viernes, 14 de octubre de 2022

NUEVA EXPOSICIÓN DE PATRIK PIETROPOLI

 


DESDE LOS PLIEGUES DEL TIEMPO


Patrik Pietropoli expone “Chenonceau” en la Hugo Fine Arts Galerie, Nueva York. Hasta el 16 de octubre de 2022.


Recrea la belleza en la Pintura Patrik Pietropoli, París 1953, jugando con la arquitectura, rompiendo las barreras del tiempo para expresar sus ilusiones estéticas. Extrae del momento lineal a sus personajes, los conjuga con modas pasadas y representa en las estancias elegidas.
En esta ocasión recorre su mirada el castillo de Chenonceau, en el Loira, descubriendo el esplendor de sus estancias y fachadas, desde una perspectiva de la luz que brilla en la superficie ajada por los años, melancolía luminosa que fluye buscando el esplendor perdido, el brillo de su plenitud, mas solo responde el resplandor con la belleza del poso de su elegancia.
El pintor describe en su dibujo, con precisión, habitaciones, salones, exteriores y personajes. Estos aparecen como intrusos del tiempo que quieren penetrar en su historia. En sus figuras acotadas impone el color ajado, cromatismo decadente que imprime aún glorias pasadas en la mirada. Es una actitud nostálgica la propuesta por el pintor, e incluso juega con la historia de la pintura renacentista barroca, para exponer su punto de vista, evadiéndose de la gris realidad que el presente impone.
Desnudos incompletos simulan la figura femenina clásica, el misterio de damas que todavía recorren los pasillos y espacios del lugar, espíritus vivos en los pliegues del tiempo, queriendo seducir a los visitantes. Introduce el artista magia y fantasía en su obra, consiguiendo relatar la historia sensitiva del entorno, las impresiones que aturden el entendimiento, cuando se vislumbra las distintas dependencias de castillo.
Logra P. Pietropoli una obra cerrada en sí misma, historia de historias, recitar permanente sin fin, misterio y admiración ante la belleza pasada. Como siempre genial.


























sábado, 8 de octubre de 2022

LOS ARCHIVOS DE AMALIA AVIA

 

BRILLO PLÁSTICO QUE SE DILUYE


Autora: Amalia Avia. Título: “El Japón en los Ángeles. Los archivos de Amalia Avia”. Lugar: Sala Alcalá 31, Madrid, Fecha: Hasta el 15 de enero de 2023.

La obra de Amalia Avia posee una gran riqueza visual, en la que descubrimos una profundidad narrativa expresada en el cromatismo estructurado en sus figuras. La pintora actúa con precisión, abordando la idea que quiere plasmar desde una perspectiva imaginada, extraída de la realidad y marcada por el recuerdo sensitivo.
Amalia Avia elaboró un trabajo plástico basado en la realidad de su entorno, cuya contemplación huye de la fiel reproducción, para exponerse como conclusión del trazo del pincel guiado por un gesto lírico, de rememoración evanescente, concentrado en manchas que se entienden como figuras anónimas, encerradas en sí mismas, olvidadas y ajenas al exterior. Mundos múltiples personales se entremezclan en calles y estancias, o si no, se refleja la huella de su ausencia.
Aunque se calificó de realista la pintura de Amalia Avia, sus composiciones surgen de la impresión abstraída de la exacta realidad, recuerdo brumoso, sensación circulante que se pierde en el pasado, mas la pintora lo detiene en el instante suspendido impregnado en sus piezas. Subyace un influjo cartelista en ellas, pero se deshace su fuerza en su anclaje con la descripción de las imágenes del entorno, rescatadas del pensamiento de la artista, que juega con ellas para relatar el tiempo que transforma el paisaje social, la desmemoria del ocaso, el cambio que se estaba produciendo en las décadas centrales, y siguientes, del siglo veinte en España, más concretamente en Madrid. Amalia Avia engarza los colores en sus piezas, distribuye y equilibra, modulando su efecto, para que en su influencia mutua desprendan la experiencia del tiempo pasado, la ruina del tiempo, la soledad, e insignificancia, de las trayectorias vitales que pasan y se difumina en la rutina.
Amalia Avia bebía de la realidad, la transformaba y convertía en brillo plástico pasajero, testigo de un tiempo que ha perdido su fuerza. La exposición aquí comentada posee una excelente puesta en escena, e interés estético por la singularidad de la obra mostrada.
























viernes, 7 de octubre de 2022

DIEGO BONILLO Y SU PINTURA

 

DIEGO BONILLO Y SU PINTURA


El pintor aborda la extensión del cuadro con furia, queriendo romper el recuerdo, la huella de la memoria que encadena el futuro, para transformarlo en un extenso campo de libertad, espacio de búsqueda en el que el fondo del color promete realidades infinitas, campos sinuosos de siluetas sugeridas, mares de cromatismo feliz, que insinúa múltiples sensaciones, evanescencias de la conciencia hacia territorios ajenos a la contingencia. Rómpase la memoria y contemplemos el futuro imaginado, parece decirnos el artista.
Diego Bonillo, Huércal-Overa 1954, posee una gran fuerza expresiva reflejada en sus composiciones, construyendo relatos de compleja estructura y riqueza narrativa, gracias a la variedad de materiales utilizados en sus obras de técnica mixta. Su vocabulario expositivo es rico, variado, diluyendo la realidad de la figura en sinuosas apariencias que se desvanecen en el seno del color imperante, sin estridencias ni destellos rompedores del sosiego dominante en el cuadro. Quiere elaborar el pintor un trabajo plástico donde la forma de la rememoración, definida con el detalle, se difumine y convierta en sensación, flujo de los sentidos suave y envolvente, que no por ello esconde el ímpetu depositado por el autor, pues el temblor de la obra se percibe en el fondo sublime que sostiene su trabajo plástico.
Es poderoso su influjo, atrae y atrapa la mirada, sumergiéndola en su aventura exploratoria, sometida al traqueteo de los impulsos impregnados por el autor, traspasada la puerta serena de la faz tranquila de los tonos, que como neblina oculta la realidad verdadera.
Consigue este creador plástico construir una propuesta inteligente, en la que presiona la densidad de ideas y perfiles insinuantes, interpretados como texto sensitivo de un poema barroco, en cuyos giros y encadenamientos estalla el resplandor del pensamiento florecido.
La producción artística de Diego Bonillo es el resultado de su larga experiencia pictórica, cristalizada en piezas de intensidad expresiva que se funde en una ingeniosa visualización ambivalente, en la que se yuxtaponen de forma cíclica placidez y caos, tiempo y eternidad, unidos por una lírica brumosa que incorpora magia en el conjunto plasmado en cada pieza.
Este artista es además un dinamizador, desde su ciudad de nacimiento, de las Artes Plásticas almerienses. Supera la mirada de la luz y el paisaje descarnado, sea real o abstracta, para convertirla en entidad plástica intelectual transcrita en un cuadro. Sólo un maestro sabe hacerlo así.