jueves, 26 de diciembre de 2019

JUAN ROMERO EXPONE EN SEVILLA

TODO CONSISTE EN MIRAR BIEN

Autor: Juan Romero. Título: Vuelvo a Sevilla. Lugar: Galería Birimbao, Sevilla. Fecha: Hasta el 11 de enero.

Es un festival cromático la apuesta estética de Juan Romero. En sus cuadros el color triunfa y se expande por la superficie toda, trabajando el pintor la técnica de acrílico sobre lienzo, organizando sus tonalidades en formas caprichosas circulares, cuya variación, desde puntos gruesos a círculos de distribución azarosa, organiza espacios de profundidad indefinida, movimiento, cambios de intensidad de colores, y efecto temporal cuyo transcurrir se repite sin cesar, generando un cosmos independiente sujeto a otro ritmo de instantes que fluyen hacia el infinito.
Es sobre esta configuración plástica donde deposita los sujetos que dan vida a la obra. Centra su atención en la Naturaleza idealizada, animales, insectos y plantas, desarrollando su acción en un jardín extraído de los cuentos orientales. Es una impresión recurrente la idea primera que surge al contemplar las piezas, el recordar las iluminaciones de los libros persas de la época islámica, mas al permanecer la mirada en ellos aparecen en algunas composiciones rastros de la geometría abstracta y aromas del arte pop. Todo en uno conforma el trabajo pictórico de Juan Romero, de gran fuerza estética, sumido en verdes, azulados, morados y tonos cálidos, en cuya ondulación visual que su efecto produce, ejercen su influjo los elementos puestos en escena por el autor.
El conjunto de piezas propuesto posee una percepción que conecta con el sentimiento de alegría, la transmite e incorpora en su danza ritual al espectador.
Juan Romero no se detiene en este efecto de luces traducidas en impresiones, sino que discurre por los recovecos del subconsciente, tras la búsqueda del paraíso perdido que todos añoramos, expresado mediante una ilustración que por si sola da vida, y resume, el texto fabuloso de un códice que nos indica la existencia del jardín de las Hespérides.
Todo queda en mera contemplación, para el visitante que mira rutinariamente las composiciones expuestas, o con ojo académico, intentando situar la obra en los modos imperantes, pero aquel que acude con una mirada sensitiva sencilla, comprende el texto explicado por los tigres, gatos, buhos, y mariposas, en un jardín de esferas flotantes. O así lo veo yo.





















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