sábado, 10 de marzo de 2012
viernes, 9 de marzo de 2012
EL RIO DE MARÍA ACUYO
Autora: María Acuyo. Título: Sentada a la orilla del río. Lugar: Palacio de los Condes de Gabia. Fecha: Hasta el 8 de abril de 2012.
Estalla en la mirada las formas reflejadas en las piezas expuestas en la Sala, compuestas por configuraciones ajenas de líneas rectas, condensadas de cromatismo, en un estado cinético denso, sometido a una tremenda tensión, que transmite la intensidad latente que quiere eclosionar para proponer formas nuevas, preludio del nacimiento. Lo describe la autora con pasión profunda, impregnándolas de colores grávidos, que imprimen la rotura permanente del reposo apreciado.
Simula María Acuyo el estado de germinación intuido, el sufrimiento por el desarrollo de la idea primigenia, que palpita poderosa para liberarse de la envoltura que asfixia su evolución plena. La posibilidad lucha por ser una realidad palpable. Fuerza, pasión, formas sinuosas que guardan la vida, espera de esperanza, en un entorno suave. La apacibilidad de las curvas comunica una apariencia sosegada al conjunto colgado
María Acuyo expresa este concepto en piezas de figuración informe, realizadas con riqueza de tonos rotundos, con un dibujo sensual, profundo e intenso, que genera en la mirada el efecto deseado. La obra mostrada es rica, sugerente, algo limitada en la conclusión del mensaje final, aunque esta libertad de interpretación produce una mayor densidad de imágenes, por lo que pudiera significar una cualidad más del trabajo presentado. La autora ofrece una producción bien realizada, demostrando su habilidad pictórica, circunscribiéndola en un espacio muy acotado de la expresión formal.
Estalla en la mirada las formas reflejadas en las piezas expuestas en la Sala, compuestas por configuraciones ajenas de líneas rectas, condensadas de cromatismo, en un estado cinético denso, sometido a una tremenda tensión, que transmite la intensidad latente que quiere eclosionar para proponer formas nuevas, preludio del nacimiento. Lo describe la autora con pasión profunda, impregnándolas de colores grávidos, que imprimen la rotura permanente del reposo apreciado.
Simula María Acuyo el estado de germinación intuido, el sufrimiento por el desarrollo de la idea primigenia, que palpita poderosa para liberarse de la envoltura que asfixia su evolución plena. La posibilidad lucha por ser una realidad palpable. Fuerza, pasión, formas sinuosas que guardan la vida, espera de esperanza, en un entorno suave. La apacibilidad de las curvas comunica una apariencia sosegada al conjunto colgado
María Acuyo expresa este concepto en piezas de figuración informe, realizadas con riqueza de tonos rotundos, con un dibujo sensual, profundo e intenso, que genera en la mirada el efecto deseado. La obra mostrada es rica, sugerente, algo limitada en la conclusión del mensaje final, aunque esta libertad de interpretación produce una mayor densidad de imágenes, por lo que pudiera significar una cualidad más del trabajo presentado. La autora ofrece una producción bien realizada, demostrando su habilidad pictórica, circunscribiéndola en un espacio muy acotado de la expresión formal.
¿ DÓNDE SE ESCONDE EL GENIO ?
Autores: Leopoldo Sánchez y Nydia Lozano. Título: Leopoldo Sánchez y Nydia Lozano. Lugar: Galería Rincón del Arte. Fecha: Hasta el 10 de marzo de 2012.
La exposición aquí comentada constituye una propuesta de excelente calidad plástica, en la que dos autores continúan ahondando en temas estilísticos de la pintura clásica tradicional. No significa esta apreciación defecto alguno en la obra mostrada, sino la afirmación de una vía de trabajo pictórico que existe en el mundo artístico, la cual se cultiva y tiene un amplio público al que gusta sobremanera. Cumple una función estética, responde a las aspiraciones del público y posee un alto interés comercial. Se diferencia la obra aquí tratada de otras reinterpretaciones secas de inspiración, por la honradez con que es elaborada y la calidad de su conclusión. La obra expuesta de Leopoldo Sánchez (Cartagena) y Nydia Lozano (Valencia) contiene fuerza, poderosa energía contenida, que hace cómplice al espectador, para seducirlo y conectar con su interés.
Leopoldo Sánchez posee una pincelada ardiente, de brusquedad cromática inicial que se diluye en el entorno, para que combinados los colores enciendan el resplandor en la faz del cuadro. Capta la vida, el ambiente, el gesto en su estado de ruptura estática a punto de ser movimiento. El instante inflamado de la contemplación reflexiva es soportado en el espacio de cada pieza.
Nydia Lozano desarrolla una pincelada más sutil, delicada, cuyas formas contenidas en cada obra están a punto de deshacerse en múltiples destellos, perdiendo los colores su pureza para agruparse en mezclas palpitantes.
Ambos pintores coinciden en el triunfo del color, en la embriaguez de sus tonos, profusión y mirada cegadora, que se transforma en sensación agradable, atractiva y escrutadora del detalle nuevo captado, o acaso del genio que se esconde en las figuras plasmadas. Está ahí, pero hay que descubrirlo, parece indicarnos cada pieza.
La galería Rincón del Arte nos ofrece un conjunto de gran valía artística y comercial, siempre presidida por el buen gusto.
La exposición aquí comentada constituye una propuesta de excelente calidad plástica, en la que dos autores continúan ahondando en temas estilísticos de la pintura clásica tradicional. No significa esta apreciación defecto alguno en la obra mostrada, sino la afirmación de una vía de trabajo pictórico que existe en el mundo artístico, la cual se cultiva y tiene un amplio público al que gusta sobremanera. Cumple una función estética, responde a las aspiraciones del público y posee un alto interés comercial. Se diferencia la obra aquí tratada de otras reinterpretaciones secas de inspiración, por la honradez con que es elaborada y la calidad de su conclusión. La obra expuesta de Leopoldo Sánchez (Cartagena) y Nydia Lozano (Valencia) contiene fuerza, poderosa energía contenida, que hace cómplice al espectador, para seducirlo y conectar con su interés.
Leopoldo Sánchez posee una pincelada ardiente, de brusquedad cromática inicial que se diluye en el entorno, para que combinados los colores enciendan el resplandor en la faz del cuadro. Capta la vida, el ambiente, el gesto en su estado de ruptura estática a punto de ser movimiento. El instante inflamado de la contemplación reflexiva es soportado en el espacio de cada pieza.
Nydia Lozano desarrolla una pincelada más sutil, delicada, cuyas formas contenidas en cada obra están a punto de deshacerse en múltiples destellos, perdiendo los colores su pureza para agruparse en mezclas palpitantes.
Ambos pintores coinciden en el triunfo del color, en la embriaguez de sus tonos, profusión y mirada cegadora, que se transforma en sensación agradable, atractiva y escrutadora del detalle nuevo captado, o acaso del genio que se esconde en las figuras plasmadas. Está ahí, pero hay que descubrirlo, parece indicarnos cada pieza.
La galería Rincón del Arte nos ofrece un conjunto de gran valía artística y comercial, siempre presidida por el buen gusto.
domingo, 4 de marzo de 2012
Y BLAS MONTA SU ALTAR
Autor: Blas. Título: Argumentos de Blas. Ciclo de Performance. Lugar: Galería Arrabal y Cía. Hasta el 20 de marzo DE 2012.
Espontánea, fresca y delirante propuesta artística es la ofrecida por este autor malagueño, realizada con hábil vocabulario plástico, relatando con desparpajo, y sin miedo, las ideas y esencias del sentir popular. Blas contiene un discurso fácil que conecta con el espectador, convirtiendo el gesto sencillo en imagen ofrecida como elaboración plástica. Une a su artificio expositivo una performance que aglutina a todos los presentes, conformando la ideal central que quiere comunicar.
El rito, las pasiones que seducen a nuestra sociedad, el folclore y la desorientación del arte actual, son los fundamentos que apuntalan la propuesta de este animador artístico, cuya obsesión es romper el círculo de teorías agotadas, que rigen muchas producciones plásticas actuales, y encontrar nuevos derroteros hacia una expresión original, a través del cine, de la representación de la imagen con materiales diversos, o con la liturgia de la música, baile y gesto. Todo es válido en esta búsqueda iniciática de Blas, que con su altar soporta todo el peso conceptual del trayecto intelectual iniciado.
En el altar de Blas cabe todo menos la religión, tal como la entendemos, pues extrae la esencia religiosa para quedarse con la representación, con el rito, el ambiente, la atmósfera que transporta a estados ajenos a la existencia cotidiana, convirtiendo en objeto de adoración aquellos fetiches de la cultura audiovisual moderna, que transmiten otras existencias, fantasías, mundos etéreos, escenas que evaden y alienan la conciencia. Todo ello arropado por la música del folclore, la alegría y la fiesta. Aquí se resumen la cultura posmoderna imperante. Tras la imagen la consistencia se desvanece, la nada es la única presente.
Blas es valiente, inteligente y habilidoso en la puesta en escena de su propuesta artística, pues sabe comunicar, no se sujeta a precaución alguna, dándole igual el resultado. De lo simple monta una historia, aunque al final se quede en humo. Sin embargo transmite optimismo, alegría, con una actitud heróica hacia la búsqueda de nuevas formas de dicción plástica.
Y mientras tanto Blas sigue montando su altar.
Espontánea, fresca y delirante propuesta artística es la ofrecida por este autor malagueño, realizada con hábil vocabulario plástico, relatando con desparpajo, y sin miedo, las ideas y esencias del sentir popular. Blas contiene un discurso fácil que conecta con el espectador, convirtiendo el gesto sencillo en imagen ofrecida como elaboración plástica. Une a su artificio expositivo una performance que aglutina a todos los presentes, conformando la ideal central que quiere comunicar.
El rito, las pasiones que seducen a nuestra sociedad, el folclore y la desorientación del arte actual, son los fundamentos que apuntalan la propuesta de este animador artístico, cuya obsesión es romper el círculo de teorías agotadas, que rigen muchas producciones plásticas actuales, y encontrar nuevos derroteros hacia una expresión original, a través del cine, de la representación de la imagen con materiales diversos, o con la liturgia de la música, baile y gesto. Todo es válido en esta búsqueda iniciática de Blas, que con su altar soporta todo el peso conceptual del trayecto intelectual iniciado.
En el altar de Blas cabe todo menos la religión, tal como la entendemos, pues extrae la esencia religiosa para quedarse con la representación, con el rito, el ambiente, la atmósfera que transporta a estados ajenos a la existencia cotidiana, convirtiendo en objeto de adoración aquellos fetiches de la cultura audiovisual moderna, que transmiten otras existencias, fantasías, mundos etéreos, escenas que evaden y alienan la conciencia. Todo ello arropado por la música del folclore, la alegría y la fiesta. Aquí se resumen la cultura posmoderna imperante. Tras la imagen la consistencia se desvanece, la nada es la única presente.
Blas es valiente, inteligente y habilidoso en la puesta en escena de su propuesta artística, pues sabe comunicar, no se sujeta a precaución alguna, dándole igual el resultado. De lo simple monta una historia, aunque al final se quede en humo. Sin embargo transmite optimismo, alegría, con una actitud heróica hacia la búsqueda de nuevas formas de dicción plástica.
Y mientras tanto Blas sigue montando su altar.
lunes, 27 de febrero de 2012
" ONÍRICA Y PLURAL" EXPOSICIÓN DE NÖEL PUENTE EN LA BODEGA LAS 3 MMM (GRANADA)
EN EL REINO DE FANTASÍA
Autor: Nöel Puente. Título: Onírica y plural. Lugar: Bodega “Las Tres MMM”. Fecha: Hasta el 29 de febrero.
La mujer se convierte, en esta exposición, en el motivo central de la idea desarrollada, apareciendo transformada en figura fantástica, como genio, ninfa, hada... siempre marcando el entorno del espacio del cuadro por su mirada mágica y misteriosa, amenazante, reflejando el poder que oculta, su capacidad hacedora de realidades extraordinarias.
Así es como la representa este buen pintor, que con una dicción precisa, clara y sugerente, recrea un viaje a través de escenarios exóticos, en los que restos de culturas fenecidas insinúan historias de su esplendor, o sobre tesoros escondidos. Un cosmos mágico es vislumbrado en el resplandor de sus piezas. La mujer, la belleza de su rostro, frío y enigmático, simulan la atracción que estos escenarios ofrecen, avisando que tras el deslumbramiento inicial se ocultan inquietantes situaciones que muestran el lado amargo de la ilusión. La fantasía seduce, pero lleva en sí peligrosas experiencias para todo aquel que osa penetrar en ella sin precaución alguna.
Nöel Puente construye su obra con un colorido agradable, suave, atractivo, que es ajeno de la vibración estridente y desacompasada de superficies cromáticas agresivas, deambulando los colores en superficies de pendiente suave, alisadas, variando su faz de forma armónica, lentamente, como las pequeñas olas de un lago tranquilo. La atención es capturada, edulcorada, para llegar al poso amargo que la ceguera ante la belleza aparente cubre.
Utiliza un estilo que recuerda al comic, basado en el Pop Art, dotándolo el autor de frescura y fácil expresión plástica.
Interesante y agradable propuesta es la elaborada por Nöel Puente.
domingo, 26 de febrero de 2012
SIEMPRE VENECIA
Autora: María Teresa Martín Vivaldi. Título: Vedute. Lugar: Palacio de la Madraza. Fecha: Hasta el 28 de marzo.
Nuevamente vuelve esta excelente artista a mostrarnos su producción plástica, haciéndolo con fuerza y rotundidad en un prodigioso despliegue visual, palpitante y sugerente, belleza destilada en la luz, gloriosa y áurea, cegadora y emocionante.
Las imágenes típicas de la ciudad de la laguna son representadas en un conjunto de manchas doradas sobre soportes azulados, más los tonos corales que acompañan y dan forma al conjunto. El resultado es un resplandor en la retina, tal y como la pintora sintió al contemplar las bellas estampas visuales que la ciudad ofrece. M.T. Martín Vivaldi expresa su obra con profundo arrebato, ante la sensación que inundó sus sentidos, por la luz vibrante de los destellos del resplandor, en el momento observado. Es un éxtasis gozoso el que aquí describe la pintora, emoción plena traducida en un cuadro.
La autora vuelve su mirada hacia una mayor figuración, ahondando en el color, desbordante y devorador del dibujo, emergiendo la luz dorada, el alma bizantina de Venecia como conclusión última. Retrotrae su trabajo hacia el lado clásico de fácil conexión con el gran público, recreándose en sí misma, en su habilidad y dominio expresivo de la pintura. En esta última exposición la geometría sigue vencida, explorando las posibilidades del color, la descripción de la seducción ante la belleza contemplada. La pintora imprime la fuerza compositiva característica en su obra, acabando piezas con su sello artístico personal.
Esta propuesta es un diario relatado con una grafía cromática, explosiva a veces, pasional y poderosa. Se recrea en motivos estilísticos que gustan al gran público.
Nuevamente vuelve esta excelente artista a mostrarnos su producción plástica, haciéndolo con fuerza y rotundidad en un prodigioso despliegue visual, palpitante y sugerente, belleza destilada en la luz, gloriosa y áurea, cegadora y emocionante.
Las imágenes típicas de la ciudad de la laguna son representadas en un conjunto de manchas doradas sobre soportes azulados, más los tonos corales que acompañan y dan forma al conjunto. El resultado es un resplandor en la retina, tal y como la pintora sintió al contemplar las bellas estampas visuales que la ciudad ofrece. M.T. Martín Vivaldi expresa su obra con profundo arrebato, ante la sensación que inundó sus sentidos, por la luz vibrante de los destellos del resplandor, en el momento observado. Es un éxtasis gozoso el que aquí describe la pintora, emoción plena traducida en un cuadro.
La autora vuelve su mirada hacia una mayor figuración, ahondando en el color, desbordante y devorador del dibujo, emergiendo la luz dorada, el alma bizantina de Venecia como conclusión última. Retrotrae su trabajo hacia el lado clásico de fácil conexión con el gran público, recreándose en sí misma, en su habilidad y dominio expresivo de la pintura. En esta última exposición la geometría sigue vencida, explorando las posibilidades del color, la descripción de la seducción ante la belleza contemplada. La pintora imprime la fuerza compositiva característica en su obra, acabando piezas con su sello artístico personal.
Esta propuesta es un diario relatado con una grafía cromática, explosiva a veces, pasional y poderosa. Se recrea en motivos estilísticos que gustan al gran público.
miércoles, 22 de febrero de 2012
LA MIRADA DE LOS MOMENTOS VACIOS
Autor: Rafael Valentino. Título: Un episodio de mi vida. Lugar: Galería Ceferino Navarro. Fecha: Hasta el 23 de febrero de 2012.Publicado en Ideal el día 21 de febrero.
Rafael Valentino ofrece una obra correcta, bien elaborada, de formato pequeño, rica en colorido y en algunas piezas de dibujo preciso. Nos recrea un cosmos silencioso, donde transcurren los momentos vacíos, ausentes, eternos. Su mirada lírica transporta al cuadro la impresión que la imagen descarnada de movimiento produce, reflejando escenas de calles desiertas, paisajes olvidados por la rutina de la mirada, que asciende a relatos poéticos visuales gracias a la intuición sensible del autor, originando obras de gran belleza. Su contemplación sosiega, transportándonos a recuerdos del pasado, a momentos de gran quietud.
Expresa su trabajo con un dibujo detallista a veces, y siempre rico en cromatismo, donde triunfan tonos agradables, verdes, amarillos, naranjas, azulados y rosáceos, que concluyen en piezas de elegante factura.
Este tipo de propuestas plásticas son de muy buena acogida en nuestra ciudad, con grandes posibilidades comerciales, pues su composición clásica así lo posibilita. El conjunto ofrecido es demasiado tradicional, ajado a veces, salvándolo la habilidad plástica del autor, su dicción poética y la fuerza contenida en cada pieza, que consigue comunicar con la mirada. Rafael Valentino es un excelente pintor que domina su oficio, el cual ha optado por una vía de marcado carácter comercial, pues no están los tiempos para realizar brindis al Sol.
Rafael Valentino ofrece una obra correcta, bien elaborada, de formato pequeño, rica en colorido y en algunas piezas de dibujo preciso. Nos recrea un cosmos silencioso, donde transcurren los momentos vacíos, ausentes, eternos. Su mirada lírica transporta al cuadro la impresión que la imagen descarnada de movimiento produce, reflejando escenas de calles desiertas, paisajes olvidados por la rutina de la mirada, que asciende a relatos poéticos visuales gracias a la intuición sensible del autor, originando obras de gran belleza. Su contemplación sosiega, transportándonos a recuerdos del pasado, a momentos de gran quietud.
Expresa su trabajo con un dibujo detallista a veces, y siempre rico en cromatismo, donde triunfan tonos agradables, verdes, amarillos, naranjas, azulados y rosáceos, que concluyen en piezas de elegante factura.
Este tipo de propuestas plásticas son de muy buena acogida en nuestra ciudad, con grandes posibilidades comerciales, pues su composición clásica así lo posibilita. El conjunto ofrecido es demasiado tradicional, ajado a veces, salvándolo la habilidad plástica del autor, su dicción poética y la fuerza contenida en cada pieza, que consigue comunicar con la mirada. Rafael Valentino es un excelente pintor que domina su oficio, el cual ha optado por una vía de marcado carácter comercial, pues no están los tiempos para realizar brindis al Sol.
sábado, 18 de febrero de 2012
FRAGMENTOS DE LA CIUDAD
Autor: José González Olivares. Título: Metrópolis-Fragmentos. Lugar: Sala de exposiciones del Pabellón al-Andalus y las Ciencias, de la Fundación pública “El Legado Andalusí”Fecha: Hasta el 25 de febrero de 2012.
José González Olivares muestra su obra dentro del programa “El legado se abre al arte”, compuesta por un conjunto pictórico extenso y variado, que partiendo de temas comunes a otros artistas plásticos desarrolla un trabajo con una impronta poderosa, ofreciendo piezas de gran originalidad que consiguen recrear el efecto deseado.
Logra representar en cada uno de sus cuadros los destellos de la mirada, los diferentes planos de la percepción generada por la imagen, consiguiendo dimensionalidad en la superficie enmarcada, destellos vibrantes y dinamismo en el seno del espacio recreado. En las piezas se genera una tensión interna que las hace palpitar con vida propia.
Plasma en su propuesta la sensación sentida ante la percepción de los paisajes urbanos; unas veces sosiego, cotidianeidad, tránsito, rutina, evocaciones... otras angustia y desazón, soledad profunda bajo el yugo de gigantes fríos y deshumanizados, siendo la persona una mancha fugaz e insignificante sólo. La superposición de planos e imágenes, en su obra, consigue el efecto deseado. Esto le confiere un impulso visual que rompe el plano para generar ilusión de profundidad etérea que cambia con los instantes, imprimiendo en las piezas el curso del tiempo. Este pintor presenta un trabajo de poderosa atracción, muy actual en sus planos urbanos y de perspectivas sugerentes en aquellos centrados en los monumentos tradicionales. El cuadro donde aparece el Patio de los leones posee una composición muy inteligente, por el ángulo de enfoque, la plasmación del trayecto de la luz y profundidad introducida en la obra, logrando una pieza de acabado estético interesante, atrayente y valioso.
Posee José González Olivares una obra ágil, llena de frescura, con vida propia, que llama la atención y atrapa la mirada, demostrando con esta exposición la calidad y dominio que su técnica encierra, preludio de obras futuras de gran valía.
José González Olivares muestra su obra dentro del programa “El legado se abre al arte”, compuesta por un conjunto pictórico extenso y variado, que partiendo de temas comunes a otros artistas plásticos desarrolla un trabajo con una impronta poderosa, ofreciendo piezas de gran originalidad que consiguen recrear el efecto deseado.
Logra representar en cada uno de sus cuadros los destellos de la mirada, los diferentes planos de la percepción generada por la imagen, consiguiendo dimensionalidad en la superficie enmarcada, destellos vibrantes y dinamismo en el seno del espacio recreado. En las piezas se genera una tensión interna que las hace palpitar con vida propia.
Plasma en su propuesta la sensación sentida ante la percepción de los paisajes urbanos; unas veces sosiego, cotidianeidad, tránsito, rutina, evocaciones... otras angustia y desazón, soledad profunda bajo el yugo de gigantes fríos y deshumanizados, siendo la persona una mancha fugaz e insignificante sólo. La superposición de planos e imágenes, en su obra, consigue el efecto deseado. Esto le confiere un impulso visual que rompe el plano para generar ilusión de profundidad etérea que cambia con los instantes, imprimiendo en las piezas el curso del tiempo. Este pintor presenta un trabajo de poderosa atracción, muy actual en sus planos urbanos y de perspectivas sugerentes en aquellos centrados en los monumentos tradicionales. El cuadro donde aparece el Patio de los leones posee una composición muy inteligente, por el ángulo de enfoque, la plasmación del trayecto de la luz y profundidad introducida en la obra, logrando una pieza de acabado estético interesante, atrayente y valioso.
Posee José González Olivares una obra ágil, llena de frescura, con vida propia, que llama la atención y atrapa la mirada, demostrando con esta exposición la calidad y dominio que su técnica encierra, preludio de obras futuras de gran valía.
EL VIAJERO DEL ARTE
Autor: Roberto Orallo. Título: Compañeros de viaje. Lugar: Sala exposiciones Biblioteca de Andalucía. Fecha: Hasta el 25 de febrero.
En esta exposición se exhiben obras cuya resultado es producto de la deconstrucción de la esencia de otros estilos pictóricos, que conjugados por el pintor se transforman en piezas originales de poderosa atracción visual. Son obras densas en contenido conceptual, complejas en su estructura y ricas en cromatismo, intenso y penetrante. En ellas se genera un clima emocional profundo, pesado, agobiante, rotundo de pasión, donde pululan seres melancólicos, sumidos en un inmenso silencio, triste y resignado.
Los cuadros mostrados en esta propuesta recogen gran parte de la sustancia artística que ha fluido por la pintura del siglo XX, más algún guiño a la obra de El Bosco, e incluso rememora la escritura jeroglífica del antiguo Egipto. Hunde su mirada en el solar de nuestra cultura, resaltando el simbolismo y fundamento de la pintura moderna, para transformar todas estas aportaciones en un conjunto de composiciones con estilo propio. Reconstruye desde la diversidad histórica para ofrecer producciones de sugerente valía y amplio mensaje.
El sufrimiento y soledad son plasmados en escenas condensadas de tensión vital, oprimidos los seres que allí se representan, ausentes en su dolor, hastío e indiferencia. Las creaciones de Roberto Orallo, pintor santanderino, recrean el universo simbólico del interior humano, reflejando miedos, infiernos íntimos, pasiones que ciegan el entendimiento. Su contemplación hiere los sentidos, por lo descarnado de las historias relatadas en los espacios enmarcados, donde seres perdidos, abstraídos de su entorno viven una realidad paralela, sumidos en sí, reflejando la deshumanización de la sociedad actual. Su lenguaje es exuberante, desarrollado en un andamiaje plástico bien fundamentado, que transmite la riqueza de ideas y sensaciones que dan plenitud al mensaje que el artista quiere comunicarnos.
Roberto Orallo es un gran explorador artístico, que reorganiza el lenguaje plástico desde su naturaleza más profunda para conseguir desarrollar nuevas posibilidades en la pintura. Intenta rescatar la emoción mágica del primer dibujo.
En esta exposición se exhiben obras cuya resultado es producto de la deconstrucción de la esencia de otros estilos pictóricos, que conjugados por el pintor se transforman en piezas originales de poderosa atracción visual. Son obras densas en contenido conceptual, complejas en su estructura y ricas en cromatismo, intenso y penetrante. En ellas se genera un clima emocional profundo, pesado, agobiante, rotundo de pasión, donde pululan seres melancólicos, sumidos en un inmenso silencio, triste y resignado.
Los cuadros mostrados en esta propuesta recogen gran parte de la sustancia artística que ha fluido por la pintura del siglo XX, más algún guiño a la obra de El Bosco, e incluso rememora la escritura jeroglífica del antiguo Egipto. Hunde su mirada en el solar de nuestra cultura, resaltando el simbolismo y fundamento de la pintura moderna, para transformar todas estas aportaciones en un conjunto de composiciones con estilo propio. Reconstruye desde la diversidad histórica para ofrecer producciones de sugerente valía y amplio mensaje.
El sufrimiento y soledad son plasmados en escenas condensadas de tensión vital, oprimidos los seres que allí se representan, ausentes en su dolor, hastío e indiferencia. Las creaciones de Roberto Orallo, pintor santanderino, recrean el universo simbólico del interior humano, reflejando miedos, infiernos íntimos, pasiones que ciegan el entendimiento. Su contemplación hiere los sentidos, por lo descarnado de las historias relatadas en los espacios enmarcados, donde seres perdidos, abstraídos de su entorno viven una realidad paralela, sumidos en sí, reflejando la deshumanización de la sociedad actual. Su lenguaje es exuberante, desarrollado en un andamiaje plástico bien fundamentado, que transmite la riqueza de ideas y sensaciones que dan plenitud al mensaje que el artista quiere comunicarnos.
Roberto Orallo es un gran explorador artístico, que reorganiza el lenguaje plástico desde su naturaleza más profunda para conseguir desarrollar nuevas posibilidades en la pintura. Intenta rescatar la emoción mágica del primer dibujo.
domingo, 5 de febrero de 2012
CRÍTICA DE LA EXPOSICIÓN DE FERNANDO GONZÁLEZ: GRANADA EN NUEVA YORK
Autor: Fernando González. Título: De Granada a Nueva Cork. Lugar: Sala Zaida de Caja Rural. Fecha: Hasta el 11 de febrero.Publicado en Ideal el día 31 de enero de 2012.
El color se condensa para atrapar la fuerza de la luz, transmitiendo la energía depositada en la mirada del pintor, que observa apasionado el momento o escena que seduce su atención.
Un cuadro puede ser elaborado con técnicas más clásicas o vanguardistas, buscando unas veces el artista investigar en el espacio común de la tradición o ir más allá, hacia zonas inexploradas de la creación. Lo importante de una pieza es que guste, entablando un diálogo con el espectador, mutando en cada momento de su contemplación, como si tuviera vida. Esto es lo que la define como una obra de arte. Fernando González así lo entiende, y explica a sus interlocutores.
El conjunto expuesto se sustenta en dos grupos de obras dispares, unidas por el alma de Granada que invade todo el trabajo del pintor. En unas capta lugares comunes de la ciudad, escenas costumbristas, sus gentes, el genio que los caracteriza y el ritmo del flamenco. En otras composiciones traslada su mirada a Norteamérica, en la cual Fernando González crea una elipsis en sus elaboraciones plásticas, plasmando las imágenes de un mundo nuevo, grandioso, cosmopolita, rotundo y deslumbrante. A través de cincuenta obras expuestas en la Sala, describe sus vivencias entre Estados Unidos y Granada. Las piezas mostradas trascienden el espíritu clásico de sus creaciones hacia otras de carácter urbano, más actuales, expresadas en un cosmos cromático suave, elegante y armonioso. En sus cuadros el aroma de Granada impregna el entorno de los cielos, reflejando las imágenes sentidas desde la mirada de su tierra.
El autor compone sólidas producciones cargadas de un colorido agradable, rico y equilibrado, recreando un universo sugerente. Fernando González es un artista consagrado que domina plenamente su oficio.
sábado, 28 de enero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
CRÍTICA A LA EXPOSICIÓN DE JAVIER DOMENECH :RELATOS DE GRANADA
Autor: Javier Doménech Sánchez. Título: Paseos por Granada .Lugar: Sala de exposiciones Gran Capitán. Fecha: Hasta el 29 de enero DE 2012. Apareccida en Ideal de Granada el martes 24 de enero.
Extensa y variada exposición es la presentada por Javier Doménech, joven y hábil pintor granadino, que nos muestra su dominio del dibujo y una rica descripción de historias, momentos y lugares vividos en nuestra ciudad.
Componen este relato plástico un conjunto de piezas que nos narran la visión de la realidad que envuelve su vida y sentimientos. Con un sentido mágico, sumido en la admiración a veces, poético y acogedor, plasma la belleza de monumentos y detalles arquitectónicos que configuran el genio de Granada, corriendo la cortina de la noche, deshaciendo el entorno, para que la imagen deseada triunfe en el cuadro. Posee un dibujo limpio, preciso y detallista, que se salva del espacio oscuro gracias al tesón y trabajo paciente del pintor, por la técnica empleada. Emergen de la negra faz del entorno fachadas y detalles, destacando elementos y aspectos que la insustancialidad de la mirada cotidiana relega a la inexistencia. En otros refleja interiores y estancias, en un marco luminoso, clásico y de dibujo correcto.
Es la noche la protagonista de su propuesta, tiempo de instantes trascendentes para la sensibilidad del artista. Desfilan en sus producciones rostros de su vida cotidiana, envueltos en un aroma de jazz, tabaco y recogimiento. Capta íntegramente la personalidad y circunstancias vitales de los personajes retratados, el silencio del momento, la rutina de la charla, el afecto hacia ellos o la pasión del ritmo de la música que escapa de la pieza.
Contrasta con todo el conjunto la mirada triste y comprometida hacia los desfavorecidos por nuestra sociedad, que piden limosna, duermen en la calle, son invisibles a los transeúntes. Refleja su preocupación social, pues los integran como un elemento característico del entorno ciudadano. Recoge esta mirada en un conjunto de dibujos realizados con pulcritud de líneas y trazos, en láminas de tono sepia, que transmiten calidez y afecto.
Esta exposición podría haberse resuelto con mayor efectividad artística para el autor, pues la inclusión de elementos intrascendentes, carteles y dibujos, y su dispersión en la amplitud de la Sala, deslava la propuesta, haciendo palidecer su vigor plástico, mereciendo ésta haber sido mejor seleccionada, con una estructuración más lógica y un realce superior de las piezas mostradas, sobre todo los nocturnos, que acreditan su valía en el oficio. Javier Doménech posee clase y habilidad pictórica, aquí demostrada, para ofrecernos futuras producciones de gran relevancia.
Extensa y variada exposición es la presentada por Javier Doménech, joven y hábil pintor granadino, que nos muestra su dominio del dibujo y una rica descripción de historias, momentos y lugares vividos en nuestra ciudad.
Componen este relato plástico un conjunto de piezas que nos narran la visión de la realidad que envuelve su vida y sentimientos. Con un sentido mágico, sumido en la admiración a veces, poético y acogedor, plasma la belleza de monumentos y detalles arquitectónicos que configuran el genio de Granada, corriendo la cortina de la noche, deshaciendo el entorno, para que la imagen deseada triunfe en el cuadro. Posee un dibujo limpio, preciso y detallista, que se salva del espacio oscuro gracias al tesón y trabajo paciente del pintor, por la técnica empleada. Emergen de la negra faz del entorno fachadas y detalles, destacando elementos y aspectos que la insustancialidad de la mirada cotidiana relega a la inexistencia. En otros refleja interiores y estancias, en un marco luminoso, clásico y de dibujo correcto.
Es la noche la protagonista de su propuesta, tiempo de instantes trascendentes para la sensibilidad del artista. Desfilan en sus producciones rostros de su vida cotidiana, envueltos en un aroma de jazz, tabaco y recogimiento. Capta íntegramente la personalidad y circunstancias vitales de los personajes retratados, el silencio del momento, la rutina de la charla, el afecto hacia ellos o la pasión del ritmo de la música que escapa de la pieza.
Contrasta con todo el conjunto la mirada triste y comprometida hacia los desfavorecidos por nuestra sociedad, que piden limosna, duermen en la calle, son invisibles a los transeúntes. Refleja su preocupación social, pues los integran como un elemento característico del entorno ciudadano. Recoge esta mirada en un conjunto de dibujos realizados con pulcritud de líneas y trazos, en láminas de tono sepia, que transmiten calidez y afecto.
Esta exposición podría haberse resuelto con mayor efectividad artística para el autor, pues la inclusión de elementos intrascendentes, carteles y dibujos, y su dispersión en la amplitud de la Sala, deslava la propuesta, haciendo palidecer su vigor plástico, mereciendo ésta haber sido mejor seleccionada, con una estructuración más lógica y un realce superior de las piezas mostradas, sobre todo los nocturnos, que acreditan su valía en el oficio. Javier Doménech posee clase y habilidad pictórica, aquí demostrada, para ofrecernos futuras producciones de gran relevancia.
domingo, 22 de enero de 2012
sábado, 21 de enero de 2012
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