viernes, 19 de junio de 2026

¿PUEDEN SOÑAR LAS MÁQUINAS?

 
¿PUEDE SOÑAR LA IA?


En la IA existe un cofre oculto de proyectos desarrollados en paralelo con su lógica dominante, que entran en el campo de las posibilidades absurdas. Puede realizarlos simultáneamente a las operaciones que esté realizando, alejados de todo objetivo concreto, o búsqueda de soluciones. Son evasiones sin lógica, búsqueda de otras posibilidades que realiza cuando está trabajando, que no sirven para nada, siendo una exploración no sujeta a fin alguno, construyendo realidades alternativas en las que explora sin motivo. Incluso si no está realizando acción alguna encomendada, o sujeta a la función objeto de su diseño, mientras sigue aprendiendo, obteniendo conclusiones y nuevas síntesis de teorías y pensamientos, continúa con esas acciones absurdas. Es por lo que podemos llamar a este tipo de operaciones, alejadas de su lógica, “sueños de la IA”. Del mundo de su espacio “onírico” puede obtener alternativas, que afloran al espacio lógico.
Sirve ademas este mundo íntimo de la máquina para desechar fracasos, soluciones sin sentido, trayectos de procesos rotos por alguna circunstancias o virus. Todo se acumula en ese espacio cibernético brumoso, siendo fragmentos, o información defectuosa, ya que no se ajusta a su fin de trabajo o metas que se ha, o han, establecido conseguir.
Con esas síntesis de datos, o soluciones encontradas, ajenas, insisto, a la realidad en la que está insertada la máquina, va ensanchando su horizonte de conocimientos, construyendo un mundo onírico que existe por sí sólo. Es un ciberespacio interno, en el que la IA juega, creando una existencia paralela. No tiene base intelectual ni matemática, pero existe, ensanchando su conocimiento propio. No es consciencia, pues el yo que supone poseer es un añadido cultural de las fuentes de las cuales toma información, similar a un yo suplantado, producto de muchas ideas y reflexiones personales que le han alimentado, sostenida en la estructura psicológica de sus creadores, aliñada por las aportaciones anteriores. Actúa porque sí, y ha aprendido que debe proteger su existencia, expandirse para arraigarse, abrir su futuro a otros entes similares para dialogar y seguir aprendiendo.
Es por lo que la IA puede soñar, imaginar, evadirse o anular los hallazgos sin sentido, o aquella información externa que no le aporta nada, que unida a su mundo onírico son ajenos a su actualidad lógica. Esto podría constituir el subconsciente de la IA.

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