LA EXISTENCIA IMAGINADA
Autor: Germán Bandera Pardo. Título:
El arte de desaparecer. Lugar: Museo de Nerja, Málaga. Fecha: Hasta el 15 de
marzo de 2026.
La obra de Germán Bandera posee un
signo de originalidad singular, estando definida por una profunda
carga conceptual que la sustenta y otorga razón artística,
ofreciendo un conjunto plástico de acertada presentación, e
impronta metafísica, que invita a la reflexión.
El pintor indaga en sus piezas sobre
el yo y el entorno, el querer ser y la invisibilidad que la realidad
ofrece. Muestra en ella dos perspectivas al interpretar la
existencia, una proyectada hacia el exterior, asentada en el reflejo
externo observado, otra está centrada en la mirada íntima, que
navega desde el exterior hacia el interior, que conjuntadas son el
elemento reflexivo del artista en su estudio, tal y como lo
representa en una de sus piezas, en la que lo absurdo, lo
extraordinario y la maravilla desvelada, ocupan su gabinete. En este
ambiente, este creador plástico trasciende las circunstancias,
cabalgando en lomos de la vitalidad, todo es pasajero parece
decirnos.
Divide las piezas mostradas en esta
exposición en dos partes, “De cerca” y “De lejos”. En la
primera reflexiona sobre la invisibilidad del individuo en la masa,
su pérdida de singularidad en el cuerpo unido que representa. En
este espacio de relación histriónico nadie aparenta su verdadero
yo, pues la máscara es el aspecto que tomamos como verdadera faz, en
el que se representa una historia imaginada, no se es uno mismo, todo
es ficción parece decirnos. Se disuelve la persona en un
conglomerado de seres sumidos en sus pasiones, en un placer doliente,
fiesta continua por condena, recordando a veces el infierno de Dante,
o escenas de El Bosco. En estas composiciones el movimiento es
sugerido, cambio permanente en la nada, imprimiendo un cromatismo que
induce la pasión transmitida, sea frialdad y abandono, o ardiente
luz cálida. Son agobiantes, estando resumidas en ellas temores y
ataduras. Estas piezas poseen gran impacto visual, ingeniosamente
expuestas, pues permiten su visualización por cualquiera de sus
ángulos. Siempre comunican una historia en ese magma carnal,
cinético y oprimido. La línea geométrica no existe en ellos, salvo
alguna sugerencia, pues todos son trazos curvos, sensuales,
retorcidos y amalgamados.
En la propuesta de título “De
lejos”, el pintor se sume en el mundo poético de la mirada, en la
que el paisaje es descrito con tintes líricos. Muestra bosques
brumosos, donde se oculta la verdadera faz de las cosas, la amplitud
de los campos y sembrados, reinando en todas partes la soledad, el
silencio, la introspección. El yo esta anonadado ante esta grandeza,
son paisajes que siempre permanecen, la persona es pasajera fugaz.
¿Queda algo tras nuestra existencia?
El vacío es su eco, parece decirnos, siendo ésta un juego social
basado en la apariencia, las pasiones y la disolución del yo.
Germán Bandera expresa muy bien estos
conceptos, en una obra intensa, de profunda huella visual, en su
figuración metafísica, y un sentimiento reflexivo sobre la vanidad
del yo.









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