miércoles, 22 de mayo de 2013

FOTOGRAFÍAS DE JAVIER GONZÁLEZ EN LA SALA ZAIDA.


DE TAL PALO TAL ASTILLA
 
Publicado en Ideal el día 21 de mayo de 2013.
 
La fotografía es arte cuando salva la mera imagen para detenerse en el detalle sorprendente, en el gesto rico en historias, en el momento especial que seduce la atención.  El ingenio de la mirada supera la técnica de la máquina, encontrando el momento que atrapa el entendimiento, trasportando al espectador a un estado reflexivo, si no al sentimiento que brota al contemplar la imagen congelada. Es el artista el que se expresa a través del medio utilizado, no dejándose doblegar mansamente por él, sino que es él quien modula el resultado, busca la oportunidad del encuadre, encuentra la  emoción fugaz, aprehendida por su sensible mirada.
 
Javier González usa los medios técnicos para componer imágenes de gran belleza, sea unas veces el rico colorido que inunda el entorno, la flor como símbolo de la perfecta creación, vibración armónica visual, que simula las notas musicales del canto triunfal de la Naturaleza en su esplendor. Otras se detiene en el gesto, en el relato de una vida, de pasiones o desencantos. Refleja muya bien los estados, y actividades, humanas. Denuncia en unas fotos, reflejando de forma descarnada la injusticia de la miseria, en otras canta  a la vida, a la amistad, mostrando una visión trascendente a través de la cultura popular, de sus ritos y creencias. Hay veces que se detiene en la sencillez insólita de la forma escondida, descubriendo sus perfiles, las posibilidades de las figuras presentes en nuestro derredor cotidiano.
 
Todo el conjunto simula un amplio puzzle, en el centenar de fotografías expuestas, que configura su realidad, aquellas vivencias que mueven su actividad vital y también las que les indigna. Las fotografías expuestas constituyen un relato visual de todo aquello que enciende su pasión. Javier González nos lo cuenta de forma clara, punzante, delicada  en ocasiones, yendo más allá de la imagen para ahondar en la esencia de la percepción, encontrando el alma del reflejo contenido en sus fotografías. Capta el resplandor que escapa de las formas, que nos dibuja en un lenguaje invisible, pero sentido, la naturaleza íntima de la existencia. Es un poeta de la imagen. 
 
Existe una profunda coincidencia con la obra de su padre, Fernando Gonzalez, pintor de gran talento, pues ambos coinciden en recoger las vivencias visuales que dan sentido a su inquietud creativa. De tal palo tal astilla.

 


 

 

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