miércoles, 6 de marzo de 2024

LA PINTURA DE JUAN GARCÍA PEDRAZA

 

SOBRE LA OBRA DE UN BUEN PINTOR


Son muchos los pintores nacidos en Granada, en tan gran número que la categoría artística que han logrado alcanzar solapan al resto, apareciendo el último en el tiempo presente como estrella rutilante que apaga el recuerdo de los anteriores, hasta que el ritmo de los años lo condena al grupo del pasado.
Si nos adentramos en los pintores de otros años atrás, encontramos trabajos de excelente calidad plástica, bastantes con señas distintivas que los sitúan en igual nivel de obras actuales elogiadas.
Gracias a mi amigo, el pintor Manuel Ruiz, granadino profundo que vive en el sueño continuo de la Alhambra mágica, pude conocer la obra de un artista de poderosa clase pictórica. Me refiero a Juan García Pedraza, Granada 1956, que fue profesor de la Facultad de Bellas Artes de su ciudad.
La obra de este creador plástico es extensa y variada, tanto en temática como en su elaboración. Del conjunto de piezas que he podido observar, existen algunas de soberbia composición y plenitud visual.
Juan García Pedraza es un experto en el dibujo de esculturas, conocimiento que plasmó en su libro “El Dibujo de la Estatua”. En sus carboncillos aparecen reflejadas figuras trazadas con pulcritud, precisión en el desarrollo de sus contornos, que a pesar de su impronta se deshacen en la suavidad de las masas corpóreas, rompedoras de la bidimensionalidad. Cobran sus figuras fuerza visual, pálpito que le infiere vitalidad propia.
Existen otras elaboraciones, de este pintor, en las que se sumerge en los mares de cromatismo espeso, intenso, plural en sus tonos, que le confiere una atmósfera atemporal, circunscrita la escena en ella misma, donde sus personajes viven sus circunstancias. Hay una pieza que no tiene nada que envidiar a la nueva figuración actual, la del camionero en la soledad nocturna de su trayecto perdido en la sombras, él, su radio y la carretera. En todas estas obras denota el pintor oficio, inteligencia y capacidad creativa. Hay veces en el que deriva su mirada hacia objetos cotidianos, juguetes, o acaso se centra en la fantasía del agua de la fuente, sonido monótono, arrítmico, murmullo de la estancia en la plaza o jardín, reposo del espíritu, lugar de duendes y encuentros, memoria perdida de los paseantes. En sus cuadros deposita esas sensaciones, el misterio del ambiente, el sonido expresado en el cromatismo impreso.
En los retratos de este artista, centra su atención en las miradas de sus personajes, en las que se proyectan vidas complejas, a pesar de su tranquilo pose, cuya vestimenta, y fondo, interpreta el sentido reposado en las historia de sus ojos.
Los paisajes de Juan García Pedraza son producciones pictóricas de excelente interés artístico. Capta la luz de la ciudad, claridades tamizadas por la historia de sus fachadas, la nostalgia de trayectos cotidianos, todo ello expresado sobre un dibujo recio, sumido en el color, en cuya superficie se desprenden destellos de historias agregadas por quien los contemplan. Hay una obra que según mi criterio sobresale del resto, es la que contiene el edificio de la Rural, pieza actual, dinámica, rotunda, que alcanza altas cotas de calidad plástica.
Juan García Pedraza, es un artista cuya obra ha de ser considerada entre los pintores, de la primera fila granadina, de finales del siglo XX.












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