LA UNIÓN
Llegó a mis manos la obra, recién
publicada, de Daniel Cervantes titulada “La Unión”, de la
editorial Libros.com, edición que ha podido ser posible gracias a la
colaboración de amigos e interesados por la difusión literaria.
El autor es director de cine y montador,
con amplia trayectoria en el mundo de la cultura. En este libro el
influjo de su profesión ha dejado una patente huella, lo que
posibilita que pudiera ser base de un excelente guion
cinematográfico.
Esta novela posee ritmo interno, que surge
en una entrada desconcertante, desvaída, lenta, recreada en sí
misma, ganando fuerza, intensidad, desasosiego, inquietud y tensión
narrativa, según avanza su desarrollo. Mantiene la atención,
incrementa el interés en el episodio esperado en el capitulo
siguiente, ganando densidad narrativa.
No es una pieza lineal, ni sometida a
intersecciones atemporales incorporadas para conformar un puzle
final, sino que el autor, de forma inteligente, va trazando rasgos
sobre la personalidad de la protagonista, en un eterno monólogo
interior, navegando por sus pensamientos, unas veces según los
cauces de la lógica, como también cuando se internaba en los
vericuetos de suposiciones fantásticas, recuerdos, sueños o
simplemente en la descripción de instantes placenteros, en la
inanidad del tiempo ocioso del vacío de la existencia.
Es una indagación psicológica sobre la
personalidad de la protagonista, expuesta desde su yo más íntimo,
llegando a profundidades que se confunden con el subconsciente
colectivo, donde todos los seres humanos nos podemos reflejar. A
través de su protagonista, analiza el entorno donde se desarrolla la
historia, extraído su significado para realizar una radiografía del
pensamiento que a todos nos invade en este tiempo, nuestros temores y
miedos, el vacío existencial ante una realidad que parece no ofrecer
nada interesante, la necesidad de ser uno mismo, de recrearse en el
yo y nuestras debilidades, comprender el mundo, y la necesidad de
seguir siendo uno mismo.
En esta obra se mezclan descripciones
reales, abundantes en su inicio, con rememoraciones y pensamientos
íntimos, donde el temor, fundado o no, rompe nuestra tranquila
cotidianidad. Nos dice que a pesar de los cambios la vida quiere
seguir, existir, y adaptarse a su entorno.
Daniel Cervantes, Cádiz, 1993, nos ofrece
una pieza literaria fresca, dinámica, de sensaciones profundas, que
esconde en cada capítulo una incógnita por descifrar, la cual no
deja indiferente al lector.

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