PRISMART XII, CUANDO LA PINTURA BUSCA
SU ORIGEN
Grupo Prismart expone sus obras en la
galería Lisabel, Calle
Dr Fourquet, 17. Madrid. Inauguración 21 de mayo de 2026. Título:
La rebelión del oficio.
Un grupo de artistas se unen para
mostrar una obra de gran categoría plástica, desarrollada dentro de
los parámetros del realismo pictórico, estilo difícil de trabajar
por la perfección alcanzada por otros, cosa que en ellos no importa,
pues la poseen, mas incorporan originalidad en sus piezas, lo cual
les hace avanzar por caminos propios y de gran valor estético.
Este grupo esta formado por
Mónica
Osuna, Mar Esteban, Adolfo Merino, María Ángeles Mena, Juan José
P. Ronquillo, Puppy, Lucas Guzmán, Pablo de Sobrón, Pedro García,
Juan Layos, Llanos Part, José Luis Belderrain y Andrés Pérez.
Mónica Osuna propone una obra
elaborada con técnica mixta, en la que aúna el fotomontaje con
lápiz de acuarela, obteniendo piezas de gran sugerencia visual,
incorpora la mirada hacia espacios etéreos, paisajes perdidos en la
memoria, horizontes que preconizan mundos brillantes, en trance de
ser pasado.
Plasma la faz en su frescura auténtica
Mar Esteban, recogiendo en los rostros el carácter de sus
personajes, jugando con el momento, los paisajes y luz, lo cual
intensifica las huellas marcadas en ellos, unas veces profundas, en
otras leves, mas el conjunto conforma excesos y debilidades de un
futuro ansiado. Es precisa en su dibujo, exacta el el color plasmado.
Es Adolfo Manuel Merino un ingenioso
artista de la impresión poética de la imagen, preciso en el dibujo,
exacto en el color, inteligente en la organización de la escena,
pues crea el ambiente del enigma, aquel en el que se induce al
espectador a suponer, escrutar en el cuadro, evadirse en la mirada
infinita del personaje.
María Ángeles Mena es una pintora de
dilatada experiencia expositiva, la cual ha explorado el mundo de las
formas, ha entrado en la variedad de las posibilidades cromáticas,
marcando una impronta de suspiro lírico en todas sus composiciones.
La
obra de Juan José P. Ronquillo, gran artista y dinamizador cultural,
posee densidad visual, evanescencias temporales transmitidas a la
mirada, surgiendo en sus piezas el impulso cromático descansado en
ellas, donde en la gama utilizada se condensa las impresiones
originadas en la contemplación de paisajes, personas o bodegones.
Impacta
por la plasmación de la persona en su intensa biografía, la obra de
Hortensia Martín, Puppy, la cual muestra un realismo profundo, con
un hondo sentido psicológico.
Lucas
Guzmán introduce silencios en su pintura, momentos tranquilos en los
que la luz marca el ritmo de la mirada, en estancias olvidadas del
tiempo, o situaciones perdidas en la rutina de los instantes
perdidos.
Pablo
de Sobrón domina las tonalidades exactas aplicadas en su obra,
expresando una realidad mágica, profunda en su sentido cromático,
que organiza un escenario evadido de la realidad común percibida. Es
hábil en el uso del color, impregnando sus piezas de un halo
especial que le infieren suavidad tonal percibida.
Intensa
grafía visual es plasmada en su óleo por Pedro García, en la cual
se observa una historia profunda de ausencias y necesidades,
reflejada en los surcos de las arrugas, en la mirada perdida vuelta
hacia sí misma, rumiando momentos agradables y penalidades pasadas.
Dota el pintor de un aura especial en su pieza, soportada en un
dibujo exacto, donde acompasa un color que comunica el efecto
deseado.
Es
certero Juan Layos en el realismo reflejado en su obra, incorporando
aparte de la reproducción exacta de la figura, o paisaje, un halo de
intriga a la mirada, por los enigmas que encierra los motivos
contenidos en sus piezas.
Llanos
Part desarrolla un dibujo de habilidad extraordinaria, configurando
producciones de gran magia por la perfección alcanzada.
En
la obra de Andrés Pérez se observa un colorido suave, que invita a
la ensoñación, gesto estético que potencia el sinsentido de las
formas corporales, encendiendo en el espectador la llama de la
perpleja incógnita, que atrapa la atención de quien observa sus
piezas.
Invita
a la contemplación la obra de José Luis Belderrain, pues extrae de
la realidad detalles que rompen la lógica visual, para transportarla
a espacios imaginarios. Lo consigue por la habilidad de su trazo, que
recoge el detalle invisible, elevándolo a punto de fuga hacia lo
imposible. Posee un estilo sólido y fuerza sugerente en la mirada.
Los
artistas presentes en este grupo muestran un trabajo plástico de
gran calidad, mostrando un elevado dominio técnico, estando unidos
por la habilidad del trazo, el manejo del color y elegancia
desprendida en sus obras.









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