lunes, 25 de mayo de 2026

EXPONE EL GRUPO PRISMART XII EN LA GALERÍA LISABEL

 


PRISMART XII, CUANDO LA PINTURA BUSCA SU ORIGEN


Grupo Prismart expone sus obras en la galería Lisabel, Calle Dr Fourquet, 17. Madrid. Inauguración 21 de mayo de 2026. Título: La rebelión del oficio.


Un grupo de artistas se unen para mostrar una obra de gran categoría plástica, desarrollada dentro de los parámetros del realismo pictórico, estilo difícil de trabajar por la perfección alcanzada por otros, cosa que en ellos no importa, pues la poseen, mas incorporan originalidad en sus piezas, lo cual les hace avanzar por caminos propios y de gran valor estético.
Este grupo esta formado por nica Osuna, Mar Esteban, Adolfo Merino, María Ángeles Mena, Juan José P. Ronquillo, Puppy, Lucas Guzmán, Pablo de Sobrón, Pedro García, Juan Layos, Llanos Part, José Luis Belderrain y Andrés Pérez.
Mónica Osuna propone una obra elaborada con técnica mixta, en la que aúna el fotomontaje con lápiz de acuarela, obteniendo piezas de gran sugerencia visual, incorpora la mirada hacia espacios etéreos, paisajes perdidos en la memoria, horizontes que preconizan mundos brillantes, en trance de ser pasado.
Plasma la faz en su frescura auténtica Mar Esteban, recogiendo en los rostros el carácter de sus personajes, jugando con el momento, los paisajes y luz, lo cual intensifica las huellas marcadas en ellos, unas veces profundas, en otras leves, mas el conjunto conforma excesos y debilidades de un futuro ansiado. Es precisa en su dibujo, exacta el el color plasmado.
Es Adolfo Manuel Merino un ingenioso artista de la impresión poética de la imagen, preciso en el dibujo, exacto en el color, inteligente en la organización de la escena, pues crea el ambiente del enigma, aquel en el que se induce al espectador a suponer, escrutar en el cuadro, evadirse en la mirada infinita del personaje.
María Ángeles Mena es una pintora de dilatada experiencia expositiva, la cual ha explorado el mundo de las formas, ha entrado en la variedad de las posibilidades cromáticas, marcando una impronta de suspiro lírico en todas sus composiciones.
La obra de Juan José P. Ronquillo, gran artista y dinamizador cultural, posee densidad visual, evanescencias temporales transmitidas a la mirada, surgiendo en sus piezas el impulso cromático descansado en ellas, donde en la gama utilizada se condensa las impresiones originadas en la contemplación de paisajes, personas o bodegones.
Impacta por la plasmación de la persona en su intensa biografía, la obra de Hortensia Martín, Puppy, la cual muestra un realismo profundo, con un hondo sentido psicológico.
Lucas Guzmán introduce silencios en su pintura, momentos tranquilos en los que la luz marca el ritmo de la mirada, en estancias olvidadas del tiempo, o situaciones perdidas en la rutina de los instantes perdidos.
Pablo de Sobrón domina las tonalidades exactas aplicadas en su obra, expresando una realidad mágica, profunda en su sentido cromático, que organiza un escenario evadido de la realidad común percibida. Es hábil en el uso del color, impregnando sus piezas de un halo especial que le infieren suavidad tonal percibida.
Intensa grafía visual es plasmada en su óleo por Pedro García, en la cual se observa una historia profunda de ausencias y necesidades, reflejada en los surcos de las arrugas, en la mirada perdida vuelta hacia sí misma, rumiando momentos agradables y penalidades pasadas. Dota el pintor de un aura especial en su pieza, soportada en un dibujo exacto, donde acompasa un color que comunica el efecto deseado.
Es certero Juan Layos en el realismo reflejado en su obra, incorporando aparte de la reproducción exacta de la figura, o paisaje, un halo de intriga a la mirada, por los enigmas que encierra los motivos contenidos en sus piezas.
Llanos Part desarrolla un dibujo de habilidad extraordinaria, configurando producciones de gran magia por la perfección alcanzada.
En la obra de Andrés Pérez se observa un colorido suave, que invita a la ensoñación, gesto estético que potencia el sinsentido de las formas corporales, encendiendo en el espectador la llama de la perpleja incógnita, que atrapa la atención de quien observa sus piezas.
Invita a la contemplación la obra de José Luis Belderrain, pues extrae de la realidad detalles que rompen la lógica visual, para transportarla a espacios imaginarios. Lo consigue por la habilidad de su trazo, que recoge el detalle invisible, elevándolo a punto de fuga hacia lo imposible. Posee un estilo sólido y fuerza sugerente en la mirada.
Los artistas presentes en este grupo muestran un trabajo plástico de gran calidad, mostrando un elevado dominio técnico, estando unidos por la habilidad del trazo, el manejo del color y elegancia desprendida en sus obras.


















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