sábado, 13 de enero de 2024

OBRA DE ARRANZ-BRAVO EN LA GALERÍA ACANTO (ALMERÍA)

 


ARRANZ-BRAVO EN ACANTO


Eduardo Arranz-Bravo ( Barcelona, 9 de octubre de 1941 - Vallvidrera, 20 de octubre de 2023) fue un artista de intensa gestualidad plástica, definida su obra como abstracta y pop, mas ella supera estas calificaciones para situarse con presencia propia. Juega el pintor con la mancha, la modula y dirige hacia la forma receptora del concepto definido, cuando en sus trazos de figuras incorpora el sentido último de su comprensión. No se abandonó en el caos sumergido, en la aventura desveladora, del sentido último del color, como tampoco no se prestó a ser instrumento del ingenio liberado, sumido en su espontaneidad, sino que se centró en la elaboración de composiciones de equilibrada estructuración de planos, de sinuosa transición entre tonos, sin altibajos, y expresión compacta del color. En algunas piezas se vislumbra el influjo de la nada, como posibilidad oculta tras toda aventura plástica, pero Arranz-Bravo imprime fuerza en su obra, como sólido testimonio de la existencia de un sentido que le da sustento.
Geometría y azar están incorporados en sus piezas, tensión latente que dota de nervio a su pintura. El trabajo plástico de Arranz-Bravo posee equilibrio, certero tino creativo, reducida la mirada a los elementos indispensables de la figura y su entorno, definido en los colores que le acompañan, o en la sensación reflejada en el cuadro, sereno destello, que quiere transmitir la huella de la observación del entono real, dejada en la impronta del recuerdo.
Eduardo Arranz-Bravo tuvo una larga trayectoria de exposiciones y reconocimientos, en las primeras galerías de España y más allá de nuestras fronteras, ofreciendo una producción personal que escapaba de la calificación de los entendidos, para exponerse con sobria pulcritud, fuerza visual y armonía compositiva. Cada pieza suponía un reto por superar, lograda, gracias a la inteligencia compositiva del autor, con sobrado éxito, obteniendo una variación sobre el resultado final, que perseguía en sus eternas horas de trabajo, siempre distinta, unidas todas por el nexo del color suspendido en estructuras medidas, equilibradas. Rompía el silencio de su estética por el trazo cromático surgido como un resplandor, o la línea del pincel caprichosa, añadida cuán símbolo de la existencia de aquello que no se puede controlar o predecir, mas está allí presente, chispazo visual que rasga el espacio tranquilo.
Arranz-Bravo elaboró una obra de consistente calidad expositiva, muestra de los estilos artísticos del último tercio del siglo XX.







 





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