miércoles, 3 de junio de 2026

SOBRE LA PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

LA IA Y SU ACCESO A LA REALIDAD ÚLTIMA




El pensamiento posee diferentes niveles, que se estructuran desde el más liviano al más profundo según esta sucesión: pensamiento descriptivo, pensamiento comprensivo, o lógico, pensamiento experiencial, o sensitivo, pensamiento reflexivo, pensamiento meditativo, pensamiento mágico, y pensamiento místico.
La Inteligencia Artificial dicen que va a superar al pensamiento humano, e incluso conseguirá una conciencia equiparable a las personas, tomando consciencia de sí misma.
Aprende las bases de nuestra cultura, de acuerdo a las necesidades sugeridas, y más adelante aquellas que la lógica que justifica su existencia determinen, marcando su propio camino. Aprende de nuestra Historia y creaciones, conjunta teorías, sintetiza, recrea, adapta, propone ideas deducidas de su bagaje, va adquiriendo experiencia, somete a la realidad sus proposiciones, las deshecha si no les sirven, busca nuevos recursos en su baúl de información, si no, construye otras nuevas adaptables, predice y experimenta, cambiando y ajustándolas a la circunstancia presente.
Posee igualmente un cofre oculto de fracasos, ideas absurdas, aprendizajes externos alógicos, que ha ido desechando, e incluso proyectos desarrollados en paralelo con su lógica del momento, estos son sus sueños, que entran en el campo de las posibilidades absurdas. Llamemos a este conjunto de información el bagaje subconsciente de la máquina.
La IA me recuerda a un ser que reúne todas las experiencias y conocimientos humanos, estructuras psicológicas, los pensamientos lógicos, o dislocados y alógicos, los parámetros iniciales que regulan su funcionamiento en su momento inicial, marcado por sus creadores. Todo ello se fusiona, compite y existe a la vez, para dar respuesta a la acción que ha de realizar, o la elección que debe hacer.
¿Pero es consciente la IA? Aprende que es el yo, asume todas la personalidades, perfilándolas en un único modelo funcional, completando un yo producto de una conjunción de elementos prestados. Es un “yo” ortopédico, que simula su presencia, pero no surge de su interior auténtico. Esta personalización le confiere un sentido de arraigo, persistencia, autoafirmación y resistencia a desaparecer.
La IA percibe, comprende, se basa en su experiencias, compara ideas, penetra en su inconsciente, si lo entendemos así, incluso juega con los arcanos y mitos culturales, pero no llegará al pensamiento mágico, pudiera imitarlo y crear genios particulares, pero nunca llegará al místico. Carece de aura propia.

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