miércoles, 28 de enero de 2026

EXCELENTE EXPOSICIÓN EN EL MUSEO DOÑA PAKYTA


 ALMA EN DOÑA PAKYTA


Una excelente muestra de Pintura figurativa se expone en el Museo de Arte Doña Pakyta, hasta el 31 de enero, en la que se podrá contemplar treinta y cinco obras, exhibidas en la I Feria de Arte ALMA, celebrada en noviembre en El Toyo.
En esta exposición el visitante no saldrá defraudado, pues la calidad de las piezas allí presentes captarán su atención, sumarán su sensibilidad a un ritmo común con la composición apreciada, deambulando en un océano luminoso, explorando mundos imaginarios, escenas extraídas de la realidad cotidiana, evocaciones y fantasías.
De las creaciones plásticas mostradas en el espacio de este Museo, hay algunas que por su calidad, ingenio y combinación cromática, han llamado más mi atención.
He de citar la obra “Is this dream”, de Manuel Castillero, que nos traslada a un mundo distópico, apocalíptico, elaborado con precisión figurativa, colorido ajustado a la realidad, consiguiendo transmitir curiosidad, inquietud y belleza decadente.
Kike Meana es otro artista de interesante producción plástica. En su pieza “Broadway” nos muestra la cotidiana realidad de las grandes ciudades, con tráfico continuo, flujo de personas absortas en sus pensamientos y quehaceres, sumidos en un escenario luminoso, que promete optimismo más allá de las grandes construcciones. En otra composición que presenta este pintor, de título “Sujeto y objeto”, ofrece una visión de la vida real, que transcurre ajena al observador, bajo una claridad intensa que transmite calidez agobiante, despreocupación y abandono feliz en la playa.
Maribel Manzanares con “Love my life” plasma el afecto de una biografía repleta de convivencia, amor ajeno al paso del tiempo, en una composición de acertado realismo, bajo una luminosidad acogedora, suave, que describe el instante captado.
Es una pieza sugerente la propuesta por Carlos D. Pulido, titulada “Misty morning Manhattan II”, en la que nos enseña la ciudad gris fría, brumosa, vista desde las alturas, en la que se destacan cúpulas y torres, perfecta imagen aderezada por el tono incorporado por el artista, que añade a la escena misterio, fantasía e inmensidad.
También he de reseñar la obra de Joseba Sánchez Zabaleta “Presencia del aire”, la cual posee intensidad lírica, evocadora de silencios rumorosos, que recobran los ecos del ambiente. Es una pieza que en su vacío comunica elegancia.
Otras composiciones interesantes para mí, de las allí presentes, son “747” de Juan Layos, “Crix” de Mae Esteban, “Segovia” de Héctor Palacios y “Retrato” de Juan Valero.
Atractiva propuesta presente en esta Sala.










KIKE MEANA

CARLOS D. PULIDO

CONRADO LÓPEZ


HÉCTOR PALACIOS


MANUEL CASTILLERO


JUAN VALERO

JOSEBA SÁNCHEZ ZABALETA


JUAN LAYOS



KIKE MEANA


MAE ESTEBAN


MANUEL CASTILLERO


MARIBEL MANZANARES

viernes, 23 de enero de 2026

MARTA ALBELDO MUESTRA SU OBRA EN LA GALERÍA ORFILA

 


TRAS EL RESPLANDOR DE LOS DUENDES DEL INGENIO


Autora: Marta Albeldo. Lugar: Galería Orfila, Madrid. Fecha: Hasta el 31 de enero de 2026.

Pasean fugaces halos luminosos ante la mirada, rescatados por la pintora, tras adentrarse en la bruma del lienzo, proyectando su intuición en imagen, impresa como gesto, porción indeterminada de una realidad ignota, o efluvios vislumbrados que reflejan una figuración imprecisa.
El resultado es ofrecido en la pieza como formas incomprensibles, que incitan a la indagación al ser percibidas, lo cual justifica su afortunada presencia.
Marta Albeldo (Albacete, 1980) capta con precisión estética esta impresión ante el lienzo, interpretando su sentido para transcribirlo en su expresión pictórica. Surge en su consolidación como obra abstracta, apariencia que encierra otras posibilidades que la visualización de la imagen encierra, guiño ajeno a la lógica, que muestra la esencia encerrada en la idea expuesta. Influye la razón que descifra la contemplación de la artista, su oportuna mirada insólita, que descubre aspectos invisibles al pensamiento cotidiano.
Lo representa Marta Albeldo con oportuno tono cromático, ligereza en su trazo, donde algunos tramos adquieren colorido grávido, intensidad medida, ajustada al ritmo del sentimiento montado en ellos, fuerza variable sensitiva, sujeta a la aleatoriedad de los duendes del ingenio de la pintora, liberados por su facultad creadora, surgida de su comprensión de la realidad vivida.
Es una obra acotada en el concepto escueto imaginado, tras ser asimilado su destello por esta creadora plástica.
Interesante, e inteligente, propuesta mostrada por Marta Albeldo.
















domingo, 18 de enero de 2026

EXPOSICIÓN DE MARIANNE VAN ROODE EN LA GALERÍA LA EMPÍRICA, GRANADA.

 

LA LUZ LIBERA LA ESENCIA DE LA FLOR


Si tu frescura a veces nos sorprende tanto
dichosa rosa,
es que en ti misma, por dentro,
pétalo contra pétalo, descansas.

Rainer María Rilke


Autora: Marianne van Roode. Título: Flores en transformación. Lugar: Galería La Empírica. Hasta el 6 de febrero de 2026.

La flor ejerce una atracción poderosa en la mirada, seduce e induce a la ensoñación, quizá se intuya en ella el Paraíso perdido. Es la flor un punto de conjunción entre la razón y la fantasía, pues en su abrazo luminoso desvela irisaciones tonales escondidas en el seno de la luz, inundando la mirada, sirviendo de vía hacia espacios de libertad imaginativa. La flor aparece como símbolo de fertilidad, de esplendor de la vida, belleza perfecta en sus formas geométricas, marcada por la singularidad caprichosa.
Marianne van Roode, pintora holandesa afincada en Granada desde 1995, propone una obra de gran contenido conceptual, que juega con el orden y descomposición, la compleja perfección, creada según un diseño lógico, y el mundo oculto que en su interior encierra, libre de ataduras geométricas y de la gravidez de la razón, navegando por los flujos cromáticos hacia formas aleatorias, insinuantes, que descansan en su final en la evocación inconsciente. Es un proceso de fuga hacia las umbrías de la realidad, descubriendo asombros ante escenarios descubiertos, paseo por los campos libres del pensamiento, conectando con afectos, recuerdos y sensaciones, sin definición posible.
Propone tres series de piezas, comenzando por aquellas en la que muestra la rotundidad de la imagen floral, para continuar con una inmersión en el seno de su fantasía, en las sugerencias que sus efluvios ofrecen. Descubre una figuración caprichosa, en los detalles que su minúscula dimensión vela. Tras este tránsito logra penetrar en el cosmos de la irrealidad, paseando por ellos imágenes que sus emociones encierra. Al final concluye en un encuentro de la realidad con lo velado y emociones íntimas, significando la flor el punto de ida y retorno, hacia la irrealidad y los objetos que sustentan la existencia.
Descansan estas ideas en una producción estética concluida con rotundidad, sin grandes veleidades tonales, sino con un cromatismo suave, intimista, impreso en trazos poderosos, casi liberados de la mano de la artista.
Es una obra sugerente la expuesta por Marianne van Roode, de calidad reflejada e inteligente composición.


COMENZAR









EL PAISAJE INTERIOR








DEJAR IR









FLOR FINAL. CERRANDO LA CUADRATURA




JOAN FONTCUBERTA EXPONE EN UNICAJA, ALMERÍA

 

LOS DUENDES DEL TIEMPO


Autor: Joan Fontcuberta. Título: Háptica. Exposición comisariada por Sema D’Acosta en el Centro Cultural Fundación Unicaja de Almería, hasta el 22 de febrero de 2026.

La luz es grabada en un soporte material o digital, siempre ella define la imagen percibida en el foco de la cámara. El primero posee limitadas posibilidades de nitidez, siempre existe un limite que anula la precisión del detalle ínfimo.
Es con la cámara tradicional cuando es necesario un soporte material, para fijar la imagen comunicada por el halo luminoso captado. Los instrumentos digitales, igualmente, poseen medios materiales en los que se graban sus impresiones magnéticas, mas poseen mayor profundidad de imagen, exactitud en los detalles atrapados, y plasticidad en su manejo y evacuación hacia entornos virtuales.
En los medios clásicos la plasmación es única, aislada del resto, secuenciada, cuan puntos sucesivos que captan momentos únicos, salvados de la gracia del instante.
Ambas técnicas muestran dos formas de sentir la existencia. Pues mientras una se centra en la capacidad e intuición del individuo, en la otra es la técnica quien dirige todo el proceso; la primera esta humanizada, la segunda transciende la persona. Una, muestra la realidad fija, inmutable, tal cual se percibe, otra, la realidad fluida, cambiante y manipulada.
Esto no salva la manera fotográfica tradicional de la traición perceptiva, pues según sean secuenciadas las instantáneas, más la necesaria sugestión, podrá alterarse la historia narrada en su comprensión.
Pero la diferencia mayor consiste en la conjunción de la luz impresa y el medio que la soporta. La fotografía tradicional se transforma en un elemento asociado al tiempo, sujeto a su imperio, sufriendo en su naturaleza alteraciones y desperfectos, decoloraciones y brumas, lo cual le va impregnando un signo especial que lo liga al ambiente donde permanece. Estas imperfecciones le confiere mayor humanidad, sean realidades fidedignas o alteraciones, y están destinadas a un final en el tiempo. La huella inicial de su creador, emoción o aura plasmada, quedan depositadas en ellas, siendo el devenir hacia su extinción un proceso vital, en el que modifica su figuración, descubre nuevas sensaciones, acoge impresos los genios del lugar, transmiten evocaciones y nostalgias. Incluso cuando esta acción es intencionada, pues reflejan el impulso de su autor, su fuerza grabada en la superficie. Este es el efecto conseguido en las piezas expuestas por Joan Fontcuberta, en sus cinco series fotográficas, elaboradas en distintos periodos. En ellas se percibe la huella erosiva del tiempo, del tacto, la impronta de seres y duendes del tiempo. Ingeniosa e interesa propuesta plástica.










martes, 13 de enero de 2026

GERMÁN BANDERA EXPONE EN EL MUSEO DE NERJA

 


LA EXISTENCIA IMAGINADA


Autor: Germán Bandera Pardo. Título: El arte de desaparecer. Lugar: Museo de Nerja, Málaga. Fecha: Hasta el 15 de marzo de 2026.

La obra de Germán Bandera posee un signo de originalidad singular, estando definida por una profunda carga conceptual que la sustenta y otorga razón artística, ofreciendo un conjunto plástico de acertada presentación, e impronta metafísica, que invita a la reflexión.
El pintor indaga en sus piezas sobre el yo y el entorno, el querer ser y la invisibilidad que la realidad ofrece. Muestra en ella dos perspectivas al interpretar la existencia, una proyectada hacia el exterior, asentada en el reflejo externo observado, otra está centrada en la mirada íntima, que navega desde el exterior hacia el interior, que conjuntadas son el elemento reflexivo del artista en su estudio, tal y como lo representa en una de sus piezas, en la que lo absurdo, lo extraordinario y la maravilla desvelada, ocupan su gabinete. En este ambiente, este creador plástico trasciende las circunstancias, cabalgando en lomos de la vitalidad, todo es pasajero parece decirnos.
Divide las piezas mostradas en esta exposición en dos partes, “De cerca” y “De lejos”. En la primera reflexiona sobre la invisibilidad del individuo en la masa, su pérdida de singularidad en el cuerpo unido que representa. En este espacio de relación histriónico nadie aparenta su verdadero yo, pues la máscara es el aspecto que tomamos como verdadera faz, en el que se representa una historia imaginada, no se es uno mismo, todo es ficción parece decirnos. Se disuelve la persona en un conglomerado de seres sumidos en sus pasiones, en un placer doliente, fiesta continua por condena, recordando a veces el infierno de Dante, o escenas de El Bosco. En estas composiciones el movimiento es sugerido, cambio permanente en la nada, imprimiendo un cromatismo que induce la pasión transmitida, sea frialdad y abandono, o ardiente luz cálida. Son agobiantes, estando resumidas en ellas temores y ataduras. Estas piezas poseen gran impacto visual, ingeniosamente expuestas, pues permiten su visualización por cualquiera de sus ángulos. Siempre comunican una historia en ese magma carnal, cinético y oprimido. La línea geométrica no existe en ellos, salvo alguna sugerencia, pues todos son trazos curvos, sensuales, retorcidos y amalgamados.
En la propuesta de título “De lejos”, el pintor se sume en el mundo poético de la mirada, en la que el paisaje es descrito con tintes líricos. Muestra bosques brumosos, donde se oculta la verdadera faz de las cosas, la amplitud de los campos y sembrados, reinando en todas partes la soledad, el silencio, la introspección. El yo esta anonadado ante esta grandeza, son paisajes que siempre permanecen, la persona es pasajera fugaz.
¿Queda algo tras nuestra existencia? El vacío es su eco, parece decirnos, siendo ésta un juego social basado en la apariencia, las pasiones y la disolución del yo.
Germán Bandera expresa muy bien estos conceptos, en una obra intensa, de profunda huella visual, en su figuración metafísica, y un sentimiento reflexivo sobre la vanidad del yo.