jueves, 14 de enero de 2021

EXPOSICIÓN "AMANECER" DE MIGUEL GARCÍA EN ALMERÍA

DE LA OSCURIDAD SURGE LA LUZ


Autor: Miguel García. Título: Amanecer. Lugar: Sala Jesús de Perceval del Museo de Arte de Almería, Espacio 2. Fecha: Hasta el17 de enero.

Gusta, atrae, y llena la mirada de sensaciones, esta es la impresión primera de la obra expuesta por Miguel García.

En estos tiempos que corren es bueno evadir la mirada, llenándola de fantasía, introduciendo la imaginación en mundos imposibles, explorando los intricados senderos que recorren sus espacios, envueltos en color. Es un universo sometido a la geometría que se deshace en las trayectorias curvas, mas domina la estructura de su esencia, la repetición de las formas, cuan plantilla industrial que quiere ordenar una realidad soñada, sometida al orden, armonía y equilibrio cromático, aunque su resultado es un tanto frío y aséptico, pues la intención del autor es proponer una nueva realidad racional, libre de errores y emociones, construyendo un escenario armonioso. Esta repetición es además una recitación visual ordenada, según una regla basada en la proporción y posiciones que ocupa la figura, generando un ritmo que da aire a la composición, como una rima poética.

Miguel García reproduce un entramado onírico de extracción psicodélica, que huye de ser percibido como tal debido al orden que representa en el cuadro.

Las piezas expuestas poseen una estética que recuerda el arte pop, seriado y de proyección hacia el diseño industrial, pero presenta unas características propias que le confieren fuerza y originalidad, pues el autor imprime pulso interno, percibido en la mirada, que le otorga ritmo repetitivo, creando una ondulación acompasada que se reinterpreta en la compresión de la obra observada. Plasma el pintor una geometría que se trunca a sí misma, estructurada, sumida en algunas de sus piezas en un sonido interno que surge de su seno. En cada óleo sitúa sus creaciones emergiendo desde un fondo oscuro, fluyendo de la nada, como aparición luminosa que rompe la negrura infinita para definir una realidad imposible, nacida del azar que la suerte del trabajo del artista entrega. Parece que las diferentes obras planificadas son figuraciones sucesivas, que en su transformación van adoptando nuevas formas en el devenir de sus apariciones, según el ritmo que recorre toda la propuesta, como si un latido luminoso fuera, mostrando otras posibilidades que su reestructuración ofrece. Es un lenguaje colorido soportado en una partitura pintada, que desvela el origen luminoso de la creación, en este caso según los paisajes fantásticos que relata en su grafía figurativa.

Miguel García propone un conjunto plástico de buen valor estético, en cuyo interior encierra incógnitas varias.




miércoles, 13 de enero de 2021

SOBRE LOS TIEMPOS QUE CORREN Y LA INTOLERANCIA PRESENTE

EN EL AÑO DE ANNUAL

Año Nuevo es una fecha sólo, pero significa cambio, renovación, nuevos propósitos que cumplir, que casi siempre se esfuman al instante siguiente, mas algo queda de esa intención inicial.

Cambian las fechas, el deseo de pervivencia se arraiga, queremos olvidar lo malo, hacer realidad nuestros sueños.

El año pasado fue malo, pero tendrá algo positivo que guardar, aprendizajes, amistades, afectos… no pasa el tiempo vacío, siempre nos aporta alguna enseñanza, en este caso nos ha enseñado a saber sobrevivir.

Viva el Año Nuevo, preludio de esperanza, siendo su advenimiento dependiente de la constancia de cada uno en el cambio deseado.

Pienso en la España de 1921, la gripe pegó fuerte, creo que mucho más que la actual pandemia, pero, a diferencia de los tiempos actuales, afrontaron el futuro con valentía, sin miedo al sufrimiento, y resignación ante el futuro. Éste, repasando nuestra Historia, no fue bueno, pues 1921 trajo el gran desastre de Annual, donde miles de españoles perdieron la vida en África, aparte de la vergüenza nacional por la dejadez, improvisación, egoísmo y pérdida del sentimiento nacional de los políticos de entonces. Después se sucedieron enfrentamientos, ruina y guerra. Nos recuperamos con el deseo de olvidar el pasado y trabajar por un futuro más próspero. Se consiguió, más ahora pintan bastos si no actuamos con inteligencia, responsabilidad social, coherencia nacional, sentido de pertenencia a una sociedad diversa con un pensamiento de convivencia común. No hay que dejarse arrebatar por la utopía secular, por la idea de la trayectoria rectilínea del futuro hacia un mundo feliz. Todo es cíclico, y si no aprendemos del pasado puede repetirse sus males. ¿Estamos preparados para ello? Creo que existe gran confusión, aunque muy buenas intenciones, pero se evidencia una serie de discursos divergentes que incitan a no considerar como amigo a quien piensa lo contrario, no aceptando la opinión ajena si no coincide con la nuestra. Más aún, pasa a engrosar las filas de rivales que deben ser excluidos.

El año comienza, abordémoslo con optimismo, sin miedo, respeto y valentía. Unámonos en el trabajo y entendimiento común, olvidando teorías decimonónicas nacidas de la Ilustración, y reconstruyamos el concepto que regirá el futuro. Huyamos de la reacción del pensamiento, sin bandos de posición, extraído de páginas caducas, y seamos creativos. Las posiciones hoy son ambiguas, carentes de significado, pues coinciden en sus fines. El valor de la persona es lo único que debe importar.


 

miércoles, 6 de enero de 2021

UNA NOVELA DE NABOKOV

BARRA SINIESTRA

Vladimir Nabokov, 1899-1977, fue un escritor de origen ruso nacionalizado estadounidense, considerado como uno de los escritores más importantes del siglo xx. Su obra fue prolífica, escrita inicialmente en ruso, y la mayoría, y más importante, en inglés a partir de 1940. Es más conocido por su novela “Lolita”, 1955, como también por “Ada o el ardor”, 1969. Pero si esta segunda refleja la gran magnitud literaria alcanzada por su prosa, Lolita ha velado toda su producción escrita, quedando su nombre ligado al título de esta narración.

Vladimir Nabokov posee una producción literaria extensa y variada, compuesta de cuentos, novelas y poemas, donde construye un gran universo de relaciones complejas, formado por los arquetipos de sus personajes, según algunos críticos de poca intensidad psicológica, pero todos envueltos en una intrincada red de relaciones oscuras, pesadas, retorcidas, ocultas tras una realidad lineal captada en la superficie de su lectura. Nabokov también era un apasionado del ajedrez, siendo las reglas de este juego quien dirige los intrincados argumentos de sus narraciones.

Entre sus trabajos literarios hay una novela cuyo desarrollo está basado en una partida oculta de ajedrez, donde sus personajes, cuan figuras en el tablero de la escena, desarrollan sus jugadas. Es una novela difícil, pero pese a ello mantiene la atención del lector. Su final es inesperado…reconozco que sentí una profunda desazón en sus últimas líneas.

En “Barra Siniestra”, así es su título, narra el acoso que sufre el profesor de filosofía Adam Krug por parte del gran líder Paduk, que quiere que apoye a su Partido del Hombre Común. Paduk predica el ekwilismo, teoría donde lo mediocre es exaltado como solución para la mejora del pueblo. Su propaganda es un buenismo superficial, que esconde el terror en su imposición.

Esta novela, escrita en 1947, nos describe cómo un partido sin una base intelectual sólida, basado en bellas palabras, reflejo de una mera entelequia sin sentido, e irrealizable, sin alcanzar a ser siquiera una utopía, asalta el poder, rompe el orden establecido, descubriendo el profesor A. Krug que tras esta capa de inanidad intelectual se esconde la más despiadada brutalidad, y odio, contra los valores humanos. Lo único que soporta la verdad del partido es el culto al Poder de la nueva élite, que gira ante el todopoderoso Líder. La libertad de pensamiento es destruida, con el pretexto de construir un mundo feliz, basado en la dictadura de lo mediocre. Excelente novela.


jueves, 31 de diciembre de 2020

EXPOSICIÓN DE PILAR LOZANO EN GUADIX

 

PASAN LAS HORAS

Autora: Piedad Lozano Mesas. Título: Todo está en clama. Lugar: Sala de exposiciones del Teatro Mira de Amescua de Guadix. Fecha: Hasta el 4 de enero.

Esta pintora pertenece al grupo renovador de la actual estética figurativa andaluza, centrada en una visión intimista de la realidad, expuesta con tonos poéticos. El momento sentido es expresado mediante una grafía cromática, que acompaña a las imágenes, cuyo contorno está engarzado en los confines de las machas de color.

A través de escenas de la vida cotidiana, trasmiten las vivencias que rodean sus pensamientos, soledad, amistad, independencia, tiempo rutinario que se desliza en estados silentes, cuando se contempla el devenir tranquilo del entorno, en otras la persona vive en su fantasía, si no, se refleja sus actividades de interrelación con amigos y compañeros.

Piedad Lozano posee un estilo singular, que se sustenta en una mirada original de aquello que conecta con su percepción sensible, cuando descubre los instantes alejados del invisible transcurrir diario.

En esta ocasión aborda el tema de la mujer y su mundo, mostrada de forma auténtica, dueña de su destino, inmersa en un universo propio, donde va describiendo el discurrir de una existencia de relación, afecto, independencia y expectativas ante una sociedad llena de incógnitas. Sus personajes viven encerrados en sí, pues reflejan seguridad en sus posibilidades.

Piedad Lozano posee una gran madurez compositiva, domina el dibujo, y presenta un armónico equilibrio en el uso del color, cuyos tonos huyen de efectos poderosos, desenvolviéndose de forma apacible, fluyendo con calma, consiguiendo dar fuerza al clima que envuelve esta propuesta. Gracias a su intensidad suave, y a la combinación de efectos que sugieren, transmite pulso interno a su producción plástica, ritmo temporal independiente, existiendo en un espacio particular íntimo.

Las piezas expuestas contienen una excelente calidad plástica, debido a la interpretación pictórica de su idea, y al uso de un lenguaje visual sutil, lírico y claro, que permite conectar con el observador, haciéndolo partícipe de sus vivencias.

La artista nos enseña su dominio técnico, y habilidad compositiva, en esta interesante exposición.






















domingo, 27 de diciembre de 2020

GÓMEZ ABAD


La obra del pintor define el camino de búsqueda que impulsa toda su obra. Muchas veces el público percibe su aspecto más superficial, sin comprender el trasfondo que soporta el genio que dirige su proceso creativo.

José Gómez Abad, Pechina 1904, fue un pintor figurativo, autodidacta y de estilo personal, cuyo trabajo estaba centrado en bodegones y paisajes. Sus bodegones alcanzaron gran pureza compositiva, evolucionando desde las formas clásicas y ornamentales, del diecinueve, hacia la expresión más representativa de la estética figurativa del siglo veinte, ofreciendo al final piezas que huyen de la realidad para recrearse en la mancha controlada de color.

Sus bodegones poseían una factura característica, las uvas eran un elemento frecuente en su obra. Es por ello que se le conocía como “ el pintor de las uvas “. Esa era la primera, y única impresión en la que se quedaba el espectador, admirando el equilibrio del cuadro, la estructura armónica del color, la perfección del dibujo, el pulso presentido en el ambiente contenido en sus composiciones.

Pero el artista iba más allá de la primera impresión, pues todos los elementos expuestos en sus óleos, servían de pretexto para organizar un espacio donde la luz encontrara su asiento, mostrara su aspecto desvelador de la realidad sentida, sobre todo en las uvas, en los racimos exuberantes, símbolo del fruto de la tierra almeriense. En ellos está contenido el misterio de la creación, la esencia de la realidad. ¿ Y cómo se expresa esa esencia? Pues con la luz que transforma en su color reflejado.

Gómez Abad consiguió describir la naturaleza íntima de la luz, plasmando en el lienzo los distintos cromatismos que sus uvas desprendían. Estas la recibían gozosas, se empapaban de ella, para mostrarla como definidora de sus formas. La luz en su transformación transmitía la sustancia que define la realidad tangible, el halo etéreo que se esconde en el revés de la existencia. Es por ello que el pintor fue disolviendo los trazos de sus líneas para centrarse en las manchas del color, sin abandonar el soporte del dibujo. La mancha se convertía en receptáculo luminoso, representando de forma más fiel la realidad, la cual no consiste en una figura exacta según su geometría, sino como se percibe a través del color vibrante. El artista lo intuyó y se internó en el fondo de su esencia, llegando en algunos de sus últimos bodegones a prescindir de la apariencia real, para exponer las formas visibles como representación de un sentimiento cromático percibido.














jueves, 24 de diciembre de 2020

EL BOSQUE MÍSTICO DE LA CATEDRAL DE GRANADA

Dibujo de Manuel Ruiz

La Catedral de Granada esconde en su intimidad signos del Mundo Celeste, glorificación arquitectónica de la vía sugerida por el constructor hacia la salvación. Diego de Siloé pensó en el esplendor de la gloria, iniciando un recorrido hacia una experiencia mística, superando la rudeza de las piedras, ya domadas por el cincel, configurando un espacio impregnado de sensaciones espirituales, que extraen el ánimo de la fugacidad terrenal.

En su interior se percibe un clima apacible, el peso de su sombra, la amplitud de su cobijo, la eternidad de los momentos fugaces, que se congelan nada más son. El orden percibido en su construcción descubre la repetición de elementos arquitectónicos, la eterna letanía que se encierra en sí misma, circulo visual que invita a la extinción de la percepción mundana, es una senda hacia el encuentro espiritual.

Diego de Siloé transpuso en su obra el laberinto del Oasis tupido, espejo de la noche del Alma, preludio de la madrugada. Creó un espacio donde el espíritu se anonada, pierde su importancia, sometido a la grandiosidad del vacío interior de la Catedral, que le confiere etereidad a las estancias, libertad y disponibilidad para ser llenado de la verdadera sabiduría. Es un espacio sosegado que invita a la contemplación, en un ambiente de resonancias rítmicas, expresión de un oasis de vida, en medio del páramo desolado de la realidad. Espacio protector, en la penumbra de su arboleda pétrea, donde la diafanidad de la estancia crea un lugar para la reflexión, de alejamiento del mundanal ruido, esperando el encuentro con la Trascendencia. Organizó el constructor un universo espeso, barroco, de columnas como troncos y vegetación geométrica congelada en las piedras. Pasillos silentes, de repetición estética concentrada en sí misma, peso en su estructura, resistencia al cambio, y amplitud aérea en su interior, que invita al vuelo hacia las alturas. Posee una visualización profunda, de trazado recio, que exprime la imagen para extraer las esencias que el concepto del arquitecto encierra en la estructura. Se genera una sensación de efecto pulsante, por el vaivén presentido del techo, hacia la tierra y el cielo.

Es un bosque exuberante, de solidez pétrea para reflejar la eternidad, la inmutabilidad del tiempo, el resplandor de la figura del Amado, presente en toda su inmensidad, mas es difícil encontrar, esquivo a la mirada, quedando sola el alma. Soledad agobiante, en la noche de la vida, buscando la senda hacia la Luz.

El techo, con sus adornos entrecruzados, nos induce una sensación de orden en la complejidad, de grafía simbólica que guarda el secreto de la Salvación. Impresiona su imagen, en caída y ascensión simultáneamente, pequeñez e insignificancia de la existencia ante la obra del Creador, y liberación ascendente de la persona, escape hacia terrenos inmateriales, ajenos a la contingencia del tiempo. El arquitecto esconde en cada rincón de la Catedral signos visibles, sólo presentes a los espíritus reflexivos, abandonados en su camino interior hacia la Luz. No diseña en balde Diego de Siloé, sino que escribe una crónica críptica, donde relata el mensaje místico de la estructura del templo, construyendo sobre él otro invisible, eterno, entorno espiritual espejo de los tesoros del alma que allí contiene. La escritura simbólica de sus cenefas, y filigranas ornamentales, encierran el mensaje del arquitecto.

Noche estrellada, cristalina, imponente. El peso del firmamento cubre, protege, y permanece fijo, en una armonía estelar, símbolo de la perfección, de la eternidad de la repetición infinita. Diego de Siloé imprimió estas sensaciones en la superficie pétrea, en la organización de los espacios, enmarcando las bóvedas, en los detalles repetitivos que se suceden y cierran sin fin. El Universo inmutable, la perennidad de la Creación, es representada en la Catedral, códice del secreto divino, libro escrito con grafía arquitectónica, grabados, rincones perdidos, que potencian y sorprenden al visitante, anulando su entendimiento, sometiéndolo a un mar de sensaciones. Es un diseño inteligente, simbólico, de profunda sabiduría, donde están plasmados el Cielo y la Tierra, imagen especular. Pero es una imagen engañosa, pues la perfección celeste se refleja en la realidad terrestre presa de la temporalidad permanente. Cambio e inmutabilidad, transito de los fieles y perpetuidad de la piedra. Es hábil el artista al interpretar estas ideas y trazarlas en sus planos, surgiendo un bosque místico representado en ella, pues desarrolla sus detalles en una lectura visual, trascendiendo la mera construcción para expresar el misterio encerrado en sus paredes, pasillos y columnas.

Se desprende fuerza en su observación, tensión, anudamiento, explosión triunfal gozosa de libertad aérea, abierta a un cielo organizado, soportado por las sólidas columnas, símbolo de la Fe, unión con la Tierra, energía vibrante que hace retumbar rítmicamente la estancia, llenándola de rumor presentido, de cánticos adheridos a sus paredes, reciedumbre que se transforma en clásica elegancia en su exterior.





sábado, 19 de diciembre de 2020

EL ENIGMA DE MONTEAGUD


En el mes de febrero, de este año, presentó el poeta granadino Fernando de Villena su libro “ Ubi sol occidit”, una novela donde el autor se interna en la búsqueda del Salto Grial, cuyo argumento mezcla la leyenda con la aventura del protagonista en pos de su descubrimiento.

Utilizando un lenguaje claro, en el que se entremezcla párrafos brillantes de expresión poética, el autor narra el origen del mito, los avatares de su historia, acompañado del relato en el que nos cuenta como el protagonista desde su juventud conoce la historia del Grial, el interés que siempre le acompañó en el transcurso de los años, y el encuentro con un misterioso pergamino, eje que dirige todo el relato, el cual fue desencadenante del viaje iniciático que lo llevará hasta su descubrimiento, a la vez de una transformación personal, a través de peripecias, encuentros y sufrimiento, de largas jornadas caminando hacia Compostela, concluyendo su camino en el océano Atlántico, donde descubre la existencia de la isla de Montagudo, lugar en el que vislumbrará el Grial. Fernando de Villena posee un estilo ágil, ameno, fácil de leer, basado en un poderoso sentido lírico, que el autor controla y esconde en la estructura de sus líneas, pero que constituye el trasfondo de la lectura luminosa de su obra.

Hablando con el autor, le comenté que en la geografía española había muchos lugares con el nombre de Monteagud, y más concretamente existía un pueblo en la provincia de Almería con el nombre de Alcudia de Monteagud, así como el cerro de Monteagud, ubicado en el término municipal de Benizalón, solar del santuario de Nuestra Señora de la Cabeza. No sólo el nombre del lugar despierta curiosidad, sino todo el ambiente histórico mítico que lo rodea.

Monteagud deriva del nombre de Moteahur, fortaleza árabe antes de ser conquistada. Allí existía un morabito, y fue lugar de los seguidores del sufismo, incluso las excavaciones arqueológicas nos indican que otros habitantes de la antigüedad encontraron significado místico a esa montaña.

En Palestina existe un monte con el nombre de Hor, desde el cual Moisés dirigió con su bastón, llamado Bastón de Dios, una batalla, sostenido uno de sus brazos por un jefe hebreo llamado Hur. En ese monte se construyó un altar, y también fue enterrado Aarón. La imaginación puede crear otras historias, solo sostenidas por el mundo de los símbolos míticos, que anidan en nuestro subconsciente colectivo.






lunes, 23 de noviembre de 2020

AVENTURAS, Y DESVENTURAS, DE CORTO MALTÉS

 


Autores: Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero. Título: Corto Maltés. En cualquier lugar excepto en Ítaca. Lugar: Sala exposiciones Fundación Unicaja. Fecha Hasta el 31 de enero.


Corto Maltés surca los mares abandonado al capricho de la ruta azarosa, en su búsqueda sin fin.

Hugo Pratt (Italia,1927-1995) creó este personaje en 1967, transformando la historieta gráfica en ilustración artística, basada en relatos rocambolescos, tras los cuales existe una búsqueda metafísica de los misterios que esconde la realidad aparente.

Corto Maltés es un personaje enigmático, de origen gitano y británico, criado en Córdoba, donde aprendió artes mágicas, y educado en la cultura anglosajona. En sus aventuras recorre todos los mares del mundo. Corto posee una mentalidad libre, cosmopolita, siempre en movimiento, es un buen compañero y audaz en la acción.

Hugo Pratt elaboró las hazañas de este héroe, más bien antihérore, sobre un dibujo preciso, casi esquemático, soporte de un texto breve y conciso. Lo cual no impide historias de gran profundidad narrativa, pues logra, con un trazo de elementos mínimos, que la imaginación complete y enriquezca la escena.

El colorido utilizado es ligero y claro, jugando con las sombras, concentrándose los azulados, y tonos intensos, en el personaje, lo cual le dota de peso, gravedad, misterio, melancolía que se esconde en la dureza de un cromatismo frío. Corto Maltés posee un porte elegante, siempre desvaído, con su eterno pitillo en la boca, es distante pero atento, enfrascado en su mundo interior.

Esta obra de H. Pratt posee un ágil dinamismo en su expresión, donde en la conjunción de esquemas y textos introduce una combinación exacta de colores, centrada su densidad en el personaje, logrando definir su carácter, consiguiendo que sea el centro efectivo de los acontecimientos. Su última aventura apareció publicada en 1988.

Pero Corto Maltés no ha muerto, pues Juan Díaz Canales, como guionista, y el dibujante Rubén Pellejero, han retomado las aventuras de este singular marino. Ambos dotan de actualidad al protagonista, manteniendo la estética inicial. Quizá el halo místico de la conciencia de Corto no es tan patente, el rostro se esconde más, perdiendo cadencia su impronta, se perfila más el dibujo, pero mantienen la esencia de su figura, colorido y líneas. Logran elaborar un trabajo plástico de gran fuerza visual, soltura e interés en la trama que sostiene las historias. Ambos autores son dos artistas consagrados de la ilustración, mostrando una gran habilidad narrativa. Convierten su representación en arte.


HUGO PRATT






















RUBÉN PELLEJERO