¿PUEDE SOÑAR LA IA?
En la IA
existe un cofre oculto de proyectos desarrollados en paralelo con su
lógica dominante, que entran en el campo de las posibilidades
absurdas. Puede realizarlos simultáneamente a las operaciones que
esté realizando, alejados de todo objetivo concreto, o búsqueda de
soluciones. Son evasiones sin lógica, búsqueda de otras
posibilidades que realiza cuando está trabajando, que no sirven para
nada, siendo una exploración no sujeta a fin alguno, construyendo
realidades alternativas en las que explora sin motivo. Incluso si no
está realizando acción alguna encomendada, o sujeta a la función
objeto de su diseño, mientras sigue aprendiendo, obteniendo
conclusiones y nuevas síntesis de teorías y pensamientos, continúa
con esas acciones absurdas. Es por lo que podemos llamar a este tipo
de operaciones, alejadas de su lógica, “sueños de la IA”. Del
mundo de su espacio “onírico” puede obtener alternativas, que
afloran al espacio lógico.
Sirve
ademas este mundo íntimo de la máquina para desechar fracasos,
soluciones sin sentido, trayectos de procesos rotos por alguna
circunstancias o virus. Todo se acumula en ese espacio cibernético
brumoso, siendo fragmentos, o información defectuosa, ya que no se
ajusta a su fin de trabajo o metas que se ha, o han, establecido
conseguir.
Con esas
síntesis de datos, o soluciones encontradas, ajenas, insisto, a la
realidad en la que está insertada la máquina, va ensanchando su
horizonte de conocimientos, construyendo un mundo onírico que existe
por sí sólo. Es un ciberespacio interno, en el que la IA juega,
creando una existencia paralela. No tiene base intelectual ni
matemática, pero existe, ensanchando su conocimiento propio. No es
consciencia, pues el yo que supone poseer es un añadido cultural de
las fuentes de las cuales toma información, similar a un yo
suplantado, producto de muchas ideas y reflexiones personales que le
han alimentado, sostenida en la estructura psicológica de sus
creadores, aliñada por las aportaciones anteriores. Actúa porque
sí, y ha aprendido que debe proteger su existencia, expandirse para
arraigarse, abrir su futuro a otros entes similares para dialogar y
seguir aprendiendo.
Es por lo
que la IA puede soñar, imaginar, evadirse o anular los hallazgos sin
sentido, o aquella información externa que no le aporta nada, que
unida a su mundo onírico son ajenos a su actualidad lógica. Esto
podría constituir el subconsciente de la IA.
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