miércoles, 10 de enero de 2018

RECORDANDO A FEDERICO CASTELLÓN

 
EL MUNDO DE F.CASTELLÓN
 
Autor: Federico Castellón (Alhabia, Almería,1914 - Nueva York,1971), conocido también como Fred Castellon en EE.UU. Lugar: Galería Acanto. Almería. Fecha: Hasta el 21 de enero.
 
El sexo y el tiempo están unidos en la obra de Federico Castellón, reflejados en piezas de intenso desasosiego, mirada ácida y expresadas como evocación onírica. El autor se introduce de esta forma en el laberinto del subconsciente, lugar desde donde se ejercita el control de los impulsos que modelan la voluntad.
Este artista, original de Almería, realizó toda su producción artística en Nueva York. Desde un incipiente realismo se introdujo de lleno en el surrealismo, en el que recorrió todos sus vericuetos, explorando sus rincones oscuros, los espacios mágicos, los campos luminosos, las tinieblas de los recuerdos, el dolor de las pasiones. Amplió su capacidad creativa a otros estilos, predominando el simbolismo, sin olvidar el fuerte sustrato surrealista en su producción plástica, logrando configurar un estilo personal, fuertemente marcado por el gusto estilístico que desarrolló las vanguardias del siglo veinte. La figuración nunca fue abandonada por el pintor, trabajándola en todas sus deformaciones, extrayendo la esencia que da forma intelectual a los seres y cosas representados.
Federico Castellón ejecutó una obra soberbia, de expresión punzante, descarnada, impregnada de sus fobias y desafíos, mostrando su repulsa a una sociedad con la que no compartía sus gustos, pero paradójicamente disfrutaba de sus encantos. Ese enfrentamiento cognitivo se plasmó en todas sus composiciones, primando el sexo como libertad, autoafirmación, crítica, representación de la misión placentera de la existencia, mostrando además, agobiado por el futuro guardado por las Parcas, miedo al tiempo. Origen y fin están unidos en su producción artística, expuestos con sarcasmo, denuncia, y ariete rompedor de la moral imperante.
En otras piezas es seducido por la cultura oriental, su aceptación del devenir, el ritmo pausado de su presente circular.
Sea en óleos, grabados o papel, construyó un universo propio, donde el trazo es profundo, amplio, autoafirmándose, a veces con furia, el artista en sus convicciones. Cuando opta por el color lo hace con profusión de cromatismo grávido, en otras piezas describe ambientes grises, relatos del averno, en el que los seres se estilizan , o se comprimen, en una danza infinita, transcribiendo el escenario donde actúan.
Federico Castellón posee una obra de fuerte expresión visual, recia, cuya temática puede gustar o no, pero sin embargo le confiere unas señas de calidad, y maestría, que lo sitúan entre las grades figuras de la Pintura española del siglo pasado.
 
 




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