viernes, 16 de agosto de 2019

TQ+SUR III FOTÓGRAFOS ANDALUCES


FOTÓGRAFOS ALMERIENSES

Autores: Estela García, Antonio Jesús García, Pablo Vara, Carlos de Paz. Título: TQ+SUR III Foógrafos andaluces. Lugar: MECA Mediterráneo. Fecha: Hasta el 22 de agosto.

Cuatro artistas almerienses exhiben su obra centrados en la descripción de la soledad en una sociedad masificada. Desde percepciones y sensibilidades distintas, usando un lenguaje común, abordan la persona, su yo y la existencia.
Estela García expone una obra interesante, fusionando la imagen digitalizada con la concepción de la pieza pictórica. Capta un colorido suave, luz cálida que se esfuma en la frialdad de la mirada. Traspasa la mera fotografía expresándose con formas de abstracción geométrica, extrayéndola del entorno construido para exponerla como elemento plástico. Encierra en sí una gran simbología, también desolación, en el blanco cálido, pues la luz no pude atravesar las barreras que aíslan a los individuos. Espacios aquitectónicos lineales, sometidos a la razón, cuya conexión al mundo exterior son unos pequeños ventanucos, estrecha vía de diálogo y comunicación con sus semejantes.
Antonio Jesús García, desarrolla un relato visual sugerente, dinámico, bien estructurado en torno a la idea que quiere mostrar. Lo hace acompañado de un colorido de intensa percepción, realidad alegre, apariencia externa, que esconde los momentos íntimos de cada uno de los protagonistas. Parece decir que el ser humano se integra a través de convenciones sociales, en ritos comunes, celebraciones donde se crea comunicación, relación entre iguales, circulo cerrado de la familia, de las amistades, trabajo o vecindad, sometidos a las reglas de comunicación establecidas. Roto este vínculo no existe relación, es difícil el encuentro sin un sistema social de referencia.
Pablo Vara nos muestra el instante luminoso, donde la faz de la persona describe su situación, en unas instantáneas de luz ajustada en un marco austero, cuando la persona en su intimidad descubre su verdadera esencia, cómo es en realidad, cuales han sido sus vivencias, las circunstancias que rodean sus rutinas, o el estado conformista que rige su vida.
Carlos de Paz, propone un conjunto de hondo significado existencial, incidiendo de forma descarnada en el transcurrir anónimo de los invisibles. Aparece éste descolorido, gris, triste, asfixiante. Trasmite angustia, presión interna, desasosiego, desesperación no compartida, abandonados los seres a su suerte, sujetos a sus incertidumbres o añoranzas. El tiempo se detiene, es espeso, aplasta con su monotonía, mas la escapatoria no existe, no hay solución, nos comunica el autor.
La galería MECA nos ofrece una exposición de intenso contenido narrativo y calidad excelente.



Estela García



Antonio Jesús García


Antonio Jesús García


Antonio Jesús García



Pablo Vara 



Carlos de Paz




domingo, 11 de agosto de 2019

M. VELA BLANCA EXPONE LOS SECRETOS DEL CABO


LAS TABLAS DEL CABO

Autora: Myriam Vela Blanca (Myriam Jiménez Puertas) Título: El jardín secreto del Cabo. Lugar. Museo de Almería, Sala Perceval. Fecha: Hasta el 8 de septiembre.

El Cabo de Gata es recreado a través de una mirada sugerente de gran intensidad poética. La pintora almeriense Myriam Vela Blanca, 1970, describe las esencias del Parque Natural a través de su flora, del mudo testigo vegetal que vive sus horas de sol, sus esplendores de Primavera, los días otoñales de luz amable o los vientos del invierno gris. Esta imagen es pretexto superficial que esconde el fondo oculto de la obra propuesta. Subyace en su estructura el relato interno de sus paisajes, vistos más allá de la simple observación. En la idea soportada en su instalación, realiza un estudio sobre la flora endémica del Cabo, mediante el cual denuncia el peligro que acecha su preservación por la masificación, y el interés agrícola industrial, que amenaza sus límites. Sustenta estas ideas con una excelente habilidad técnica, que le permite mostrar su discurso expositivo.
Myriam Vela Blanca presenta un trabajo plástico de interés estético, pues logra transmitir la imagen del Cabo bajo el peso de un ambiente envolvente, mirado en los momentos donde la soledad es la única dueña del lugar, cuando es la hora de los duendes y genios que habitan en los pliegues de la luz, muy bien intuidos en cada una de sus piezas. Muchos han trabajado sobre la madera, pero la artista la fusiona en el ritmo íntimo de la composición, consiguiendo dotarla de pulso, el cual reproduce el susurro de la brisa que acaricia sus campos, el rumor de las olas, la placidez de sus silencios.
Mediante collages realizados con impresión fotográfica, pintura y elementos adheridos a las composiciones, logra recrear el misterio de la esencia del Cabo, eje sobre el que gira toda su producción plástica, trasladando al espectador la mirada limpia de quien vive inmerso en su entorno. Aporta esta pintora una forma original de abordar el paisaje, dotando a sus creaciones de un colorido contenido, cuasi melancólico, sabiendo ordenarlo de acuerdo a las peculiaridades de la tabla, sus vetas y nudos, los cuales incorpora con inteligencia en el conjunto de la escena mostrada. Incluso en algunas piezas, supera los límites del espacio enmarcado, proponiendo configuraciones espaciales que generan sensación de profundidad, dinamismo, sorpresa en su visualización. Esta autora conjuga, en el conjunto expuesto, las sensaciones que suscita el Parque Natural, organizando una estructura de suave sabor lírico.
Posee Myriam Vela Blanca una gran intuición compositiva, lo que le permite ofrecer obras de gran originalidad estética.




















































domingo, 4 de agosto de 2019

PÉREZ ISAMENDI Y EL MAR


COLOR Y MOVIMIENTO

Autora: Pérez Isamendi. Título: Habla del Mar. Lugar: Galería Benot. Fecha: Hasta el 31 de agosto.

El mar aparece como un coloso que impone postración ante su grandeza, poderosa fuerza que muestra su rotundidad al romper las olas, mientras los cielos asisten lejanos, indiferentes a su poderío, envueltos en la lucha continua entre el blanco de las nubes y el azul difuso, convertido en grisáceo por el azar de la confrontación. Y el mar surge grueso, intenso y pesado en sus azules. Así es como lo refleja Pérez Isamendi, 1976, en sus cuadros.
No es representado en calma, en plácida imagen, sino mostrando su grandeza a través de las olas, en forma de espeso torbellino que se agrieta en blancos rotos de espuma, efervescencias que gritan su energía destructora. Representa la pintora un cinetismo interno, sometido a una intensa gravidez, fría sensación, en una masa líquida que muestra en cada instante su forma caprichosa, condensada y majestuosa por la extensión de su imperio. La luz quiere adueñarse de su superficie accidentada, siendo vano su intento, ya que las crestas deshacen su continuidad, absorben su brillo, apareciendo mate y escondida en sus rizos.
Pérez Isamendi nos presenta un conjunto de diecinueve óleos y acrílicos, en los que el mar es el único protagonista, huyendo de la marina suave y tranquila, de las costas románticas, de los cielos esplendorosos, centrándose en el torbellino de los elementos, que crean un ambiente húmedo y proceloso, ante el cual sugiere postración, energía enervante que atrae y seduce, disolviendo el yo en el impulso de su fuerza. Es una producción que recuerda a estilos del diecinueve, mas la autora los traslada a nuestra época actual con dinamismo y espontaneidad, sin complejos, reivindicando la pintura como un acto trascendente, magia evocadora de momentos sublimes, de imágenes que atrapan el intelecto para seducirlo en una contemplación infinita, situando nuestra pequeñez frente a la magnitud marina. Es su obra una reflexión sobre la Naturaleza, y su historia final en el confín de los tiempos, pero a la vez reclama la figuración frente al concepto vacío. Sitúa a la pintura en su línea tradicional, perseverando en su importancia en los tiempos presentes, reafirmándola en su línea más pura, dentro de las distintas posibilidades plásticas.
Pérez Isamendi expresa con desparpajo, valentía y buen hacer técnico, la importancia de la imagen real, del color, y de las distintas escenas que se pierden en las abstracción de la mirada. En el poso del recuerdo queda al final el color y el movimiento.