lunes, 13 de abril de 2026

EXPOSICIÓN HOMENAJE DE ALEJANDRO GORAFE

 

EL GABINETE DEL ARTIFICIO


Obra de Alejandro Gorafe en el Centro Cultural Gran Capitán, c/ Gran Capitán 22, Granada.

Se exhibe en el Centro Cultural Gran Capitán, “Alejandro Gorafe. El gabinete del artificio”, hasta el 2 de mayo de 2026, instalación en la que se muestra cuarenta y seis obras, elegidas de toda su trayectoria artística.
Alejandro García del Saz (1962-2024) fue un creador plástico de gran imaginación estética, el cual profundizó en las posibilidades de las formas comprendidas, más allá de la percepción común, mostrando otros aspectos que su presencia ofrece, desvelando su imagen a los ojos cegados por la lógica racional de la mirada.
Incidió en la comprensión de la figura última de los objetos, descomponiendo sus partes para recomponerlas en expresiones fantásticas, ensueños abiertos a otras opciones de entender la realidad. Nunca se repetía, aportando un amplio repertorio de estructuras y combinaciones, recreaciones plásticas de configuraciones, ofrecidas como composiciones estéticas porque sí, sin finalidad alguna de utilidad, centrando la mirada en la presencia de la imagen en ella misma, destello visual que alumbraba mundos imaginarios, abriendo la mente a elaboraciones extraordinarias pensadas, sentidas, trasladadas a escenarios lúdicos, donde el gozo, por la visualización dominante en el destello luminoso percibido, es la única presencia, admitida en el pensamiento del observador, atrapado en el entorno de acción envolvente generado por la pieza.
Hay obras en la que Alejandro Gorafe se encierra en trayectos laberínticos, retorcidos, encerrados en sus estructuras, materiales duros, cortantes, fríos, como los cantos que convertía su trabajo artístico en sufrimiento, en los caminos de búsquedas imposibles, hacia el descubrimiento último de la esencia de la imagen primaria, núcleo de fantasía infinita. Esa era la obsesión creativa que impulsaba su trabajo plástico. Encontró el artista la perennidad de la existencia, el ritmo cíclico que fluía en múltiples sendas de forma caprichosa. Ritmo permanente, duro, en tensión latente. En estas experiencias plásticas el artista gana en ingenio, en nuevas conclusiones, obteniendo destellos trascendentes en sus horas de cansancio plástico, agotamiento feliz, gozo ante el resplandor percibido del principio que sostiene la realidad.
Opta el escultor en liberar de materia su obra, organizando piezas alámbricas sometidas a ritmos repetidos, incorporando el ambiente vacío en la pieza. Es en ese vacío donde este creador plástico infiere una presencia en su esencia, aligerando sus composiciones, hasta la finura de la línea del alambre, logrando construir evanescencia visuales, suspiros aéreos condensados en sus piezas. Descubrió la magia impregnada en el ambiente, las apariciones fortuitas, felices o desagradables, ambas enriquecedoras de las emociones que la existencia propone.
Esa fue su gran creación, convertir el vacío en obra de arte, mediante las sugerencias visuales expresadas en sus esculturas. Genial Alejandro.


































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