lunes, 6 de abril de 2026

DÍAS SIN PÁJAROS, DE PERFECTO HERRERA

 
DÍAS SIN PÁJAROS




Autor: Perfecto Herrera. Título: Días sin pájaros, editorial Olé libros.

A veces se encuentra uno con piezas líricas construidas con exacta estructura sintáctica, donde la palabra está perfectamente encajada en su preciso lugar, aportando el sonido oportuno, acompasado, sosteniendo el sentido rítmico incorporado por el autor. Es un ritmo acoplado al significado que la estrofa infiere, creando el escenario adecuado, en el que el lector se sumerge en el cosmos sensitivo que impregna el poema.
Perfecto Herrera Ramos, Berja, 1956, es un poeta implicado en numerosos eventos culturales de la ciudad de Almería. En su trayectoria poética ha obtenido distintos galardones y reconocimientos, apareciendo en varias antologías. Ha publicado los poemarios, “ Cuando pase el tiempo”, editorial Albores, “Luz vibrante en mar que riela” de editorial Lampedusa, “Poemas Turineses, editado por el Instituto de Estudios Almerienses, “ El sauz de los desvelos”, ediciones Vitrubio, “Los esteros de las mareas”, de la editorial Olé Libros, y “Días sin pájaros”, de la misma editorial, obra sobre la cual se realiza esta reseña.
“Días sin pájaros” es un libro que comienza con una honda tristeza melancólica, donde el yo poético que dirige la voz de las composiciones líricas, yace perdido en la oscuridad, en el vacío del no ser, rememorando luces del pasado, sinsabores personales, el peso del tiempo, la imagen del mar, su fuerza e inmensidad, que aparece como símbolo de la eternidad, del tiempo cambiante pero siempre presente, que no agota su existencia. Siente angustia el poeta en la estancia tenebrosa alejada de la luz, busca la claridad, mirar horizontes donde asir la mirada, nuevas metas donde anclar el futuro. Mientras, transcurren sus versos por la tortuosa estancia, sometida a las frías horas de la noche profunda, noche del alma, avanzando su voz lírica a tientas, recordando la mañana florida, el azul intenso del mar, el frescor de la brisa vivificante, la presencia de la amada, mas al final percibe el punto luminoso liberador, tomando fuerza y esperanza, hasta retornar a la vivificante amanecida, cogido de la mano de su compañera, salvada el alma del ocaso, caminando hacia el esplendor del mediodía.
Es su pulso poético una composición de gran pureza en su significado, perfilada por una nítida voz alejada de artificios lingüísticos inútiles, centrado en la precisión del verbo profundo, que vibra en la estructura del poema. Consigue así transmitir todas las sensaciones aquí descritas.


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