miércoles, 18 de abril de 2018

CARLOS MORAGO EXPONE EN SEVILLA

TRAS EL BRILLO DEL TIEMPO PASADO

Autor: Carlos Morago. Título:Pinturas. Lugar: Galería Haurie, Sevilla. Fecha: Hasta el 25 de abril.
El silencio se asienta plácido en las estancias, llenando el ambiente, trasmitiendo sosiego a la mirada. Esta es la impresión que se traduce en el primer encuentro con la obra de Carlos Morago. Consigue el pintor este efecto gracias a un trabajo de gran limpieza visual, de estructura racional, centrando la atención en los espacios vacíos, rastreando la huella del paso inaprensible de sus moradores. No hay movimiento, el tiempo se detiene, sumido en la contemplación, absorto ante los sentimientos que surgen de cada una de las estancias.
Rompe el autor la fría racionalidad geométrica gracias a la introducción de elementos vegetales, que ofrecen frescor, formas caprichosas de la naturaleza, azar en el orden.
La pintura de Carlos Morago está inmersa en un profundo clasicismo, que traslada a una expresión lírica de rememoración propuesta por aquellos que contemplan sus piezas.
Las composiciones poseen equilibrio, distancia con el ambiente, quedando los vacíos elevados a rango de protagonistas, pues están impregnados de la magia del recuerdo.
Esta producción plástica es una expresión de realismo poético, expuesta por el artista de forma aséptica, como un poema de estructura rítmica formal. Solamente está configurada para ser contemplada, dialogar con el fluido que se presiente en cada una de las salas, pasillos, calles o jardines, obteniendo como respuesta el recuerdo teñido de nostalgia. Introduce paisajes urbanos, teñidos del mismo lema sometido a la soledad, y siempre observada la escena desde un punto ajeno al cuadro, representando distancia temporal, momentos ajenos a la realidad pulsante.
Carlos Morago consigue elaborar un trabajo de gran solidez compositiva, realizado con un dibujo preciso y marcado, envuelto en colores tranquilos, suaves, sin excesivos tonos disonantes, que se superponen a sombras abandonadas a la rutina del olvido. Es en este entorno donde el pintor deposita el brillo del tiempo fenecido.














miércoles, 11 de abril de 2018

MICHELE DEL CAMPO EXPONE EN ANSORENA

EL COLOR SE INTRODUCE EN LA REALIDAD
 
Autor: Michele del Campo. Título: Daydreamers. Lugar: Galería Ansorena. Madrid. Fecha: Hasta el 27 de abril.
Presenta el pintor una obra de fuerte expresión cromática, cuya observación recuerda la obra de Hopper, pero con un dibujo más preciso, logrando piezas de gran realismo visual. Recrea el autor los colores fuertes, industriales, típicos de arte pop, que conjuga con un trabajo plástico de gran clasicismo en su elaboración, concluyendo representaciones más relacionadas con las impresiones murales o ilustraciones. Michele del Campo crea un conjunto de obras donde superpone el color a la fidelidad fotográfica, de acuerdo a composiciones de fantasía real.
Michele del Campo es un artista italiano de amplia trayectoria expositiva, que desarrolla su labor actualmente desde Glasgow. Este creador plástico introduce una trama psicológica en sus producciones, creando escenas de fácil lectura a la mirada, donde el espectador se introduce en los mundos mentales de los protagonistas, descubriendo con pavor el vacío de la existencia, aburrimiento, hastío, rutina reproducida continuamente, que cohabita en un ambiente relajado, placentero y consumista. Desarrolla Michelle del Campo un entramado compositivo sin sobresaltos, inmerso en la cotidiana sucesión de momentos irrelevantes.
Conjuga este autor el color intenso, de gran atractivo en su contemplación, el cual produce un entorno cálido, tranquilo, anodino, íntimo y envolvente, con un dibujo preciso, cuyas imágenes parecen raptadas de la realidad, más el componente crítico, inteligencia introducida en el cuadro, que describe por sí misma la historia que sustenta la composición. Destaco las miradas de los personajes, sin brillo, ciegas a su entorno, ajenas a la luz del momento.
Esta exposición es muy sugestiva, fresca, luminosa y de gran calidad.
 













viernes, 6 de abril de 2018

FRANCISCO LEIRO EN MARLBOROUGH DE MADRID

ENTRE CUERPO Y ALMA

Autor: Francisco Leiro. Título: cuerpo inventado. Lugar: Galería Marlborough, Madrid. Hasta el 5 de mayo.

Francisco Leiro crea con profusión, abarcando todos los signos de la representación humana. En esta ocasión presenta seres sin definición total, sólo centrados en sus rasgos, que desarrolla a veces hasta expresiones de imaginación fantástica. El hombre y su entorno es el lema que preside sus esculturas, explorando esta vez la inacción, las actitudes intrascendentes, y el mundo de los sueños que acompaña la existencia humana.
Las esculturas de Francisco Leiro aparecen más sólidas, menos acabadas, mostrando señas de confrontación entre el artista y la madera informe, que se resiste a liberar al duende que lleva en su interior. Es por lo que aparece éste con el rastro del corte sin pulimentar, huella de la confrontación, tras cuyo proceso surge la forma deseada, el concepto sólido que define la idea que el escultor quiere expresar en cada pieza, y juntas describirán el discurso sobre la existencia humana, según propone Francisco Leiro.
La obra de este creador plástico es rotunda, está enraizada en la tierra, naciendo desde la tradición, llevada en su elaboración a una forma actual, dinámica, libre y espontánea, de concebir una obra de arte. Aparecen sus composiciones sumidas en el movimiento congelado, en un estado intermedio entre el ánima y forma bruta, estadio entre el ser y no ser, nacimiento de la nada, en postura hierática a veces. Viven sus piezas encerradas en su soledad, pero se percibe el grito que reclama su existencia.
Francisco Leiro hunde su ingenio plástico en el universo mágico de la Naturaleza, ofreciendo un trabajo de conclusión distinta, sin olvidad su raíz de identidad personal.












lunes, 2 de abril de 2018

OBRA DE JUAN MANUEL BRAZAM DE LOS SETENTA

DEL DOLOR A LA LUZ

Autor: Juan Manuel Brazam. Título: Los trípticos 1976-1977 Lugar: Casa de los tiros. Fecha: Hasta el 30 de septiembre.
Se muestra la obra de Juan Manuel Brazam elaborada en los años setenta, más concretamente del año setenta y seis. Para los que conocemos la producción pictórica de este genial autor nos detalla su evolución plástica en el tiempo, significando su inquietud ante el enigma que encierra siempre la representación de la imagen.
Los trípticos expuestos en la Casa de los Tiros son de gran formato, sugiriendo que el pintor en el momento de su creación quería romper su realidad e internarse en espacios de romanticismo onírico, presos del dolor, de la incomprensión y la tortura de la existencia. Pero José Manuel Brazam superó esta visión de los sueños y exploró en las entrañas de la imagen, deshaciendo las formas para quedarse en el color, en la sensación primera, en la apariencia sensitiva que describe el ánima de la escena observada.
Las obras propuestas son de intensa tensión visual, barrocas en su composición, envueltas en un cromatismo espeso, apagado, de rojos, ocres, naranjas oscuros y algún azul y violáceo que desequilibran el color hacia su versión grávida. Es un mundo angosto, punzante, a punto de producir el grito desgarrado de dolor, que se agota y disuelve en el silencio del ambiente tórrido, suburbio del infierno.
Juan Manuel Brazam se asentó, en su viaje de creación plástica, en los espacios liberados de formas, vacíos inmensos, en los que el artista desarrolla la máxima expresión con un gesto de gran economía plástica. Aligera los tonos, manteniendo siempre las estancias brumosas en las que anida el misterio, Creo que con esta palabras he descrito el trabajo de Brazam, su búsqueda de la imagen última.