domingo, 25 de enero de 2015

EXPOSICIÓN DE JUAN ANTONIO DÍAZ

  
EL JARDÍN MÍSTICO

Autor: Juan Antonio Díaz. Título:Jardín abierto para Carlos Cano. Lugar:Fundación Euroárabe. Fecha: Hasta el 30 de enero.
Fresca, desenvuelta y agradable, es la propuesta ofrecida por Juan Antonio Díaz. El color suave se difumina en su esencia dentro de la profundidad del cuadro, creando reverberaciones en la retina, dejando un poso ligero que se deposita en toda la superficie. Un cromatismo etéreo, que anega la imagen del jardín presentido por el pintor, palpita en todo el espacio, permitiendo entrever manchas que rompen la uniformidad de la pieza. En una repetición azarosa se expresan las flores, creando un ritmo íntimo en las ondulaciones de las densidades diversas de la tonalidad expresada por su paleta. Este jardín es una rememoración del alma nazarí, elevada a visión fantástica, cuando se resume en sus trazos en el recuerdo. Es por lo que introduce la figura de Carlos Cano, que supo cantar la esencia granadina.
Su trabajo es silente, concentrado en el genio que habita en el entorno floral, remanso de paz, lugar de reflexión y encuentro con la trascendencia, siempre acompañado por el rumor del agua que trascurre por sus acequias.
La propuesta de Juan Antonio Díaz es un breve poema, sencillo en el vocabulario plástico usado, pero profundo en el significado del sustrato portado, que hunde el pensamiento hacia la abstracción de la forma, para unirse en el devenir del cosmos. Consigue que la mirada se libere en su conjunción con el acompasado vaivén del color. Las composiciones están elaboradas con aparente sencillez, usando mínimos elementos, para concluir en una producción de significado intenso. Juega con la topografía cromática, para crear los efectos deseados.
Juan Antonio Díaz demuestra su habilidad y maestría plástica.






























viernes, 16 de enero de 2015

CRISTINA MEGÍA EN PUNTO ROJO

PRIVADO

Autora: Cristina Megía. Título: Chamber Painting. Lugar: la Galería Punto Rojo. Fecha: Hasta el 31 de enero.

La obra de Cristina Megía posee imágenes envueltas en tiempos serenos, donde apenas se percibe el rumor de sus protagonistas. Interpreta el silencio, la soledad que llena los momentos íntimos, estando la persona desprovista de su coraza exterior, apareciendo aislada del entorno social, en la atmósfera acogedora de su habitación, o ensimismada ajena al torbellino de la gran ciudad.
Es una reflexión sosegada sobre la insignificancia del ser humano, que vive sometido a sus emociones. Tristeza, soledad, descanso apacible, liberación del yo auténtico, amor... son recogidas en las piezas expuestas. Los seres que en ellas están aparecen distraídos, desnudos, vulnerables y concentrados en sí mismos. 
La pintora expresa una producción plástica de alta sensibilidad artística, descrita con un trazo sencillo, apartado de elementos innecesarios, siempre centrado en lo preciso, soportando un colorido apagado, con una luz tibia, siendo rota la monotonía por los azules, verdes y grises, contenidos en su fuerza. Domina la perspectiva, el lenguaje de las formas, el detalle cuando es necesario, con un dibujo limpio que se traduce en un conjunto figurativo, que desarrolla de forma eficaz la escenificación del discurso expositivo de la autora.
Se traduce la muestra de Cristina Megía en una propuesta de excelente valor técnico, agradable y de gran carga intelectual. La configuración artística supera el lado comercial.

La Galería Punto Rojo retoma felizmente su actividad expositiva, volviendo con fuerza y calidad artística, dando oportunidad a creadores jóvenes que tienen algo que decir.  







  






 


























jueves, 8 de enero de 2015

EXPOSICIÓN EN LA GALERÍA RUIZ LINARES

EL ESPECTADOR OPINA


Autora: Eva Rodríguez Góngora. Título: Cuentahílos. Lugar: Galería de Arte y Antigüedades Ruiz Linares. Fecha: Hasta el 24 de enero.

Eva Rodríguez Góngora presenta una propuesta interesante por la variedad creativa mostrada, también por su dominio de la técnica plástica. Esta exposición es numerosa en piezas, de dispar temática, unidas por un hilo argumental centrado en la vida natural, que se siente invadida por la actividad transformadora humana, según entiende este crítico. Las obras expuestas poseen el sabor  nostálgico de la agenda de un naturalista, que explora su entorno. Ofrece, además,  la descripción de artilugios absurdos como huella de la actividad de las personas sobre el paisaje. 
Presenta la artista un trabajo de calidad, usando diferentes texturas, técnicas y motivos figurativos. Igualmente exhibe un dibujo limpio, preciso y rotundo, unido en algunos casos, como en el ciclo dedicado a las aves, con un colorido suave, delicado y sugerente. Domina la autora el oficio plástico, siendo desbordante en su producción artística.
Es, sin embargo, el conjunto ofrecido disperso en ideas y temática, quedando algo diluido por falta de un argumento expositivo sólido, que no resta calidad a la pintora, pues la tiene de sobra,  que hace se difumine su obra en una visualización confusa, y no se aprecie la verdadera maestría que Eva Rodríguez Góngora atesora.

Las piezas presentes en esta Sala podían haber sido mejor explicadas, o acaso de menor número, potenciando la valía artística de todas ellas. No por ello, desmerece esta exposición ser valorada positivamente, siendo cada visitante quien deba obtener sus conclusiones propias.