ESTE OLVIDO INSERVIBLE
Transcurre la poesía de Martín
Torregrosa por torrentes de cristalinos sonidos líricos,
discurriendo con suavidad, salvo algún salto oportuno que incorpora
giros emocionales a la composición poética.
Lo conocí una noche de invierno de
hace más de treinta años, en sus ojos relucía el fulgor de la
palabra, la pasión arrebatadora que le impulsaba a relatar sus
vivencias en el papel. Y cómo no hacerlo en la mejor forma que es la
poesía. El albojense Martín Torregrosa posee ya una dilatada
carrera de calidad literaria, de reconocimientos y publicaciones.
Ha llegado a mis manos su poemario “
Este olvido inservible ” editado por Huerga & Fierro Editores,
en versión bilíngüe, francés y español. En esta obra el autor
construye una estructura sintáctica de compleja construcción
estética, en la que inserta con inteligencia creativa diferentes
rememoraciones, conjugando el pasado familiar, la emigración y el
regreso en busca del tiempo pasado.
El poeta se interna en la melancolía
de la memoria, mas no se recrea en penas y recuerdos, sino que extrae
las sensaciones que marcaron su existencia, unas veces felices, otras
amargas, concluyendo en una solución de esperanza, asunción del
pasado en sus momentos agradables, contraste melancólico en el
despertar del presente.
Los poemas de Martín Torregrosa
constituye una trayecto en el que el lector va descubriendo destellos
poliédricos, en las intersecciones de las tramas ajustadas en su
obra. Es un curso en el cual la decantación de su lectura fluye en
meandros, cascadas, corrientes bravas o sereno paso de las palabras.
Son ellas en su engarce sensitivo las que determinan el pulso que
sostiene el ritmo de los poemas, alejados de la construcción
encorsetada de la rima académica, pero sin caer en la libertad del
sonido, construyendo estrofas que generan un eco armónico, hilo
consistente sobre el cual cabalgan sus versos, elegidos con precisión
emotiva, reflejando en su resultado sonidos susurrantes, cuando la
imagen se transforma en nostálgico brillo de vivencias propias,
aquellas responsables de la personalidad adquirida.
El poeta, gracias a ello, descarga
todo su bagaje sensitivo en palabras vibrantes, gracias a la certera
elección del significado que poseen, potenciado por el sonido que su
lectura genera, acompasadas con otras para construir exactos y
cristalinos poemas, único medio para comunicar el equipaje
nostálgico de los recuerdos, que describen el rastro irrecuperable
de los momentos vividos.
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