EL RELÁMPAGO DE LA HISTORIA
Autor:
Daniel Parra. Título: Álvaro
de Bazán: el relámpago de la Historia. Lugar: Centro Cultural Gran
Capitán. Fecha: Hasta el 20 de junio.
Es don Álvaro de Bazán una de las más
insignes figuras de los gloriosos años del siglo XVI. Nacido en
Granada, en 1526, desarrolló, como su padre e hijo, una azarosa vida
como almirante, saliendo siempre invicto en todas las aventuras
bélicas que la política hispánica le encomendaba. Vencedor ante el
turco, en la Azores, contra la piratería del Mediterráneo… muchas
fueron sus hazañas. En Granada transcurre su recuerdo adormecido, no
exponiendo su figura como orgullo de la ciudad, aunque eso parece
haber cambiado de sentido, pues con la celebración del quinto
centenario de su nacimiento, Álvaro de Bazán surge con fuerza entre
los grandes personajes granadinos. Al igual que su presencia en la
historia de España, aparece su recuerdo como un destello penetrante,
reclamando su lugar en la historia de la ciudad.
Con motivo de esta celebración, se ha
organizado en Granada una serie de eventos culturales en torno a su
persona, estando comprendidos en ellos la exposición sobre sus
hechos y triunfos en la Armada.
Expone Daniel Parra un conjunto de piezas
en las que ha plasmado los hechos, y lugares de su historia, en los
que desarrolló Álvaro de Bazán su vida. Barcos, batallas, calles
de la Granada de su tiempo, personajes coetáneos, ocupan el
protagonismo de las composiciones presentes en la Sala, organizando,
como un chispazo visual, la comprensión de la biografía del
personaje.
Aborda Daniel Parra esta empresa con
exuberancia cromática, descripción rica de hechos y fuerza en el
trazo de las figuras. Pero de todo ello predomina el impulso del
color, su intensidad y fuerza, que da empuje a las escenas, vibración
y movimiento presentido. El rumor de la batalla escapa en la
comprensión sensitiva de la pieza.
Traslada el pintor la técnica de la
ilustración a composiciones de excelente peso artístico, gracias a
la conjunción oportuna de las tonalidades, de poderoso poso visual,
que se superponen al dibujo para definir el dramatismo de la escena,
o si no el momento cotidiano, tranquilo, convertido en recuerdo
ensoñado de una época imaginada feliz. Es aquí donde ilumina los
tonos, hace más ligeras las escenas, introduce claridades nítidas,
pues constituyen la calma ajena a la guerra.
Daniel Parra juega con el dorado, rojizos,
violáceos, verdes, azulados, representando recuerdos de hechos
épicos, también de los momentos dantescos en los que el héroe
granadino salió triunfante, quedando su impronta como el fogonazo de
un relámpago en la Historia. Consigue el pintor, con sus óleos,
carbón y acrílicos, expresar el signo que acompaña el áurea de
este gran Almirante, mediante el lenguaje visual, el dinamismo
contenido en cada imagen, la impronta de la obra depositada en la
mirada de quien la contempla.
Interesante propuesta es la ofrecida por
Daniel Parra, en la que la ilustración se transforma en un trabajo
plástico de estética atractiva.


















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