SINGULAR ALEJANDRO QUINCOCES
Alejandro Quincoces es uno de los
grandes pintores de la actualidad nacional, cuyo trabajo se expone
más allá de nuestras fronteras. Labora incansable, reinterpretando
continuamente el objeto central de su obra, sean mares brumosos
agitados, o grandes urbes sumidas en el bullicio del olvido.
No se contenta con el último
hallazgo estético en su producción plástica, sino que insiste en
la reflexión continua del lenguaje cromático, los signos que los
colores ocultan, aquellos que inducen emociones visuales, necesarias
para comprender el sentido de la realidad que acoge su escenas. Sean
las sujetas al furor impetuoso de la naturaleza, o las pesadas capas
que abruman el cielo de las ciudades, espesor gris que delata el tipo
de vida de sus habitantes, seres efímeros e invisibles, pues sólo
está el gran monstruo que los absorbe, y contiene, en un murmullo
intenso, que en su rumor disuelve todo detalle en la escena. Este es
el efecto conseguido por el pintor, expuesto cada vez desde una
declinación diferente, ahondando en el relato exacto que quiere
trasmitir. Mas no es pesimista, el sol a veces rompe la muralla
brumosa para reclamar un espacio de claridades, juego visual
extraordinario, pues abre la gris monotonía para desligar sus
tonalidades en la totalidad de sus gamas. Esplendor en la existencia
brumosa, juego visual, tensión introducida por el artista, lo cual
genera un dinamismo interno que comunica pulso propio a la
composición. Ese es el sentido que infiere gracia creativa a la obra
de Alejandro Quincoces, pintor de poderosa expresión plástica.
Expone su obra en el
Monasterio
de Santa María de Rioseco (Valle de Manzanedo, Burgos),
hasta el 30 de
agosto de 2026.

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