas, ensueños abiertos a otras opciones de entender la
realidad. Nunca se repetía, aportando un amplio repertorio de
estructuras y combinaciones, recreaciones plásticas de
configuraciones, ofrecidas como composiciones estéticas porque sí,
sin finalidad alguna de utilidad, centrando la mirada en la presencia
de la imagen en ella misma, destello visual que alumbraba mundos
imaginarios, abriendo la mente a elaboraciones extraordinarias
pensadas, sentidas, trasladadas a escenarios lúdicos, donde el gozo,
por la visualización dominante en el destello luminoso percibido, es
la única presencia, admitida en el pensamiento del observador,
atrapado en el entorno de acción envolvente generado por la pieza.
Hay
obras en la que Alejandro Gorafe se encierra en trayectos
laberínticos, retorcidos, encerrados en sus estructuras, materiales
duros, cortantes, fríos, como los cantos que convertía su trabajo
artístico en sufrimiento, en los caminos de búsquedas imposibles,
hacia el descubrimiento último de la esencia de la imagen primaria,
núcleo de fantasía infinita. Esa era la obsesión creativa que
impulsaba su trabajo plástico. Encontró el artista la perennidad de
la existencia, el ritmo cíclico que fluía en múltiples sendas de
forma caprichosa. Ritmo permanente, duro, en tensión latente. En
estas experiencias plásticas el artista gana en ingenio, en nuevas
conclusiones, obteniendo destellos trascendentes en sus horas de
cansancio plástico, agotamiento feliz, gozo ante el resplandor
percibido del principio que sostiene la realidad.
Opta
el escultor en liberar de materia su obra, organizando piezas
alámbricas sometidas a ritmos repetidos, incorporando el ambiente
vacío en la pieza. Es en ese vacío donde este creador plástico
infiere una presencia en su esencia, aligerando sus composiciones,
hasta la finura de la línea del alambre, logrando construir
evanescencia visuales, suspiros aéreos condensados en sus piezas.
Descubrió la magia impregnada en el ambiente, las apariciones
fortuitas, felices o desagradables, ambas enriquecedoras de las
emociones que la existencia propone.
Esa
fue su gran creación, convertir el vacío en obra de arte, mediante
las sugerencias visuales expresadas en sus esculturas. Genial
Alejandro.

















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