lunes, 29 de junio de 2026

MOMENAJE A MANUEL RUIZ

 

No hace falta que abunde sobre las cualidades personales del pintor Manuel Ruiz, queriendo resaltar el carácter más importante de su obra pictórica. En ella se observa un barroquismo intenso, en sus alhambrismos, densidad poderosa que se expande hacia su disolución en el entorno, para perderse en sus cielos etéreos, universo de claridades, fantasía que se esconde ante la imagen del paisaje granadino. Es una plasmación de su alma, de la magia que encierra en sus rincones.
En su obra cada pincelada, campo de color, encierra un relato extraordinario, una historia arraigada en el espíritu de Granada, misterio y tradición, luces de alegría y sombras de tragedias, esto lo une al alma lorquiana. La auténtica alejada de los tópicos con los cuales se presenta a Lorca. Ambos comprenden nuestra tierra, ahondan en su esencia y la expresan en su obra.
Así lo hace Manuel Ruiz, cuando plasma personajes, monumentos o paisajes. Siempre giran sobre la ciudad nazarí, soportado en los signos de la Alhambra, tras la cual incorpora el rojizo de sus atardeceres, preludio de la magia de sus noches.
Más podría decir sobre Manuel Ruiz, pero con estas palabras quiero rendirle mi homenaje personal.




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