viernes, 25 de septiembre de 2026

OBRA DE ÓSCAR DOMÍNGUEZ EN LA GALERÍA GUILLERMO DE OSMA

 

ÓSCAR DOMÍNGUEZ O EL SURREALISMO HÍBRIDO


Es la obra de Óscar Domínguez (La Laguna, 1906-1957) un proceso circular de creación artística, donde el artista avanza, repite, insiste y atesora experiencias, para ir conformando un trabajo plástico intenso, con adherencias de las diferentes estéticas presentes en su juventud, las cuales asumía y estructuraba según una forma personal, y singular, de entender la pintura.
Siempre le interesó la relación del cuadro con el significado interpretado por el observador, la captación de la idea que su representación traslucía. A este concepto básico, que sostenía su producción plástica, incorporaba la sorpresa, sobrevenida del azar, aquel que surge en sus decalcomanías, imagen caprichosa ocasionada por la alteración de la representación real, como si quisiera desvelar qué es lo que subyace tras la ordenada estructura lineal, mundo oculto que transcurre ajeno al deseo del pintor, que empapa la realidad invisible, y aflora en sus piezas. Es la mirada quien desvela sus secretos, y se deja sumergir en la corriente que riega los vericuetos del subconsciente, lugar donde se alojan sueños y pesadillas, deseos inconfesables y mitos eternos. Todo ello aparece agolpado, informe, siendo la sensibilidad, y equipaje intelectual, de cada uno quien lo descifra de acuerdo a su impresión subjetiva. Esta pintura azarosa me recuerda a la representación oriental, influenciada por el Tao, técnica muy usada en su época.
La Pintura absorbe el ingenio del artista, lo traslada hacia los campos imaginarios, arcanos del pensamiento. Esto hizo que la obra de Óscar Domínguez se considerara surrealista, pero debido a su marca estética personal reflejaba una poderosa influencia cubista. Fueron esos dos estilos, de plasmación de la realidad, los límites opuestos en su producción pictórica, balanceándose entre ellos, mostrándose unas veces experimental en su exploración de la imagen, para pasar en la temporada siguiente al mundo anguloso, de la interpretación cubista, acompañado de tonalidades cromáticas reflejo de su estado de ánimo, expresando felicidad, placidez, o tristeza ante la realidad circundante. Esto se nota también en la profundidad del trazo, ligero, despreocupado y fugaz hacia las etereidades fantásticas, o grueso, obsesivo, como si quisiera rasgar el lienzo, cuando le obsesionaba una idea.
Al final el pintor superó el baile de los opuestos, para integrar todo en su obra, con mayor o menor frecuencia, siendo el misterio de la imagen azarosa aquello que más le interesó.
Óscar Domínguez es un artista que debe ser situado en el lugar de los grandes maestros, de la pintura del siglo XX.
Esta exposición podrá contemplarse en la galería Guillermo de Osma ( c/ Claudio Coello, 4, Madrid) con el título “ Óscar Domínguez o el Surrealismo híbrido”, hasta el 6 de noviembre de 2026.











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