jueves, 11 de diciembre de 2014

EXPOSICIÓN DE JESÚS DÍAZ MENÁRGUEZ

EL ROCE DE LOS DIOSES

Autor: Jesús Díaz Menárguez. Título:In-Acua. Lugar:Galería Artexpontáneo. Fecha: Hasta el 12 de diciembre.

La forma desvanece la silueta, para convertirse en fluido de color, azulado en todas sus tonalidades, verdes cristalinos que se desvanecen hacia el turquesa, rememorando el misterio, atracción y magia que su visualización cambiante produce.
Jesús Díaz Menárguez persigue el duende que anida en el agua, escondido en sus formas caprichosas, azarosas y distintas cada mirada. Es una experiencia de búsqueda a través del transcurrir líquido.
Centrar la atención en el agua sugiere muchas ideas, recuerdos, sensaciones, viajes e historias llenas de cadencioso ritmo temporal, sumido en la tranquilidad de un zambullido, en el rumor de su transcurrir, en la melancolía de un día de lluvia, cuando las gotas salpican el charco, caen por el cristal de la ventana, o recorren nuestra cara. El pintor procura que estos sentimientos afloren, se introduce en el mundo místico de su genio, fuerza vital que contiene nuestras vidas.
La producción presentada extrae el contenido del contexto para expresarlo único, como figura original que bien podía ser una obra abstracta o una pieza impresionista, mas todo es real, pues constituye el reflejo auténtico de instantes intrascendentes, olvidados por la insignificancia que la rutina propone, siendo el alma sensible del autor plástico quien la salva de la visión mediocre, para exaltarla como objeto de reflexión sobre la belleza encerrada en lo insignificante. Hay que tener en cuenta que la belleza es el resplandor que luce en el objeto más simple que podamos imaginar, pues es el resultado del roce de los dioses.

Las composiciones mostradas por Jesús Díaz Menárguez, constituyen un conjunto sólida categoría plástica.













jueves, 4 de diciembre de 2014

NOEMÍ MARTÍN EXPONE EN MILENIUM GALLERY


MEMORIA DE VANIDADES

Autora: Noemí Martín. Título: Un paseo por París. Lugar: Milenium Gallery. Fecha: Hasta el 11 de diciembre.

Tras la contemplación de un cuadro la imagen se disuelve, quedando colores, siluetas, ideas y escenas grabadas en el recuerdo. La composición se deshace para quedar un sustrato de color, emociones, sensaciones e historias evocadas. La sustancia de la mirada queda en la memoria, con el ánima de la pieza contenida, absorbida e incorporada por el espectador. Según sea su fuerza suficiente, creará una impronta de magnitud proporcional a la tensión que su observación genera.
La obra de Noemí Martín contiene un susurro cromático pegadizo, que se adhiere al pensamiento para recitar el ritmo melancólico que su visión suscita. Libros cubiertos por el polvo, muchos de ellos huérfanos largo tiempo de las manos del visitante, depositarios de textos con energía propia, son reflejo de las horas de transcurrir y trascendencia de sus autores. Cada libro contiene la experiencia mágica de una vida, más leve, profunda o transmisiva que el creador quiera expresar. Estas esencias inundan el ambiente, que aparece en concordancia con el lomo ajado de los tomos que en la estancia están, originando un clima de misterio, romanticismo, arcanos ocultos que se diluyen entre los efluvios de la etereidad temporal.
Lo mismo ocurre en la representación de cafés y galería en las piezas, sumidos en un sopor cálido, ajeno al reloj, contenedor de las inquietudes, expectativas y estados de ánimo de aquellos que han deambulado por sus espacios.
La pintora representa una mirada tranquila del pasado que se pierde, de la vanidad de las ideas consideradas importantes en su momento, de la impregnación que se deja en los lugares habitados, mostrando la intrascendencia de la existencia. La autora intenta rescatar del olvido una forma de vida considerada más amable, alejada del sumidero en el que se ve avocado todo relato vital en la actualidad.
Noemí Martín representa el concepto que estructura su trabajo plástico, de forma descriptiva sencilla, con colores apagados, con un trazo cerrado en sí, sobrepasando el dibujo para construir la intensidad de la radiación, que trasporta el sustrato del genio que anida en el cuadro. Lo hace de forma apacible, sosegada y elegante. Gustan sus obras de ser visualizadas, ante el resplandor de instantes maravillosos que conectan con el sentimiento de quien se sitúa ante ellas.
Exposición sugerente, y de gran valía comercial, es la propuesta por Noemí Martín.

















sábado, 29 de noviembre de 2014

VIII CONCURSO DE PINTURA FUNDACIÓN AGUA DE GRANADA


EL AGUA COMO PRETEXTO

VIII Concurso de Pintura Fundación Agua de Granada. Tema: El agua, espejo de sueños. Lugar: Sala de exposiciones Gran Capitán. Fecha: Hasta el 30 de noviembre.
Nuevo Concurso de Pintura Agua de Granada, cuya calidad en las obras seleccionadas mantiene, e incluso supera, la de ediciones anteriores. El agua es el tema central de las composiciones presentadas, abordadas desde todas las técnicas y modos de entender la imagen. Prevalece la figuración en la mayoría de las piezas, la descripción de la idea desde perspectivas plásticas impresionistas. Alguna obra poseen intenso realismo, y otras se centran en las imágenes singulares extraídas fuera del contexto de las formas visibles, alguna se interna en la abstracción. El conjunto posee gran valía plástica, siendo abandonado el lugar frecuente de los tópicos granadinos, y si aparecen son tratados de forma dinámica y actual.
El primer premio corresponde a Emilio David Rodríguez Rodríguez por el cuadro “Lluvia en la Catedral”. Aúna éste justificación temática y una  excelente elaboración desde la mirada impresionista, a través de un estilo figurativo expuesto con frescura, acierto y magia. Trasmite la humedad del ambiente, el ánima de las calles, la soledad de las horas oscuras. Este joven pintor demuestra desparpajo en su expresión pictórica.
La abstracción aparece nominada para el segundo premio,  por la propuesta de  Lola Alba  “Quieta agua azul verde”. .Es difícil su ubicación en el trío ganador, y en la temática del concurso. Equilibra tanta figuración.
Miguel Ángel Rivas Megías obtiene el tercer premio por “Agua y Vega”, trabajo de gran realismo, de excelente factura plástica. La Vega surge poderosa,  exuberante y luminosa.
Otras composiciones, presentes en la Sala, contienen suficiente categoría artística, y acierto en su conclusión, como para haber ocupado un sitio destacado en el trío ganador.  Es el caso de las obras de Yolanda Rodríguez Sánchez, Irene Martín Melguizo, Silvia Pereira Soria, Gabriel Estévez Pérez, Alfonso Contreras Ocón, Juan Pedro Linares y Antonia Sánchez Lozano. Especialmente Silvia Pereira por “El Genil busca la Vega”, original, elegante y agradable a la mirada, así como la pieza de Irene Martín “Reflejos de otoño”, donde transfigura un realismo intenso en una bella representación, que disuelve las siluetas para presentarse como espacio cristalino de alto sentido poético. Trasmite el silencio plácido que su contemplación evoca, en un día otoñal preso de nostalgia.
Todas los trabajos seleccionados demuestran la habilidad técnica de sus autores, y la gran fuerza artística que existe en nuestra tierra. Lástima que tantos tengan tan poco sitio para demostrar su valía.


Reflejos en mi memoria
Ana Sánchez Lucas




Baño de luz
Antonia Sánchez Lozano




Tres estados
Fernando Wilson Ruiz



Silo cerca de la vía
J. Emilio Moreno Romero



Reflejos de otoño
Irene Martín Melguizo



El Genil busca la Vega
Silvia Pereira Soria

 



Lo que el agua deja ver
Yolanda Rodríguez Sánchez


Imagen onírica
Gabriel Estévez Pérez


ACCESIT
Quimera
José María Sánchez Gutiérrez



ACCESIT
Sueños de la alberca
Alfonso Contreras Ocón



TERCER PREMIO
Agua y Vega
Miguel Ángel Rivas Megías

 

SEGUNDO PREMIO
Quieta agua azul verde
Lola Alba

 



PRIMER PREMIO
Lluvia en la Catedral
Emilio David Rodríguez Rodríguez
 

Bluewater
Juan Pedro Linares Montes




Los reflejos del agua
José Antonio Muñoz Romero

 


miércoles, 26 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN DE FOTOGRAFÍAS DE MIGUEL SÁNCHEZ GARCÍA

EL CIELO PROTECTOR

Autor: Miguel Sánchez García. Título: ALPUJARRA, Fotografías. Lugar: Casa de los Tiros. Fecha: Hasta el 29 de noviembre.

Luz, soledad, dureza, imagen brava que rompe la mirada, se desprenden en las fotografías de Miguel Sánchez García. Si no hubiera personas, muchas de ellas serian composiciones originales extraídas del azar natural.  Describe el fotógrafo en cada toma la realidad del ambiente, las características de la cultura que convive con el medio entorno que la acoge, formas de vida, la frugalidad de la existencia. El autor atrapa la escena deseada, buscando pacientemente el lugar, luminosidad y sorpresa de su encuentro, describiéndola desde una postura objetiva, sin querer interaccionar con la imagen plasmada en el negativo, actuando como un narrador aséptico, queriendo rescatar el paisaje físico y humano de una zona geográfica, la emoción sensitiva que la visualización del momento descubre,  o la impronta de la luz que abate y supera la rutina del observador.
Miguel Sánchez García relata la vida de La Alpujarra de hace medio siglo, expresándolo de forma poética, desde una intuición de artista, que convierte su obra gráfica en propuesta plástica, delicada, sensitiva, bañada en la inocencia de un tiempo donde la vida rural, extrema y repleta de carencias, se desarrollaba respetuosa con la Naturaleza. Incluso va más allá, pues destaca las formas singulares, la asimetría de la piedra ordenada de los muros, el albor rotundo del encalado, el juego solar con las sombras, cuyo resultado genera una tensión armónica.  Es una muestra de lirismo sencillo, abordada por Miguel Sánchez desde una concepción estética de la vida que nos rodea.
Sólo luz, sobre un terreno áspero y descarnado, casas humildes, puzzles de piedras reflejo de la rudeza del paisaje.