viernes, 1 de mayo de 2026

SOBRE LA OBRA DE LARA KALÓ

 


LARA KALÓ


El azar muchas veces ofrece sorpresas agradables, y eso es lo que me ha deparado hoy. Paseando por Granada, en su primavera espléndida, he descubierto el Estudio Galería de Lara Kaló, en calle Silencio, 8. Además posee otro establecimiento en Barcelona, espacios en los que esta creadora plástica autogestiona la promoción de su obra. Puede hacerlo perfectamente, ya que su producción pictórica posee una poderosa solidez estética, soltura técnica y frescura compositiva.
Lara Kaló (Granada, 1982) es una artista de expresión directa, reflejada en los rostros que pinta. Rostros unas veces envueltos en un torbellino cromático, otros surgidos del albor del lienzo, presencia intensa, que quieren sentar su existencia. En ellos se definen biografías infinitas, historias adheridas, ofrecidas al espectador para que participe en su desarrollo, indague y penetre en la impronta de la faz plasmada, incorporándose en sus avatares hasta su asimilación, reflexionando sobre su yo, introduciendo sueños y fantasías. Ahí radica el mérito de su obra, al conectar con la mirada, que seduce e integra a quien la contempla. En sus piezas los ojos constituyen el eje que sustenta toda la trama pintada, pues son ellos, como océanos infinitos, los que invitan a navegar en la exploración del mundo fantástico contenido en la pieza. Su trabajo plástico destaca por la fuerza cromática depositada en el lienzo, colores que absorben el dibujo para conformar un relato visual conciso, resumido en la fuerza impresa, el cual se amplía con exuberancia a través del lenguaje tonal usado por la pintora, grávido o liviano, de acuerdo con el signo portado en la imagen.
Lara Kaló es intensa en la expresión plástica, directa y envolvente, sugerente en la percepción desprendida en la contemplación de su obra. Posee oficio, dominio técnico y calidad expositiva.