lunes, 16 de agosto de 2021

UN PINTOR ORIGINAL: FRANCESCO GUARDI

 

Francesco Guardi (1712-1793) fue un pintor veneciano de estilo singular, cuyos paisajes urbanos, y marítimos, poseen señas de identidad propias, que le confieren originalidad a su producción artística.

Sus cielos son borrosos, siempre enmarañados, incluso cuando el azul triunfa entre el espesor de las pinceladas. Plasma un mundo surgido de la imaginación, pese a estar referido a una mirada real, pero la fantasía del pintor introduce elementos ajenos a lo existente. Francesco Guardi intenta sintetizar el pasado clásico con las nuevas ideas de la razón, expresando en sus obras este hecho como un rescate del fondo caótico de los tiempos, en las cuales presenta ruinas antiguas, o edificios renacentistas ajados por los años, bajo una luminosidad equilibrada, suave, armoniosa, expuesta en segundo plano, haciendo resaltar los edificios con sus tonos dorados cuando quiere destacar el triunfo de la razón. Aunque en muchas piezas los cielos están emborronados, perdiendo su transparencia, filtrando la luz, preludio del cambio que se avecina. Incorpora nuevas edificaciones como reconstrucción de la antigüedad clásica.

En sus vedute, despliega un amplio escenario en el que representa la suntuosidad de una sociedad decadente, que vive de la representación externa, sin pensar que un nuevo mundo está surgiendo. Hay escenas de mar donde el orden es puesto en peligro por una tormenta violenta, anunciando el triunfo de las pasiones sobre la paz racional, impuesta en la estética, del Siglo de las Luces.




























domingo, 15 de agosto de 2021

FEDOR ALEKSEEV, EL CANALETTO RUSO

 
EL CANALETTO RUSO



Fedor Alekseev,  1753?-1824, fue un pintor ruso neoclásico, aunque en algunas de sus obras ya se atisba sentimientos románticos.
Este artista fue uno de los introductores de la estética europea en la corte ilustrada de Catalina II y Pablo I. Fue con este último cuando tuvo su reconocimiento, encargándole que pintara las calles de Moscú. El trabajo plástico de este pintor resulta algo frío a la mirada, muy esquemático, donde la línea se autoafirma constantemente, en un entramado geométrico ordenado, siendo el colorido suave, atractivo por la liviandad de sus tonos, lo que otorga claridad y pureza en la observación del cuadro. Es una mirada feliz y optimista la que ofrece, en las imágenes limpias que preconizan tiempos nuevos, donde la razón ilumina el futuro. Las figuras son borrosas, sólo están para rellenar el espacio, comparsas oportunas que crean vida en el paisaje urbano, y gracias a su disposición de tránsito, induce movimiento, flujo, ritmo viviente anónimo, insignificante ante las grandes construcciones arquitectónicas que rememoran un mundo clásico. La perspectiva nos muestra espacios ordenados, profundidades en el lienzo, donde la vista juega a perderse en el horizonte, Esta sensación de dimensionalidad fue seguida por otros pintores posteriores, la cual explotaron y llevaron a las ilusiones más reales.
En las piezas últimas introduce cierto tenebrismo, cielos borrascosos, misterio en las horas vespertinas, situación que no altera los hábitos de los viandantes, la vida sigue. En su obra última introduce una inundación, como aviso del fin de una forma de entender la imagen en el cuadro. La corriente desbordada todo lo anega, se llevará aquello insustancial. El misterio y caos avisan de su llegada.
Aunque hubo artistas posteriores en Rusia que eclipsaron su trabajo plástico, Fedor Alekseev posee una obra que desprende pureza, equilibrio, diafanidad y un gesto luminoso vital.










miércoles, 11 de agosto de 2021

ANA SÁNCHEZ LUCAS EXPONE EN LA GALERÍA AÑIL, MOJÁCAR

 

PAISAJES DEL SILENCIO




Autora: Ana Sánchez Lucas. Lugar: Gañería Añil, Mojácar. Fecha: Hasta el 15 de agosto.

Como si de un paseo reflexivo fuera, Ana Sánchez Lucas recorre con su pintura campos y pueblos, siendo el denominador común la senda del camino o el curso del agua, en su cauce por acequias o riachuelos.
Muestra una obra donde predomina un sosiego melancólico, vacío de moradores, sometido al peso gris de los instantes perezosos, casi sin movimiento, permanencia perenne donde nunca pasa nada, sólo la brisa, el cambio de las estaciones, en un silencio denso, expuesto todo al dominio de la mirada.
Ana Sánchez Lucas propone un trabajo plástico de gran gusto compositivo, realizado con fuerza impresa, la cual se esconde en el trazo suave que anega el dibujo esquemático, que soporta toda la composición. Es un efecto que transmite una impronta de gravidez, la cual se deshace en la atmósfera celeste que lo ocupa todo. Se expone el paisaje sólo al observador, para que este introduzca sus pensamientos, recuerdos, aventuras, en un dialogo íntimo con el cuadro. Esta peculiaridad da cuerpo, y carácter, a las piezas elaboradas por esta pintora. Su obra atrae la atención en su visualización, comunicando la esencia de la imagen aprehendida en la composición. Constituye además un proceso de búsqueda, en el que la artista reproduce sin cesar escenas y campos, casas y caminos, cursos de agua que rompen la aridez del paisaje, bajo una luz apagada, monótona, plomiza, que pierde su protagonismo al fundirse con el paisaje, síntesis traspuesta en cada pieza. Ana Sánchez Lucas escudriña la esencia de los espacios abiertos del sudeste peninsular, siempre sometidos a vientos y sequías, geografía descarnada presa de las inclemencias del tiempo, mas ella encuentra un halo de poesía en su contemplación, de misterio encerrado en su diafanidad, en la amplitud de su desolación. Es el yo que se encuentra sin distracción alguna, solamente en contacto con las memorias del tiempo, mostradas en las casa abandonadas, en las calles de pueblos solitarios, en caminos apenas transitados, en el contacto íntimo con la Naturaleza.
Expresa esta pintora un trabajo de perfecto equilibrio visual, libre de elementos innecesarios, en el cual sus pinceladas se convierten en lenguaje sensitivo, rico y amplio, consiguiendo comunicar el ritmo vibrante que inunda el ambiente de la soledad espesa, estructurado con una lírica sencilla, susurrante, monótona, reproduciendo los sonidos del silencio. Es un viaje en el cual incita a la exploración de la estampa recogida en el cuadro, trastocado al final en un encuentro consigo mismo.















domingo, 8 de agosto de 2021

EL CINE PROFÉTICO

 



Hay películas que explican el futuro con altas dosis de fantasía, imaginándolo tal y como se espera que sea según los acontecimientos actuales, unas veces optimista, en otras catastrófico.
Algunas películas aparecen como destellos extraños de un mañana difícil de esperar, mas según avanzan los años toman fuerza, convirtiendo su contenido en profecía,
Este es el caso de “Network, Un mundo implacable”, de 1976, la cual recibió numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el Óscar a Paddy Chayefsky por el mejor guión.
En esta película, dirigida por Sidney Lumet, se relata el mundo oculto de las televisiones, su lucha por la audiencia, la pérdida de valores sociales a cambio del todo vale, hay que darle al público lo que sea, alimentando sus bajas pasiones si es necesario. Entonces parecía un discurso digno de un texto de ciencia ficción, mas en estos tiempos se entiende que anunciaba el advenimiento de la telebasura, a la cual exitosamente estamos sometidos. Pero de toda la trama, donde se narra las maniobras de los ejecutivos de la cadena por mantenerse, ganar audiencia e incrementar sus ganancias, quiero resaltar el contenido del discurso final de Arthur Jensen, director y dueño de la cadena, quien le explica al protagonista, Sr. Beale, personaje desquiciado que cuenta las verdades más ocultas de lo que encierra la realidad tras la caja tonta, movilizando a los indignados, la auténtica esencia de la idea que sostiene el futuro que aguarda. Este personaje explica a Beale que: “Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, Sr. Beale. El mundo es un colegio de corporaciones, inexorablemente determinadas por las inmutables leyes de los negocios. El mundo es un negocio, Sr. Beale. Lo ha sido desde que el hombre se arrastró fuera del barro. Y nuestros hijos vivirán, Sr. Beale, para ver ese mundo perfecto en el que no existen las guerras o la hambruna, la opresión o la brutalidad; una vasta y ecuménica empresa, por la que todos los hombres trabajarán para obtener un ingreso común, una empresa de la que todos los hombres tendrán una parte de las acciones, todas sus necesidad satisfechas, todas sus preocupaciones tranquilizadas, todo su aburrimiento entretenido.” Como también:”Usted es un viejo que piensa en términos de naciones y pueblos. No hay naciones. No hay pueblos… No existe la democracia. Solo existen la IBM y la ITT y la AT&T y DuPont, Dow Jones, Union Carbide y Exxon. Esas son las naciones del mundo de hoy.”
Con estas palabras, creo, se definen muchos aspectos de las famosas Agendas anunciadas.


lunes, 2 de agosto de 2021

EXPONE CELIA LA CALLE EN ALMERÍA


EL MUNDO DE LOS INVISIBLES

Autora: Celia La Calle. Título: Tiempo compartido. Lugar: Galería Alfareros. Fecha: Hasta el 13 de agosto.

Expresa la pintora la futilidad del tiempo empleado en cosas intrascendentes, consideradas como importantes en nuestras aspiraciones. Los días pasan aceleradamente, y al final, tras una vida que comienza cargada de sueños y promesas, viene la realidad de la vejez. La lozanía de los años llenos de esperanzas se han convertido en arrugas y cansancio, cuando todas las jornadas se repiten sin cesar, como un suspiro.
Celia La Calle utiliza un lenguaje plástico rotundo, donde no es el detalle quien prima, sino la silueta borrosa, o la impronta del trazo, expresado con intensidad cromática, de tonos que rompen el equilibrio tranquilo de la mirada, mostrando una topografía de colores abruptos, potenciando la fuerza del detalle, para así poder configurar con mayor exactitud el mensaje portado en sus piezas.
La propuesta de esta pintora es variada, siempre envueltos sus personajes en una atmósfera densa, lo que no impide que en algunas de sus composiciones exista algún atisbo de poesía. Todo el conjunto aparece ligado por una trama melancólica, reflexionando sobre el valor del tiempo perdido.
La autora explica que en su obra relata el espacio marginal de los perdedores, de este primer mundo confortable, plasmando miseria, soledad, abandono, olvido de personas que se consideran innecesarias en el gran teatro del mundo.
Todo es vanidad, insustancial premio prometido que se esfuma en la etapa final, e inalcanzable en el mundo de los débiles.
Alterna esta pintora el profundo colorido con espesos trazos negros, organizando un entramado gris, asfixiante, envolvente, interconectando cosas y seres, introduciéndolos en un laberinto sin fin, del cual nada puede escapar, es el infierno de los perdedores, el cubículo del abandono, donde la soledad y desmemoria social sientan su ley.
Es un escenario sometido al reino de la oscuridad, pese a que refulgen tonos verdosos, ocres, algún morado. Pero siempre las sombras cubren las estancias. Ahonda en estas sensaciones el dibujo, impreso con pasión, descargado emocionalmente en la pieza, y gracias a ello configura el ánima que da vida a su obra. El observador, tras visualizar el conjunto expuesto, abandona la Sala con inquietud y desazón, preguntándose por la importancia del quehacer diario, o si es más importante vivir el momento. También, rescata de la invisibilidad la realidad de los olvidados.