martes, 6 de enero de 2026

EXPOSICIÓN DE BENJAMÍN PALENCIA EN GRANADA

 


BENJAMÍN PALENCIA


Exposición “Benjamín Palencia, una creación constante”, en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural de Granada.

Hasta el 11 de enero de 2026, en la Sala Zaida, se expone la obra de Benjamín Palencia (Barrax, Albacete, 1894- Madrid 1980) con motivo del centenario del Ateneo Científico y Artístico de Granada, y el cincuenta aniversario de su exposición en el Banco de Granada. Este pintor de obra prolífica, navegó por todas las tendencias y estilos, mostrando en sus variadas incursiones una trayectoria certera, avanzada y de resultado brillante, tras lo cual consolidó una ruta pictórica personal, en la que estableció una impronta plástica característica, escuela que enriqueció el ingenio de muchos artistas en el sello de sus producciones.
Exploró los movimientos estéticos de su época, cubismo, constructivismo, surrealismo y abstracción, mostrando habilidad y conceptualidad original, en su percepción plasmada en imagen. Se observa en sus paisajes iniciales un trazo optimista, de presencia gozosa, predominio tonal suave, que envuelve una figuración de marcada geometría, pero según fue asentando su estilo personal, opta por los páramos áridos de la meseta, montes pelados, luz apagada, espesa y pesada, que aplasta el ambiente, pese a la claridad sujeta al horizonte, sensación sólo que consigue transmitir la idea del pasado sin opción de cambio. Muestra una España inmutable en sus campos, atrapados en sí mismos, duros, estoicos, imperturbables, ajenos a la modernidad incipiente de sus ciudades. Esta austeridad del paisaje se refleja en sus habitantes, rasgos muy bien captados por el pintor, en el retrato de gentes sencillas, expresando en sus rostros vidas de privaciones, piel seca por el sol, fríos y trabajos, miradas profundas, serenas, en las que guardan misterios de soledades. Ahí está la fuerza transformadora del mañana, parece explicar en sus figuras.
Pero en el trayecto vital del artista se fue aclarando esta visión del paisaje, rompiendo la monotonía anterior para introducir tonalidades azuladas, simbolismo surrealista, colorido ajeno a la realidad, todo lo cual incorporaba mayor ritmo a su obra, desequilibrio en el paseo visual por la pieza, armonía disonante de una melodía grandiosa, sentida ante la inmensidad del vacío de los campos, solo luz y tierra, luminosidades que en su descomposición adquieren personalidad propia, adoptando aquella que incorpora un tono preciso, en el concierto sensitivo apreciado por el artista.
La obra de Benjamín Palencia constituyó una búsqueda hacia la expresión sublime, quería comprender el significado del trazo y su combinación cromática, su traducción en la comprensión de la esencia del paisaje. Pretendía plasmar el ánima que subyace en la realidad, sea en los campos desnudos, o en el efecto que ésta marca en sus moradores.